Qué es una startup y cómo funciona
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Qué es una startup y cómo funciona: todo lo que necesitas saber

Antes de ser una gran empresa, todo negocio debe colocar sus primeras piedras y andar sus primeros pasos sobre un terreno más o menos firme. Dentro del tejido empresarial internacional, hay un modelo concreto que ha ido ganando muchísima inercia en la última década. Hablamos, por supuesto, de las startups. Un modelo de negocio con mucha fuerza del que vas a saber absolutamente todo si continúas leyendo este artículo.

¿Qué es una Startup?

Una startup es un modelo de negocio que se caracteriza por ser una empresa que está empezando a dar sus primeros pasos, y los hace partiendo de una idea innovadora. Generalmente, las startups modernas miran al ámbito de la tecnología, ya que su constante evolución y crecimiento abre las puertas a un sinfín de posibilidades de mejora y así explorar nuevas oportunidades y soluciones innovadoras de negocio.

Podemos encontrar startups en prácticamente todos los sectores que se puedan imaginar, aunque hay cierta predilección por todo lo relacionado con las tecnologías smart o, incluso, con el diseño y desarrollo de plataformas online. Ahora, que ya conoces el concepto exacto, vamos a ahondar un poco más en sus características generales y su funcionamiento.

Características fundamentales

Hay una serie de características que debe cumplir toda startup para catalogarse como tal. Para empezar, se trata siempre de una empresa de pequeño o mediano tamaño, algo que mira muy de cerca a las más que conocidas PYMES. Sin embargo, la diferencia principal radica en que debe ser de creación reciente y, entre otras cosas, debe contar con pocos socios.

Por otro lado, también es una empresa que, como hemos mencionado antes, debe mirar y desarrollar una idea innovadora, generalmente una que no se haya planteado en ninguna otra empresa ni sector. Partiendo de aquellos supuestos, suele buscar la explotación de un nicho de mercado que tenga un potencial atractivo desde el punto de vista de cuota de mercado, aunque sea limitado en el tiempo.  Esta oportunidad comercial también debe ser cruzada con el atractivo de niveles de rentabilidad que merezca la asignación de recursos económicos.

De este modo, las startups pueden tener cierta caducidad, aunque no siempre es así. De hecho, es muy habitual que, una vez se da forma a la empresa y se desarrolla óptimamente el producto y/o servicio, este se acabe vendiendo a otra más grande. Cuando la idea prospera y se alcanza la rentabilidad deseada, suele ser el paso natural que dan todas las startups, o al menos la gran mayoría.

Así funcionan

Por concepto y estructura, una startup funciona de forma distinta a una empresa tradicional. Su concepción sí puede seguir unos patrones similares, de hecho, parte también de la necesidad de saber qué es un business plan y cómo elaborar este instrumento básico de planificación del negocio y seguimiento de las acciones empresariales a nivel estratégico.

Ahora bien, hay que empezar por la organización. En una startup suelen unirse profesionales de diferentes sectores que, a su vez, colaboran a la hora de contactar con los clientes. Asimismo, generalmente se recurre a internet y los sistemas digitales para conseguir esta comunicación efectiva con los consumidores. Como decíamos, todo gira en torno a las nuevas tecnologías y plataformas de la red.

Además de lo anterior, todo gira también en torno a este contacto con el cliente. Las startups son pequeñas y no tienen capital como para poder financiar grandes campañas publicitarias y de marketing. Por eso, recurren a medios digitales para captar la atención de posibles clientes y darse a conocer, aprovechando sobre todo las redes sociales o el mail marketing.

¿Qué ventajas tiene esta fórmula?

Las startups tienen como pilar principal la formación de un ambiente de trabajo positivo y amigable. Al contar con pocos socios y ser profesionales diversos, deben coordinarse y cooperar para poder llevar el negocio a buen puerto. Por eso mismo, el entorno de trabajo, más allá de ser positivo, también suele ser bastante dinámico, algo que rompe con la monotonía habitual en grandes empresas con cifras elevadas de empleados.

El primer pilar lo pone el emprendedor de la startup, que suele ser quien tiene el germen de la idea y reúne a todos los demás profesionales con los que trabajar. Aunque también pueden ser todos ellos los que confluyan con una idea común. También se suma el hecho de que los horarios suelen ser bastante flexibles, permitiendo a cada uno trabajar a su ritmo para alcanzar los objetivos en los plazos determinados.

Una fórmula que puede contar con ayudas económicas, aunque no de gran calibre, así como favorecer el aprendizaje y crecimiento tanto personal como profesional de sus integrantes con el fin de que sepan mplementar las mejoras prácticas y herramientas de gestión. No es la fórmula perfecta, por supuesto, pero sus ventajas son muy claras.

Los casos más conocidos

Para buscar casos de startups famosas, podemos mirar al panorama global. Sin ir más lejos, la pequeña Ant Financial, que acabó formando parte del grupo Alibaba, conseguía controlar allá por 2019 el 70% del mercado de pagos móviles en toda China. Cifras enormes para una idea con poco recorrido, pero que acabó funcionando.

Otros casos de éxito dignos de ser citados son AirBNB con la oferta sus alquileres vacacionales así como Uber, otra startup que empezó a despegar con fuerza en 2018 por su estructura de transporte privado. A día de hoy existen muchos casos como los mencionados que, desde luego, dejan claro que las startups tienen un potencial inconmensurable dadas las elevadas posibilidades de focalizarse en segmentos o nichos de mercado que aún no han sido atendidos por otras empresas.

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