Puzzle
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¿Por qué los puzzles son el juguete perfecto?

Seguro que habrás oído más de una vez que los puzzles son buenos para la mente y el desarrollo cognitivo de tu hijo, pero, ¿sabes realmente por qué se considera a estos rompecabezas un juego tan beneficioso para el desarrollo mental de tu hijo?. A lo largo de este artículo, te daremos algunas claves que te ayudarán a tenerlo mucho más claro.

Lo primero que debemos saber es que el cerebro de un niño recibe un gran estímulo cuando éste interactúa con el mundo que le rodea y, sin duda, los puzzles ofrecen esa maravillosa oportunidad.

¿Cómo pueden los puzzles ayudar en el desarrollo de tu hijo?

Coordinación ojo-mano

Al poner, quitar o girar las piezas, los pequeños están aprendiendo y  trabajando la conexión entre sus manos y sus ojos. Los ojos ven el  rompecabezas y el cerebro se hace una idea de cómo tiene que ser una vez completado. A partir de ahí, se centra en qué pieza hay que encontrar y colocar.

El cerebro, los ojos y las manos se ponen de acuerdo para hallar la pieza, manipularla como corresponde y encajarla en el puzzle de forma precisa.

Reconocimiento de formas

El desarrollo de esta habilidad mediante los puzzles, resulta especialmente interesante para los niños más pequeños. La primera tarea de todas es reconocer y clasificar las piezas antes de poder ensamblarlas.

Las marcas más importantes de puzzles como Educa o Ravensbuger, prestan especial atención a la forma y el tamaño de las piezas, ajustando esas características a los requisitos propios de cada edad.

Habilidades motrices finas

Al igual que la coordinación ojo-mano, los rompecabezas ofrecen a los niños la oportunidad de desarrollar habilidades motrices finas. A diferencia de la motricidad gruesa (caminar, saltar o correr), la motricidad fina  requiere movimientos pequeños y específicos que los puzzles proporcionan a la hora de encajar piezas con precisión. La motricidad fina es fundamental para la escritura y para muchos otros desempeños de la vida diaria.

Resolución de problemas

La habilidad de resolver problemas de forma eficaz es valiosa y  fundamental a lo largo de toda nuestra vida. Montar puzzles es una forma divertida y útil de empezar a trabajar esas capacidades con el pequeño. A medida que el niño observa las distintas piezas y averigua dónde encajan y dónde no, está desarrollando esta habilidad que le acompañará a lo largo  de toda su vida.

No hay cabida para los atajos ni las trampas a la hora de completar un puzzle; el pequeño se enfrenta cara a cara con el desafío y tiene que  encontrar la manera de que finalmente todo encaje.

De esa forma, los puzzles enseñan a los niños a desplegar todos sus  conocimientos y habilidades para resolver problemas y pensar de forma lógica. Ellos mismos podrán descubrir que su tiempo de realización mejora con cada rompecabezas, ya que empiezan a pensar de forma más lógica y a desarrollar sus propias tácticas.

Memoria

Tanto los puzzles sencillos, como otros de más piezas (cuando el niño ya  tenga más experiencia), nos ayudarán a mejorar la memoria del niño. El pequeño tendrá que recordar características como el color, el tamaño y la forma de las distintas piezas, a medida que vaya montando el puzzle. Si una pieza no encaja en ese sitio, el niño la apartará hasta nueva orden, pero tendrá que recordar esa pieza para cuando después la necesite.

Establecer pequeños objetivos

Estructurar tu propia estrategia es un proceso fundamental a la hora de afrontar cualquier tarea y hacer puzzles no es algo muy diferente.

Un puzzle enseña a los niños el concepto de conjunto, de manera que cada pieza es una pequeña parte de la imagen de un puzzle de animales o un puzzle de paisajes.

A medida que un niño trabaja sobre él, desarrolla una estrategia para conseguir que su tarea se haga de forma más rápida y eficiente. Entre los  pasos de esa estrategia está: separar las piezas en montones según formas y colores, colocar primero las piezas de los bordes o dejar las zonas más confusas para el final.

Esto ayudará a nuestro hijo a entender que su objetivo final se basa en alcanzar pequeñas metas.

Trabajo en equipo

Como último punto, pero sin duda muy importante, encontramos la idea de trabajar los desafíos en equipo. Hacer puzzles en familia o con otros amigos mayores, ayudará a los niños a dar ese paso a retos más atrevidos y por tanto muy gratificantes.

A veces los niños pueden estar encantados con un reto más grande, como un puzzle de 500 piezas, si forman parte de un equipo.

Uno de los niños puede encargarse de encontrar los bordes exteriores, mientras otro se centra en un elemento del interior: la comunicación y el  trabajo conjunto son fundamentales para completar el reto.

Cómo elegir el puzzle perfecto

Es importante tener en cuenta una serie de factores a la hora de comprar un puzzle si queremos que sea un éxito.

Si eliges el producto equivocado, podemos hacer que nuestra experiencia  sea totalmente frustrante y no disfrutemos de este maravilloso juguete  educativo. No es eso lo que queremos así que, presta atención a algunos  detalles importantes y seguro que podremos hablar de un auténtico puzzlero en ciernes.

Número de piezas

Imagina que le presentas a un niño de 3 años un rompecabezas de 100 piezas. Puedes estar seguro de que el niño difícilmente sabría por dónde  empezar. Su capacidad de concentración y sus habilidades cognitivas no  están preparadas para completar un puzzle tan desafiante.

La clave a la hora de elegir un puzzle adecuado, ya sea para un niño o para un adulto, es acertar con el nivel de dificultad.

Una persona adulta que nunca antes ha completado un puzzle en su vida o que hace ya muchos años que terminó el último, encontraría la misma dificultad si empieza por un puzzle de 3000 piezas. 

Temática 

Los personajes de dibujos animados son un éxito rotundo, aunque para los  niños también funcionan muy bien los puzzles de animales, sobre todo cuando muestran alguna imagen tierna y cariñosa.

De cualquier forma, nadie conoce mejor los intereses de tu hijo que tú mismo: mientras que a un niño le puede encantar un puzzle de su  superhéore favorito, otro se puede decantar por uno de dinosaurios.  

Para los adultos, sin embargo, los puzzles más vendidos son los de viajes, obras de artes y temáticas abstractas, como colores gradientes o figuras  geométricas. 

Tamaño de las piezas 

Las piezas de los puzzles pueden ser de diferentes tamaños. Como regla  general, las piezas deben ser más grandes, cuanto más pequeño sea el niño. Las piezas de mayor tamaño y grosor resultan más fáciles de manejar y  encajar para las pequeñas manos de un niño.

Sin embargo, en los puzzles para adultos, hay una serie de factores más allá del tamaño de la pieza que pueden hacer que tu experiencia con él sea  un acierto o un fracaso. Te aconsejamos que valores la calidad del cartón con el que están realizadas las piezas, el grosor, el encaje, el brillo y el  tono de la impresión del dibujo, etc.

Algo realmente fantástico en cuanto a los puzzles es que es una actividad  lúdica que puede estar presente a lo largo de toda nuestra vida. Como ya hemos visto, tiene unos magníficos beneficios durante la infancia y como adultos puede ser un hobby muy placentero y con una gran capacidad de desestresarnos. Además, se trata de una actividad muy saludable para las personas mayores. ¡Todos los argumentos nos llevan a enamorarnos de  este fantástico hobby!.

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