funcionamiento de la retina
Medicina

La retina y su funcionamiento

Descubierta por Herófilo de Calcedonia allá por el siglo III a. C., la retina recibe su nombre a partir del diminutivo de la palabra latina rete, que significa red, debido a que el mencionado médico de la antigua Grecia identificó su apariencia con la de este tipo de utensilio.

Nuestra retina es un tejido ubicado en la parte posterior de los ojos que funciona a modo de pantalla en la que se proyectan las imágenes. Esta fina membrana transparente es la encargada de convertir las imágenes que le llegan en impulsos nerviosos que son trasladados al cerebro. Para entender el funcionamiento de la retina, tenemos que empezar hablando de las células fotorreceptoras: los conos y los bastones.

Los conos actúan cuando en el exterior se dan unas condiciones óptimas de luminosidad y están localizados en la mácula, la parte central y posterior de la retina. Son los encargados de generar la visión central fina y la visión en color. Por su parte, los bastones se activan cuando la luminosidad es escasa y son los responsables de la visión en blanco y negro, de la visión nocturna y de la periférica, también llamada lateral. A diferencia de los conos, se ubican en áreas periféricas de la retina. Existen aproximadamente seis millones y medio de conos y ciento veinte millones de bastones en la retina humana, los cuales, al reaccionar, se comunican con nuestro cerebro a través del nervio óptico.

retina

Problemas más frecuentes

Aunque existe un amplio abanico de posibles patologías, las más frecuentes pueden tener que ver con el propio envejecimiento del individuo, con enfermedades oculares como la miopía o un simple golpe o con enfermedades de otra índoles como pueden ser la diabetes o la hipertensión. Por otra parte, un componente a tener muy en cuenta de cara al desarrollo de problemas en la retina es el genético, pues muchas enfermedades vienen precedidas por otros casos de familiares cercanos.
Por ello es conveniente extremar las precauciones acudiendo a un especialista para que nos realice una revisión de manera periódica, más aún si uno se encuentra en alguno de los anteriores casos. Porque un diagnóstico precoz contribuye enormemente a subsanar la mayoría de los inconvenientes que se puedan presentar. Y aunque no percibamos ningún problema en nuestra visión, debemos acostumbrarnos a cuidar nuestros ojos con una alimentación sana, así como con una correcta protección ante la exposición a los rayos ultravioletas del sol.

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