Conde Duque de Olivares
Historia

¿Quién fue el Conde Duque de Olivares?

Las luchas políticas, así como económicas, no corresponden de manera exclusiva a la vida actual. Ha sido un largo camino recorrido por miles de personajes de renombre, que aún continúan influenciando las decisiones de hombres poderosos alrededor del mundo. El Conde Duque de Olivares pertenece al grupo de aquellos que sobresalieron entre los demás, cuyas acciones marcaron pauta durante el reinado de Felipe IV.

Entre los años 1580 a 1640, la Monarquía Española fue protagonista de la mayor expansión territorial en la historia después del Imperio Mongol. La adquisición de tal extensión de tierras, se produjo luego del descubrimiento de América. Durante aquellos años surgieron muchos hombres de gran poder, pues para lograr semejante hazaña, se necesitó de personas confiables y valerosas comprometidas con la causa.

Algunos aspectos del reinado de Felipe IV

A pesar de que el Imperio Español se encontraba en su momento de oro, el conocido “Rey Planeta” tuvo que afrontar diversos conflictos de guerra, así como crisis internas que terminaron por quebrar la hegemonía española. Felipe IV pocas veces se involucró de manera directa en aspectos de gobierno. Al igual que su padre el Rey Felipe III, prefirió dejar en manos de sus validos los asuntos de Estado.

Reinado de Felipe IV

Felipe IV representaba la esperanza de recuperar el prestigio otorgado a la monarquía española por Felipe II. Sin embargo, su falta de adaptación y compromiso con el modelo burócrata de su abuelo, desvaneció cualquier expectativa albergada por los personajes más influyentes de la corte.

Durante el reinado de Felipe IV, quien pretendió adoptar un carácter reformista con la finalidad de mejorar el sistema de gobierno, el Imperio Español atravesó cuatro bancarrotas. Su valido, el Conde Duque de Olivares, llevó a cabo una política exterior agresiva dirigida a mantener la hegemonía española a flote. Esto produjo un alzamiento por parte de la Corona de Aragón, debido a que se les reclamaba una aportación destinada a financiar las campañas europeas.

Los últimos años de la hegemonía, estuvieron marcados por el cuestionamiento de varios sectores sociales hacia las políticas del reinado de Felipe IV. La profunda recesión selló la pérdida de poder por parte de la dinastía española, que por años controló numerosos espacios. Además, el mismo año en que murió Felipe IV, Portugal resultó victorioso ante España.   

Conde Duque de Olivares: El gran mecenas del siglo de oro.

Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, mejor conocido como el Conde Duque de Olivares, fue uno de los validos más poderosos durante el Imperio Español. Nació en Roma, donde su padre Enrique de Guzmán, II conde de Olivares, fue embajador de España. Guzmán sucesivamente ocupó el cargo como virrey de Sicilia y Nápoles.

El Valido del Rey Felipe IV

Desde temprana edad, el Conde Duque de Olivares estaba destinado a seguir la carrera eclesiástica. Aunque a los catorce años fue enviado a la Universidad de Salamanca con el fin de estudiar derecho canónico, pronto tuvo que abandonarla debido a la muerte de sus hermanos. De esta manera acompañó a su padre en la corte de Felipe III.

El consecutivo fallecimiento de sus dos parientes, lo convirtió en único heredero de los dominios de su padre. Cuando alcanzó la mayoría de edad se retiró a Sevilla para administrar sus ahora posesiones. Allí contrajo matrimonio con Isabel de Velasco, quien era una de las damas de honor de la Reina Margarita de Austria. Esto le permitió acceder fácilmente al círculo social de la corte Española.  

En el año 1615 el Duque de Lerma, Francisco de Sandoval, le otorgó el título de gentilhombre de cámara del futuro rey Felipe IV de España. De esta manera, el Conde Duque de Olivares acompañó al príncipe Felipe durante el desarrollo de las más importantes ceremonias del palacio.

Ascenso al poder del Conde Duque de Olivares

Baltasar de Zúñiga, tío del Conde Duque de Olivares, pertenecía al Consejo de Estado. Sus influencias ayudaron en gran medida a que Olivares ganara prestigio y poder, dentro de la corte del príncipe Felipe. Las acciones del Conde Duque de Olivares inspiraban confianza en el futuro rey. Una vez que Felipe IV llegó al trono, se convirtió en su principal jefe de palacio teniendo a su cargo el cuidado de la cámara real (sumiller de corps).

El Conde Duque de Olivares

Poco tiempo después del nombramiento, ascendió al oficio de caballerizo mayor. Este empleo le permitía gozar de numerosos beneficios, incluyendo una remuneración bastante generosa, aposento en el palacio y tenía a su disposición, el servicio de los criados que servían al rey.  

Una vez que se convirtió en valido del rey Felipe IV, el Conde Duque de Olivares llevó a cabo varias reformas que incluyeron la vida pública, el fomento de la economía, la formación de un ejército común y la mejora de la Hacienda Real. En un principio, se dedicó a eliminar de la corte a los seguidores restantes del antiguo valido Lerma y el Duque Uceda.

En 1622 su tío Baltasar muere. Debido a esto, el Conde Duque de Olivares se convirtió en una clase de ministro universal del rey Felipe IV. Introdujo en puestos claves dentro de la monarquía, a parientes cercanos, aprovechando su poder para adquirir numerosas propiedades, títulos y rentas.

El Gran Memorial como programa político del Conde Duque de Olivares

Se trataba de un documento, escrito por el poderoso personaje, en el que relataba la difícil situación que atravesaba la monarquía española en ese momento. Además de informar detalladamente al rey Felipe IV sobre los acontecimientos que estaban quebrando la dinastía, exponía la manera en que lograrían salir del tormentoso dilema.

Memorial Conde Duque de Olivares

La finalidad de su propuesta era la unificación de leyes e instituciones de los “Reinos, Estados y Señoríos”, cuestión que permitía al rey tener, sobre todos quienes la conformasen, el mismo poder y autoridad que tenía dentro de la Corona de Castilla.

En aquel documento el Conde Duque de Olivares plasmó la propuesta política que llevaba por nombre “la Unión de Armas”, en la que todos los territorios pertenecientes al Imperio Español, tenían el deber de contribuir tanto en hombres como en dinero a la defensa de la hegemonía. La resistencia a las reformas de Olivares fue mayor. Finalmente en 1643 el rey Felipe IV prescindió de los servicios del poderoso valido.

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