Auditorías energéticas
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Auditorías energéticas: qué son y cuándo hay que hacerlas

Se trata de una práctica que se ha vuelto obligatoria para un gran número de empresas, tras la normativa aprobada por el gobierno, con el fin de mejorar la eficiencia energética en muchos sectores y actividades. Siendo esenciales en los negocios de mayor tamaño y volumen de trabajo.

Cuando se habla de auditoría energética, se está haciendo referencia a la tarea de inspeccionar, estudiar y analizar, aquellos flujos de energía que existen en determinadas empresas, si bien, también puede hacerse en otro tipo de edificios. El objetivo no es otro que mejorar la eficiencia energética y, a partir de estos análisis, poder encontrar las mejores soluciones para reducir, al máximo, el consumo de dicha energía.

Con base en esta definición, hay que decir que, desde hace tiempo, en España, así como en la mayoría de países de la Unión Europea, la preocupación por optimizar los recursos energéticos es una realidad muy importante. Lo cierto es que las autoridades llevan bastante tiempo intentando que se reduzca el consumo y se ahorre en energía, para preservar los recursos que ofrece el planeta.

Si bien, hay que decir que muchas empresas ya están consideradas como eficientes, aún hay algunas que necesitan de un impulso para hacerlo y es aquí donde precisamente entran en juego las auditorías energéticas. La noticia radica en que, ahora, estas auditorías son obligatorias para la mayoría de entidades y que, para garantizar que se cumple esta teoría, se aprobó y publicó el Real Decreto 56/2016 del 12 de febrero, que recoge todas las acciones relacionadas con estas auditorías.

¿Qué dice esta ley?

El gobierno central fue el responsable de aprobar dicha normativa en la fecha establecida, en la cual, se recogen todas las pautas que hay que llevar a cabo para poder realizar una auditoría de estas características de la mejor forma posible. De igual modo, la normativa dice que esta acción es obligatoria para las empresas, siempre teniendo en cuenta el sector donde desarrolle su actividad y por supuesto, la propia actividad en sí.

De igual modo, en este decreto quedaron establecidos todos los procesos que se deben llevar a cabo para poder promocionar esta eficiencia energética en las entidades. Entre otras cosas, las empresas deben contar siempre con sistemas homologados y con la certificación que corresponda, no solo para sus propios servicios, sino también, para los que ofrecen los proveedores.

¿Cómo realizar estas auditorías?

Para poder llevar a cabo una auditoría energética de manera óptima, se deben tener en cuenta una serie de aspectos clave. De esta manera, una de las primeras cosas que hay que mencionar es que, cada 4 años, las empresas están obligadas a hacerlas. Sabiendo que, aquellas que son de mayor tamaño y tienen un volumen más grande de trabajo, son las que no pueden dejarlas atrás.

Por supuesto, para que todo se haga correctamente, las entidades deben fijarse bien en la fecha de la última inspección y basándose en esto, con el nuevo estudio, intentar que se cubra, al menos, el 85% de consumo total de energía que es producida dentro de la propia empresa.

Otro punto importante a tener en cuenta es que estas pautas con respecto a las auditorías, son de obligado cumplimiento para aquellas entidades que desarrollan su actividad dentro del marco nacional. Si, por el contrario, su actividad es de carácter internacional, entonces también tendrán que fijarse en la normativa europea establecida para ello.

Aspectos clave

Basándose en todo esto, con el fin de que las empresas sean más eficientes, deben tener en cuenta aspectos clave. De esta manera, las auditorías solo las pueden hacer profesionales que cuenten con la certificación para realizar esta actividad.

Por supuesto, también se debe contar con todos los medios técnicos para llevar a cabo estos estudios, con el añadido de que, las auditorías, siempre deben hacerse dentro de las instalaciones que tenga cada entidad.

De igual modo, además de la energía que se consume al desarrollar la actividad que corresponda, en el estudio también se añaden otros factores como el consumo de vehículos, si se tiene flota, o los gastos de la propia energía.

Una vez realizados todos estos pasos, los auditores valorarán todo ello, elaborando un documento con la información recabada y con datos reales que hayan sido totalmente comprobados.

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