CURRÍCULUM DE EMILIO CRESPO

Emilio Crespo Güemes, nacido en Madrid en 1950, cuenta con un amplísimo historial de logros académicos. Compagina su puesto como Catedrático de Filología Griega de la Universidad Autónoma de Madrid con la presidencia de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos. Fue profesor visitante de la Universidad de Oxford y fellow del Wolfson College, vicerrector de la Universidad Autónoma de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.
A su dilatada experiencia hay que añadir dieciséis libros publicados, los cuatro más recientes:
- El Banquete de Platón, Madrid, Editorial Síntesis, 2007,
- Word Classes and Related Topics in Ancient Greek, Louvain-la-Neuve, 2006, Peeters (coeditor),
- Obras completas de Esquilo, Sófocles y Eurípides, Madrid, 2004, Editorial Cátedra (coeditor),
- Sintaxis del griego clásico, Madrid, 2003, Editorial Gredos (coautor).
Cuenta en su haber con cerca de ochenta artículos de revista y capítulos de libros colectivos, además de una treintena de reseñas de libros en Emerita, Estudios Clásicos, Kratylos y Gnomon, cuatro tesis doctorales y seis memorias de licenciatura dirigidas.
Emilio Crespo ha dado conferencias por invitación en España, México, Holanda, Bélgica, Grecia, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Brasil, Argentina, Colombia y Letonia. Ha participado en la organización de cuatro congresos coorganizados sobre estudios clásicos e indoeuropeo, y realizado catorce proyectos de investigación financiados por el MEC y la Comunidad de Madrid.
También ha ejercido de asesor de la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (2000-2), que le ha concedido cinco sexenios.
ENTREVISTA
Emilio, tú tienes una amplia experiencia en la enseñanza de Cultura Clásica, ¿cómo crees que se trata esta disciplina en el marco de la Educación? ¿Sientes que está peor atendida que otras asignaturas y ramas de la enseñanza, tanto en la Educación Obligatoria como en la universidad?
Lo más importante no es considerar cómo está tratada la Cultura Clásica en la Educación, sino tratar de que los estudiantes reciban una formación completa y homogénea en la que se incluyan no sólo aspectos científicos, sino también aspectos humanísticos. En este sentido, creo que la Educación española está, en términos generales, excesivamente volcada en aspectos memorísticos, en detrimento de la creatividad. Sería importante reducir la presencia de lo memorístico en la Educación y potenciar lo creativo. Mi opinión es que, si se hace así, la Cultura Clásica tendrá una mayor presencia en la Educación en general. Si hablamos específicamente de la enseñanza universitaria, creo que sería bastante adecuado que un grupo más amplio de los estudiantes de Humanidades se acercase a la Cultura Clásica.
Emilio, queremos preguntarte tu opinión sobre el Plan Bolonia. Como bien sabes, está levantando mucho revuelo entre los estudiantes, ¿crees que el problema está en el mismo Plan o que más bien se trata de falta de información sobre el Plan y su contenido?
Yo considero la reforma de Bolonia algo positivo. Es un sistema que lleva años en vigor en diversos países y que va a unificar los estudios, permitiendo a los estudiantes una mayor movilidad y más posibilidades de encontrar trabajo en el marco europeo. Creo que el principal problema es que existe mucha desinformación. Hay miedo a que esta reforma signifique la privatización de la universidad, cuando no es así. Los títulos universitarios seguirán teniendo precios públicos en las universidades públicas. No hay que confundir la licenciatura con el Máster: aquí se ha extendido la idea de que el Máster va a ser prácticamente obligatorio, cuando no lo es. La idea es que un título de grado sea suficiente y el Máster, como hasta ahora, algo opcional.
Es cierto que se va a tender a, en cierto sentido, agrupar en un tronco común carreras de, por ejemplo, Humanidades, lo que no tiene por qué ser negativo. En la Universidad Autónoma, por ejemplo, tenemos una licenciatura de Filología Clásica, es decir: orientada a la traducción y a la lengua. A partir de ahora, vamos a tener tanto Lengua y Literatura como Historia, Arqueología, Filosofía e Historia del Arte. ¿Es esto peor? Personalmente, lo considero mejor, más abierto: da más posibilidades a los estudiantes.
En España existe, sin embargo, un problema añadido a Bolonia: el Ministerio ha impulsado unas normas adicionales que no forman parte de los preceptos de Bolonia. Un ejemplo: la Declaración de Bolonia señala que los grados pueden tener tres o cuatro años. En cambio, aquí el Ministerio ha establecido que todos han de tener cuatro años. Como éste, hay varios ejemplos más. Esto contribuye a la desinformación y no tiene por qué ser positivo.
¿Cuál crees que es el mayor aprendizaje que se obtiene enseñando? Y ¿qué opinas tú del nivel de los estudiantes de hoy?
Lo más bonito es estar tratando con jóvenes, no hay trabajo más afortunado que éste. Por muchas razones, fundamentalmente porque estás trabajando con gente que normalmente tiene ilusión, que tiene capacidad, aspiraciones. Eso es lo mejor de todo.
Los estudiantes de hoy en día tienen una preparación distinta. Ellos saben hacer muchas cosas que yo, cuando estudiaba, desconocía por completo. Pero es verdad que hay algunos conocimientos librescos, por así decirlo, que mi generación sí tenía y ellos no tienen. En mi opinión, ellos tienen una formación más amplia, pero menos técnica, sobre lo que estudian. Pero eso es bueno: tienen conocimientos generales, y la información específica se puede adquirir fácilmente.
Hay otro factor importante: cuando yo era estudiante, la dificultad residía en encontrar la información. Ahora, esto no constituye ninguna dificultad. La posición que los jóvenes tienen frente al aprendizaje es naturalmente distinta, porque informarse es mucho más fácil.
Desde el punto de vista de la experiencia de un profesor, se puede apreciar que antes había un grupo homogéneo de estudiantes en cada curso y, en este momento, hay una mayor heterogeneidad: coinciden en la misma aula personas con mucho interés e ilusión con otras que no manifiestan ese interés. Esto hace un poco más difícil impartir clases, pero yo no comparto la idea de que los estudiantes tienen mala preparación: la tienen en algunas cosas en las que generaciones anteriores tenían una formación superior, pero, en cambio, tienen una preparación muchísimo mayor en aspectos en los que generaciones pasadas tenían una referencia nula. Considero que, en general, hay muchas más habilidades sociales, más experiencia.
Emilio, si tuvieras que animar a un estudiante a estudiar Cultura Clásica, ¿qué le dirías?, ¿cómo le motivarías?
Ante todo, a un estudiante le diría que siga sus instintos. Si le gusta una cosa determinada, que la haga, y que sea con ilusión, con todo el esfuerzo y toda la audacia. Si lo que le gusta es la descripción de los moluscos, que ponga todo su empeño en ello. Si le gusta la Lingüística general, que se dedique a eso. Cuando yo era estudiante, en los años sesenta, mis profesores me decían: “Con esto que ustedes estudian no van a encontrar trabajo”. Es verdad que, quizá, los de mi generación tuvimos más dificultades que los que estudiaban otras cosas, pero finalmente hemos encontrado trabajos muy diferentes. Lo más importante es la capacitación: el futuro es tan imprevisible que es posible que aquel que pensamos que ahora tiene preparación para ejercer unas profesiones estupendas, se encuentre con que en el futuro no es así, debido a que la realidad es muy cambiante. Lo más importante es saber resolver problemas.
La Fundación Pastor de Estudios Clásicos ha creado con wikisaber contenidos de Cultura Clásica. Cultura Clásica y Nuevas Tecnologías son un hermanamiento poco común, ¿en qué crees que pueden beneficiarse mutuamente?
Creo que pueden beneficiarse mucho mutuamente. En la promoción de los Estudios Clásicos se puede obtener un beneficio muy grande. Sobre todo porque podemos actualizar el conocimiento, difundirlo en un lenguaje actual, con instrumentos actuales; conocimientos que con herramientas antiguas son y fueron muy difíciles de transmitir. Por ejemplo, una reconstrucción virtual requiere muy pocas palabras; en cambio, una explicación teórica demanda muchísimo tiempo y esfuerzo, por lo que puede resultar algo tediosa. También la inmediatez y la disponibilidad de estos instrumentos tecnológicos son una gran ventaja: la capacidad de difusión es muchísimo mayor que la que se logra con otros medios.
Para nosotros es muy importante combinar, por ejemplo, lo que dicen los autores con lo que se ve en un museo, con lo que se visita en una excavación arqueológica, con aquello que otros dicen que sucedió o con la manera en que se veían las cosas desde otros entornos… muchas de estas cosas se pueden combinar mediante la tecnología actual, lo que constituye una gran ventaja.
Por otro lado, somos las personas las que humanizamos la tecnología: convertimos el medio en contenido. En este sentido, la Cultura Clásica puede aportar al medio el contenido necesario para dotarlo de sentido y convertirlo en conocimiento significativo.
¿Cómo vives tú la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el ámbito de la Educación? ¿Crees que es una realidad palpable en el día a día educativo o todavía lo ves incipiente?
Han cambiado muchas cosas en poco tiempo. Por ejemplo, en lo que refiere a la gestión de los centros. En la universidad, la gestión se hace a través de páginas web, a través de correo electrónico, etc. Están empezando a desparecer rápidamente cosas que antes eran comunes, como la distribución de publicaciones escritas entre los colegas o el envío de las actas de reuniones mediante copias escritas. Pero en el uso de las Nuevas Tecnologías en el aula, todavía hay muchísimo que explorar. Es verdad que es difícil, porque se necesita capacitar a los docentes, familiarizarlos con las Nuevas Tecnologías y convencerlos que los alumnos, aunque expertos en su manejo, necesitan la orientación de los docentes para hacer un uso adecuado de ellas, separar lo útil de lo que no lo es, focalizar la información y discernir, aportando un punto de vista y un conocimiento críticos.
En lo que refiere a la investigación, el avance ha sido enorme. En este momento, casi todo lo puedes encontrar en Internet, de tal modo que incluso el ir a las bibliotecas, una tarea imprescindible antes, ahora es algo muy accesible; puedes consultar catálogos de bibliotecas online, desde casa. Antes era muy importante tener publicaciones en papel; ahora, cuando uno necesita hacer un trabajo, el método ha variado: comienzas viendo si encuentras algo en Internet y, después, eso te conduce a otras cosas. Todo ha variado enormemente.
Emilio, recomiéndanos a algún autor o lectura del mundo clásico.
Recomendaría, para empezar, leer pasajes selectos de La Ilíada y La Odisea. En mi generación, antes de ingresar en la universidad estudiábamos La Ilíada, La Odisea y La Eneida, de Virgilio. Y esto era para muchos de nosotros un momento culminante, constituía un punto de inflexión y orientaba nuestras preferencias. Aconsejaría empezar por ahí y seguir investigando en lo que más guste a cada uno.
¿Hay alguna enseñanza que hayas extraído de lecturas grecorromanas y forme parte de tu manera de encarar la vida?
Una enseñanza que uno obtiene al estudiar a los Clásicos refiere a la noción de progreso: actualmente, tenemos la percepción de que la Historia va hacia delante, que sólo se avanza. Quien se dedica a la Cultura Clásica observa que, a lo largo de la Historia, unas veces se ha progresado y otras se ha retrocedido. La enseñanza más significativa es que hay que estar todo el tiempo atento, porque la evolución humana no va necesariamente hacia delante, se puede ir hacia delante, pero también se puede retroceder; puede haber, en cierto sentido, una involución. Se trata de una enseñanza general aplicable a muchos ámbitos de la vida.
Tu blog se va a llamar “Cultura Clásica y tú”, ¿puedes adelantarnos algo?
La idea general es hablar de cualquier tema que tenga que ver con la Cultura Clásica y la actualidad. En principio, tengo la mente centrada en comentar algunas cosas que suceden en la actualidad que tienen precedentes clásicos, o que son transmutaciones similares a lo que hubo en la sociedad clásica. Ésta es la idea básica, pero también estoy abierto a tocar cualquier otro tema relacionado con el Mundo Clásico y la actualidad.
Emilio, tu producción literaria es muy amplia. ¿Estás trabajando en algo ahora?
Tengo ahora dos compromisos próximos: un congreso en Escocia dentro de poco, y otro en Italia. Estoy preparando las intervenciones para dichos congresos, al principio y al final del verano, respectivamente.
El lema de la universidad (UAM) es la frase latina “Quid Ultra Faciam?”. Esta frase significa “¿Qué más debo hacer?”. ¿Qué más debe hacer Emilio Crespo?
En el aspecto profesional, lo que me gustaría hacer es una traducción de La Odisea. Hice una traducción de La Ilíada hace unos veinte años, que sigue vigente en distintas editoriales. Me gustaría hacer una traducción de La Odisea en algún momento. También quiero escribir un libro para defender la idea de que en la Antigüedad Clásica hubo política lingüística, y eso explica la difusión del latín o la expansión del griego en un determinado momento histórico, además de la desaparición de otras lenguas. No es el único factor, pero sí explica buena parte de estos acontecimientos. Ahora, en España, en muchos países de Europa y en Estados Unidos, está de moda la política lingüística particular, ya que nuestras sociedades son plurales y conviven en ellas varias lenguas. Trato de perseguir los orígenes de esto en la Antigüedad Clásica. Creo contar con pautas fiables para demostrar que las discusiones que hay ahora en nuestras sociedades existieron también en el pasado, en momentos anteriores de nuestra Historia.