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Cultura Clásica y Tú

Blog del colaborador Emilio Crespo, catedrático de Filología Griega en la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos

Regreso

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Después de un tiempo sin actualizar este blog por diferentes razones, regreso a él con el comienzo del curso académico. Entre las ocupaciones que me impidieron actualizar el blog, se encuentra el hecho de que a fines de agosto y comienzos de este mes impartí en la Universidad Nacional Autónoma de México un curso de treinta horas sobre Homero y asistí al III Congreso internacional de Estudios Clásicos, una nueva prueba de la inmensa vitalidad de los estudios clásicos en aquel país.

 
Un estudiante que siguió mi curso me regaló un ejemplar de su tesis de licenciatura, leída el año pasado. El título en la portada es El principado de Augusto. Pensé que se trataba de una obra histórica sobre el primer emperador (o, mejor, princeps) de Roma. Pero al abrirlo me llevé una gran sorpresa: se trata de una edición crítica y una traducción española comentada de un ensayo escolar que a la edad de diecisiete años compuso Karl Marx (sí, el que más tarde sería el autor de El capital) como examen de composición en latín al acabar su bachillerato en el Friedrich-Wilhelm Gymnasium de Tréveris. Gracias a la sana tradición de conservar los exámenes, el original de este escrito, con las correcciones que en su momento hicieron los profesores, se ha conservado hasta hoy. Así, resulta que Marx fue un autor escolar en latín. Como señala el autor de la edición, entonces el latín se estudiaba en los tres últimos años del Gymnasium (o enseñanza secundaria previa a los estudios universitarios) por lo menos ocho horas a la semana. Aparte del examen de latinitas, el autor de esta edición recoge en un apéndice el extemporale o examen de composición improvisada en latín a partir de un texto en alemán que redactó el propio Karl Marx. 
 

 
El breve ensayo redactado por el joven Marx como composición libre sobre un tema trabajado en clase ocupa un pliego de cuatro hojas de papel sin raya y examina la cuestión de si el principado de Augusto se cuenta merecidamente entre las épocas más prósperas de la historia de Roma (An principatus Augusti merito inter feliciores reipublicae Romanae petates numeretur). Para responder a esta pregunta el joven Marx compara el principado de Augusto con la República que le precedió y con la época de Nerón que siguió, luego examina lo que los antiguos, tanto romanos como extranjeros, dijeron sobre esos periodos y, finalmente, valora las artes y la literatura. La conclusión es que el principado de Augusto se cuenta entre los más felices de la antigua Roma. La República había fracasado en el propósito de dar libertad al pueblo, y Augusto construyó una ilusión de la libertad.  
 

 
Algunos han interpretado el escrito a la luz de las teorías posteriores de Marx, pero la composición es un simple ejercicio escolar que no ilumina sus convicciones posteriores.

 

 

    

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Elegía

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La muerte y el sepelio son temas frecuentes en la literatura y en el arte de la antigüedad clásica. Incluso todo un subgénero de la poesía lírica —la elegía— expresa a menudo el lamento por la pérdida de un ser querido. Conocemos las ceremonias fúnebres, la moneda en la boca del fallecido para que Caronte se cobre la soldada por transportar un alma al otro lado de la laguna Estige, los ritos de inhumación o incineración, la norma de que los cementerios estén fuera del recinto urbano, las creencias religiosas en la inmortalidad, ya documentadas por láminas de oro inscritas con una descripción del paisaje que el fallecido encontrará, con las que enterraban a seguidores de la secta órfica.

 

La muerte juega un papel esencial en la Ilíada. Aquiles eligió un destino glorioso y una muerte temprana antes que una vida larga y oscura. La muerte de su amigo Patroclo a manos de Apolo y de Héctor, y la de Héctor en duelo contra Aquiles son partes esenciales del relato épico, que termina con la narración de los juegos funerarios en honor de Patroclo y del funeral de Héctor.  

 

Uno de los pasajes más conmovedores de la literatura latina es la historia de Filemón y Baucis que narra Ovidio en las Metamorfosis (libro 8, versos 630 y siguientes). Solo esta pareja de ancianos se atreve a dar hospitalidad a Júpiter, que viaja con Mercurio por el centro de la actual Turquía. Allí viven pobres y solos —tota domus duo sunt 'toda la casa son los dos'—, han envejecido juntos en una aquella humilde cabaña —illa consenuere casa— y los dos mandan y obedecen. Ofrecen a los dioses cobijo, encienden fuego y les preparan aceitunas, queso fresco, rábanos y otros alimentos que calientan a la lumbre. Los dioses castigan a los vecinos inundando el territorio, pero recompensan a los ancianos privándolos de la muerte y convirtiéndolos en dos árboles que nacen del mismo tocón.

 

Conservamos numerosos monumentos funerarios, que van desde la llamada tumba de Atreo y los círculos de tumbas reales en Micenas hasta los sepulcros de Augusto y de Adriano, conocido ahora como Castel Sant'Angelo, pasando por el mausoleo del sátrapa Mausolo en la actual Bodrum y antigua Halicarnaso —una de las siete maravillas del mundo antiguo— y la tumba de Filipo II en Macedonia, descubierta hace cuarenta años. Son inolvidables los grandes vasos de cerámica de estilo geométrico que representan procesiones fúnebres y plañideras mesándose los cabellos. En Estambul se exhibe el sarcófago de un rey de Sidón, llamado de Alejandro por representar escenas de la vida del rey macedonio. Los sarcófagos paleocristianos condensan una historia mítica, bíblica o una alegoría para aleccionar sobre la vida del más allá.

 

Se ha preservado una ingente colección de monumentos funerarios con forma de templete en cuyo interior se representan en relieve escenas de despedidas tiernas y melancólicas entre familiares.  Nunca hay drama, solo lánguida tristeza.

 

Conocemos muchos poemas funerarios de individuos no destacados, unos compuestos para tumbas y otros ficticios y literarios. Siempre me llamaron la atención los dedicados a los "niños (fallecidos) a deshora", como se dice en griego clásico. Y, sobre todo, los museos están llenos de miles de lápidas, en muchas de las cuales el texto expresa un hondo sentimiento de pena y deja adivinar retazos de la vida del fallecido.

 

 

 

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Debod

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La semana pasada, con ocasión de la visita de un profesor francés que vino a Madrid como miembro de la comisión encargada de juzgar una tesis doctoral que he dirigido, visité otra vez el templo de Debod. Se trata de un templo que el estado egipcio regaló a España en compensación por la ayuda que el estado español prestó al egipcio para salvaguardar los monumentos antiguos que iban a quedar bajo las aguas cuando se construyó el gigantesco embalse de Asuán en la década de los cincuenta del siglo pasado. 


El templo se erigía en Debod, a orillas del Nilo, al sur de la futura presa. Cuando esta comenzara a embalsar el agua, el templo, como otros monumentos entre los que están los de Abu Simbel, trasladados entonces a una zona más elevada, quedaría inexorablemente sumergido bajo las aguas. España participó en varias campañas arqueológicas destinadas a rescatar los monumentos nubios y obtuvo en compensación, gracias sobre todo a la gestión del profesor Martín Almagro Basch, el templo de Debod.

 

Sabía que la edificación de este templo pertenece a la época ptolemaica —es decir, al periodo en que Ptolomeo, general de Alejandro Magno, se independizó y fundó una dinastía real que perduró hasta que Cleopatra y Marco Antonio fueron derrotados por Augusto en una batalla naval memorable— y que en la decoración de una de las habitaciones hay un fragmento bien visible de inscripción griega.


Luego, leyendo uno de los libros que venden a los visitantes, titulado "Debod. Tres décadas de historia en Madrid", descubrí que el templo sufrió varias ampliaciones hasta adquirir la configuración que hoy tiene. En particular, el pórtico de entrada, con sus dos columnas con capiteles de flor de loto a cada lado de la puerta, se añadió en época de los emperadores romanos Augusto y Tiberio, que aparecen representados con aspecto egipcio haciendo ofrendas a los dioses tutelares del país. La sala central del templo actual fue construida hacia 185 antes de nuestra era por un rey nubio que dominaba la frontera meridional del reino egipcio.

 

Así, el templo de Debod está dedicado a los dioses de la religión tradicional egipcia, la construcción inicial se debió a un rey nubio en la época de la dominación griega sobre Egipto y su forma final se debe a adiciones de los emperadores romanos Augusto y Tiberio, que aparecen representados como reyes egipcios con los atributos de los antiguos faraones. 


El templo de Debod es un magnífico ejemplo de fusión y coexistencia de culturas diversas. En esta época en la que a veces la coexistencia de civilizaciones en un ámbito geográfico es considerado una amenaza, el templo de Debod se yergue como paradigma de convivencia.


 


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Concepciones

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Aunque somos herederos de los griegos y de los romanos, en algunos aspectos nos diferenciamos netamente de los más antiguos. Uno de ellos es la concepción del ser humano.  


Hemos heredado de Platón y más tarde de la religión judía y de la cristiana la idea de que el hombre se compone de alma inmortal y cuerpo mortal. De Aristóteles procede la concepción que aparece resumida como primera acepción del término hombre en el DRAE: "ser animado racional, varón o mujer". La razón es el elemento específico. 


Ambas concepciones son extrañas a la concepción homérica del hombre, a la que Bruno Snell dedicó un grandioso capítulo en un libro titulado en la traducción española Las fuentes del pensamiento europeo (Madrid, 1965), de lectura apasionante. Defendía este autor la idea de que el hombre homérico no tenía conciencia de su unidad. Las representaciones contemporáneas de los seres humanos destacan solo los miembros y, como los dibujos de los niños, la estampa del ser humano es un conglomerado de elementos independientes. El vocabulario empleado en los poemas homéricos hace referencia a lo que para nosotros son partes de la anatomía humana, entre las que destacan las articulaciones, pero no hay palabra que designe en su totalidad el ser humano, sino solo el cadáver; ni tampoco la vida, sino solo el aliento que la delata. 

 

En un espléndido libro reciente italiano titulado La temperatura del alma. Palabras homéricas para la interioridad, su autora, Rossana Stefanelli, indaga la concepción del hombre en la Ilíada, en la Odisea y en los Himnos homéricos. Se centra en el significado que tienen en esas obras algunos términos griegos: thymós, que normalmente se traduce 'ánimo'; psykhé (del que proceden nuestras palabras psique y psíquico), que se suele traducir 'aliento vital' y que más tarde será 'alma'; nóos, que se traduce 'percepción' y más tarde será 'inteligencia'; y, sobre todo, phrénes, que se entiende normalmente como el órgano en el que residen los sentimientos, que a veces se traduce 'entrañas' y que se suele identificar con el diafragma. La autora estudia la forma de estas y otras palabras y las compara con las correspondientes en otras lenguas emparentadas, antiguas y modernas. Así, sostiene que el verbo inglés to burn 'arder', 'quemarse' está etimológicamente relacionado con phrénes, circunstancia que lleva a pensar que el significado más antiguo de esa palabra griega es 'hogar'. Muchos textos antiguos, sobre todo médicos, demuestran que el ser humano, según la concepción homérica, consta de una parte caliente, que se designa phrénes y se localiza en el torso y en la cabeza, y una parte húmeda, designada mediante psykhé. En efecto, esta palabra pertenece a la familia de las que significan 'orear', 'refrescar al aire'. En griego moderno, un derivado de ella significa 'frigorífico'. En esta concepción primitiva, el hombre se concibe a sí mismo como la combinación de un hogar y una parte húmeda y templada. 

 

 


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Top Ten

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Hace una semana recibí un mensaje de un excelente antiguo alumno —hoy colega apreciado—  que me remitía el enlace al último post de su interesante blog titulado El festín de Homero. En él propone una lista de las 10 + 1 obras imprescindibles de la literatura griega clásica. La lista es más que razonable. Todas las que propone figuran entre las más sobresalientes de la historia de la literatura universal. Son las siguientes, que el autor cita en orden cronológico, excepto en las tragedias, y no sé si jerárquico:

Homero, Ilíada
Homero, Odisea
Safo, Poesía
Píndaro, Olímpicas
Sófocles, Edipo Rey
Eurípides, Medea
Aristófanes, Las aves
Menandro, El díscolo
Teócrito, Idilios
Plutarco, Alejandro. César
Longo, Dafnis y Cloe

El problema de esta lista radica en las que ha dejado fuera. Yo, desde luego, no dejaría ni el Agamenón de Esquilo ni la Antígona de Sófocles ni el Banquete de Platón —por cargar la lista con otras obras platónicas como el Fedro, el Fedón y la República— ni las Historias de Heródoto y de Tucídides. Lo anterior quiere decir que excluiría de mi lista de 10 + 1, si alguien me pidiera que la compusiera, cinco obras. Creo que dejaría fuera los poemas de Safo —por el hecho de que las conocemos de manera muy fragmentaria, desgraciadamente—, las odas de Píndaro en honor de los vencedores olímpicos, porque manifiestan un pensamiento aristocrático basado en la nobleza de nacimiento, que es poco acorde con nuestros valores, la comedia de Menandro, las vidas paralelas de Plutarco y la novela pastoril de Longo.

Conviene insistir en que hacemos lista de obras literarias, no científicas ni religiosas. Eso justifica, por una parte, que dejemos de lado a Hipócrates y a Galeno y los escritos médicos, a Aristóteles y a Teofrasto y los escritos sobre biología, a Euclides y a Arquímedes y los escritos sobre aritmética, geometría y física, a Aristarco y a Ptolomeo y los escritos sobre astronomía, a Estrabón y los tratados de geografía, a Dionisio Tracio y Apolonio Díscolo y los estudios sobre lingüística. Por esa razón, tampoco hay obras de religión, ni cristianas, algunas de las cuales son obviamente las que han ejercido una influencia mayor en la historia posterior, ni de la religión pagana clásica. En la lista hay obras de filosofía, pero están por su dimensión literaria, no por el valor filosófico, y esta es la razón por la que no aparece Aristóteles, de quien conservamos tratados y estudios que tienen un propósito literario solo indirecto.


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Preguntas

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Preguntas

   

 El martes por la mañana acudí invitado a la Scuola Statale Italiana di Madrid para hablar a los estudiantes que este año terminan su enseñanza secundaria sobre los estudios universitarios que pueden cursar en las universidades públicas de Madrid sobre la Antigüedad clásica. El auditorio estaba compuesto de unos sesenta jóvenes; la mayoría, según me dijeron sus profesores, orientados a materias científicas.

Dividí la charla en tres partes. Primero les hablé del llamado
“proceso de Bolonia” o Espacio Europeo de Educación Superior, que puso en marcha cambios que esperemos que fragüen en nuestra docencia universitaria: atención a la práctica y al trabajo personal de cada estudiante sin abandonar las clases magistrales, énfasis sobre su aprendizaje y su autonomía más que sobre la enseñanza y la memorización, atención personal mediante tutores, dedicación y evaluación continua y no con interrupciones de la actividad, programación detallada, objetivos explícitos y otras cosas más.
  
En la segunda traté sobre los Grados y posgrados que ofrecen las universidades públicas de Madrid relacionados con la Antigüedad clásica. Básicamente, resumí el plan de estudios y las salidas profesionales que pueden encontrar en las páginas web del Grado de Filología Clásica de la Complutense y de Ciencias y lenguas de la Antigüedad de la Autónoma. También mencioné el título de máster que impartimos conjuntamente las universidades mencionadas y la de Alcalá, que atrae a estudiantes de toda España y extranjeros.

Aprovechando las palabras iniciales con las que el preside me había presentado, añadí algunas referencias a investigaciones recientes accesibles en internet: el
poema de Safo descubierto en 2005, el papiro de Artemidoro, que contiene el primer mapa de la península Ibérica, y el llamado palimpsesto de Arquímedes, que ha dado a conocer partes de obras hasta ahora desconocidas del científico. A las primeras he dedicado sendos posts de este blog.

Me sentía razonablemente satisfecho de la charla cuando se abrió el turno de preguntas de los asistentes. Pero debo reconocer que fue entonces cuando la sesión aumentó su interés gracias a los temas que suscitaron estudiantes y profesores. Uno preguntó por la utilidad de estos estudios. Aparte de otras cosas, le dije que el periodo de formación sirve para ejercitarse en resolver problemas cognitivos y prácticos y adquirir destrezas. Las personas que han adquirido tales capacidades han demostrado que están facultadas para resolver retos futuros que no podemos prever con antelación. Por eso, la pregunta trascendente no es si hay que estudiar lo útil, sino que hay que aprender a resolver retos.


Otro me pidió que diera ejemplos de la continuidad de la cultura clásica en España y en Italia. Respondí hablando de las columnas en nuestros edificios y de la novela en la literatura. Les hice ver también que en la actual sociedad global es importante darnos cuenta de que nuestra herencia cultural es una cultura humana, no la cultura humana. Al final, otro estudiante se acercó para hacerme una pregunta más personal: “A mí lo que me gusta es escribir. ¿Qué me aconsejas que estudie?” Conmovido, solo supe responderle que estudiara uno Grado relacionado con su vocación, pero que, sobre todo, lo hiciera con pasión. Como se ve, lo más interesante fueron las preguntas. Me consuelo acariciando la idea de que la charla no estuvo mal, si las suscitó.


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Cranach

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Cranach

La semana pasada hice un breve viaje a París para presentar en un congreso especializado una comunicación a la que me habían invitado. El sábado tuvimos un rato libre para pasear por la ciudad antes de tomar el avión de regreso. Descubrimos una excelente exposición temporal dedicada a Lucas Cranach en el museo del Luxemburgo, situado dentro del jardín – decorado con estatuas de reinas y grandes damas de Francia - del palacio del mismo nombre. Al parecer, este museo estuvo cerrado bastante tiempo y ahora lo han reabierto con una muestra inolvidable.

Lucas Cranach nació y murió en Alemania. Nació en 1472 y murió en 1553, poco antes del emperador Carlos V, a quien retrató una vez. Era hijo de pintor y dos de sus hijos también lo fueron. Pintó mucho, aunque no todo se conserva. Hay retratos: entre ellos tres de Lutero; uno de Fernando I, Rey de Romanos y luego emperador; varios de Federico, Príncipe Elector de Sajonia, su mecenas durante mucho tiempo; y autorretratos. Hay cuadros de tema religioso, bíblico o hagiográfico, como el Martirio de Santa Catalina. Muchos tienen tema mitológico, lo que le dio la ocasión para pintar desnudos femeninos, uno de los temas favoritos suyos y de otros pintores renacentistas.

Varias cartelas en latín que ilustran el tema de algunas pinturas atrajeron mi atención. Solo evocaré una, que aparece en un cuadro que representa a un hombre barbudo con un huso en la mano y rodeado de mujeres. Una de ellas, más ricamente ataviada, le tiende otro huso, mientras las otras tres le hacen carantoñas. El óleo representa un episodio del mito de Hércules, que estuvo obligado a permanecer un año disfrazado de mujer al servicio de Ónfala, la reina de Lidia que se enamoró del héroe y con quien tuvo un hijo. El mito se prestaba para representar divertidas escenas eróticas por la inversión de los roles de género, con Hércules disfrazado de mujer y esclavo de una reina.

Cranach pintó varios cuadros con este tema. El primero fue para el testero del lecho nupcial de un duque y compartía espacio con un juicio de Paris ante las tres diosas, una Venus y una Lucrecia, la romana que se suicidó tras ser violada. Luego pintó el tema de Hércules y Ónfala varias veces más. Se conservan tres de estos cuadros.

El que yo vi tenía una cartela con la fecha de 1537 y cuatro versos en latín que decían así (copio la traducción de Antonio Ruiz de Elvira):

‘Las jóvenes lidias ponen en las manos de Hércules la tarea (la lana en el huso).
     El gran dios (Hércules se convertirá en dios) soporta el dominio de su señora.
Así el pernicioso placer se apodera de las almas grandes,
     y el blando amor debilita los corazones fuertes’.

Como se ve, el mito sirve para advertir contra el placer y el amor y para transmitir una lección moral – trasnochada – sobre los papeles sociales que presumiblemente corresponden a un varón como Hércules, que no debe ceder ni al placer ni al amor, y a las mujeres, a quienes se les consiente la cesión.

Pero el pintor se las arregló para que esa adusta advertencia y esa presunta lección moral dieran lugar a una deliciosa y divertida escena pícara y galante.

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Latín Moderno

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Latin-moderno

La tarde del lunes pasado, entré en la Fundación Pastor espantado ante las noticias sobre la amenaza de fuga radiactiva en la central nuclear de Fukushima. Iba a escuchar dos conferencias relacionadas con la literatura escrita en latín en la Edad Moderna. El auditorio estaba constituido por un puñado de entusiastas; entre ellos, el director y los colaboradores de los dos oradores, un joven prometedor y un catedrático consagrado.

 

La primera charla estuvo a cargo, como digo, de un joven que elabora una tesis doctoral sobre el original más largo que escribió en latín Isaac Newton (1642/3-1727), si se excluyen los Principia mathematica, la obra cumbre de la revolución científica moderna. Se trata de una obra autógrafa redactada en latín que se conserva en dos manuscritos que están ahora en la Biblioteca Nacional de Jerusalén. Contiene una historia de la Iglesia en los primeros decenios del siglo IV, basada en fuentes griegas y latinas.

 

El conferenciante explicó que este original de Newton, que el autor nunca llegó a publicar, se sitúa en el marco de las investigaciones sobre la historia eclesiástica, que se desarrollaron enormemente en la Edad Moderna como consecuencia del debate religioso de la época y de la Reforma y la Contrarreforma. Tanto católicos como protestantes se erigían como los legítimos continuadores de los Padres de la Iglesia, y unos y otros trataban de dar peso a sus argumentos recurriendo ad fontes, es decir, a las fuentes históricas. De ahí el interés por la historia de la Iglesia en la época en que Constantino proclamó la libertad religiosa en el imperio romano. Resulta, pues, que Newton fue experto en historia de la Iglesia y redactó una obra original sobre el tema.

 

 La segunda conferencia versó sobre los incunables latinos en España. Como se sabe, se denominan incunables los libros impresos con tipos móviles publicados desde los orígenes de la imprenta poco después de 1450 hasta 1500. El nombre se lo dio un filólogo del siglo XVII, porque estos libros pertenecen a la época en la que la imprenta estaba recién inventada, "en la cuna". No todos los incunables de los que algún ejemplar se encuentra en España fueron impresos aquí: en el reciente catálogo publicado de los incunables de la Biblioteca Nacional hay casi 2.300 ediciones, aunque en la península Ibérica se imprimieron alrededor de un millar de títulos.


El valor material de los incunables depende sobre todo de su rareza. La conferencia se centró en los libérrimos procedimientos para editar las obras latinas que seguían los editores, que en general modificaban el texto de sus fuentes. Escuchamos cómo se fueron creando los tipos de letras y cómo se fueron regularizando la caja de escritura y los sistemas de puntuación. Es llamativo que las obras literarias latinas antiguas que se publicaron en aquel periodo en España eran casi todas de contenido moral. Seguramente eran estas las que los editores pensaban que iban a vender mejor.

Al salir, felicité a los oradores y me despedí de ellos contento. Al regresar, me volvieron a la cabeza los pensamientos lúgubres que trae la actualidad de Japón.

 

  

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Cirene ayer y hoy

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Cirene

A unos cincuenta kilómetros al este de Bengasi, en la parte de la costa de Libia que se adentra más en el mar Mediterráneo, se halla el sitio arqueológico de la antigua ciudad de Cirene, fundada por colonos griegos procedentes de la isla de Tera (llamada ahora Santorini) hacia el 630 a.C. Hace pocos años fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. No está en la costa, sino un poco al interior.

 

En la mitología Cirene fue una ninfa atípica. Desdeñaba las labores que entonces eran propias de las mujeres y prefería la caza y el pastoreo de los rebaños. En cierta ocasión, Apolo la contempló cuando se defendía con audacia de la acometida de un león. El dios se enamoró de ella, la raptó y la amó en aquel lugar donde más tarde él mismo o los griegos fundaron la ciudad de Cirene. Allí la ninfa dio a luz a Aristeo, que, educado por las ninfas, hizo con el tiempo invenciones tan útiles como la fabricación del queso, la domesticación de los acebuches para convertirlos en olivos y la apicultura y la recogida de la miel, de las que Virgilio trata por extenso en las Geórgicas.

 

El poeta Píndaro ensalzó en dos poemas a un antiguo rey de Cirene, Arcesilao, que venció en la carrera de carros de los juegos píticos de Delfos de 462 a.C. Debió de ser una prueba accidentada, porque Píndaro alude a que el auriga del rey fue el único de los cuarenta competidores que no sufrió percance en la carrera. De las dos odas que dedicó a celebrar el triunfo, una se cantó en un jardín dedicado a Afrodita, seguramente ante la multitud apiñada; la otra, en el palacio del rey. Esta se remonta al origen de la ciudad y recuerda cómo el fundador de Cirene gritó al ver unos leones que habitaban en aquel agreste paraje y cómo estos huyeron al oír su voz. Y ya al final evoca la ancha calle pavimentada, los santuarios ciudadanos, la plaza junto a la que están enterrados el fundador y los antiguos reyes que precedieron al vencedor. Las alusiones son tan específicas que indican que Píndaro estuvo allí.

 

En algún lugar de las afueras de la ciudad debió de estar la lápida del padre del poeta Calímaco de Cirene, y sobre ella este poema: "Tú, quien quiera que seas, que diriges tus pasos junto a esta sepultura, sábete que soy hijo y padre de Calímaco de Cirene. Seguro que los conoces: aquel fue general de su ejército, y este cantó más fuerte que la envidia". Calímaco fue el primer poeta filólogo. Propugnaba labrar cada verso hasta el más mínimo detalle e hizo una especie de diccionario de la literatura.

 

También por estas calles nació Eratóstenes, uno de los grandes científicos de la historia. Calculó la circunferencia de la Tierra con la simple ayuda de la sombra que proyectaba un palo depie al sol y la energía de su ingenio. Propuso un algoritmo para hallar los números primos. Dibujó un mapa de la tierra y describió las estrellas del firmamento.

 

Esas mismas calles de Cirene se desangran hoy luchando por la democracia.

 

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Gallinas blancas

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La semana pasada visité Roma para asistir a un congreso académico que organizábamos con la Università Roma 3. En la breve visita turística del domingo por la mañana, el azar me hizo llegar al Palazzo Massimo alle Terme. Como tenía poco tiempo, me centré en la planta en la que se exponen la pintura al fresco, los estucos y los mosaicos romanos. Descubrí las pinturas de la casa de la Farnesina y, sobre todo, la de una habitación de la casa de Livia en Prima Porta, una villa que Livia llevó como dote cuando se casó en el 38 a.C. con quien llegaría a ser el emperador Augusto.

 

Se trata de una habitación abovedada de algo menos de diez metros de larga y unos cuatro de ancha. Debió de ser una estancia subterránea para verano, porque carece de ventanas. Las paredes están decoradas con tres franjas de pintura continua al fresco. La central, que es la más ancha, representa con perspectiva aérea diversas especies de arbustos y árboles, todos en plena floración y con frutos. Se distinguen abetos, cipreses, pinos, encinas, adelfas, mirtos, arbustos de boj, laureles y, entre los frutales, membrillos, granados y palmeras, entre otras. Muchas pequeñas aves – mirlos, golondrinas o vencejos, oropéndolas, palomas y otras - revolotean alrededor o están posadas sobre los árboles. Los tonos básicos son los verdes de las plantas y el azul del cielo. Las figuras son realistas, pero el paisaje es ideal, porque todos los árboles tienen frutos y follaje. Contra lo habitual, la pintura no compone escenas enmarcadas por pilares o columnitas, sino que es continua, como buscando convertir la habitación en un jardín ideal. El estado de conservación es excelente. El techo estaba decorado con estucos conservados de modo fragmentario.

 

La decoración pictórica y de estucos se exhibe en el museo desde no hace mucho. Fue trasladada desde la zona arqueológica en la que en la actualidad se visita la villa de Livia, lugar en el que se halló hacia 1860 la famosa estatua de Augusto con traje militar.

 

Esta villa - que no se debe confundir con la casa de Livia del Palatino de Roma - se menciona varias veces en las fuentes antiguas. En particular, Suetonio relata en su Vida de los doce Césares que se llamaba "Gallinas blancas". En cierta ocasión, cuando Livia hacía poco que se había casado con Augusto, un águila pasó sobrevolando y dejó caer de sus garras una gallina blanca que mantenía aún en el pico una rama de laurel. El ave vino a dar sobre el regazo de Livia, que decidió criarla y plantar la rama de laurel. Al cabo del tiempo la gallina crió y crió, y la villa llegó a tener todo un gallinero en el corral. Igualmente, la rama de laurel se transformó en un frondoso y extenso lloredo. De ahí el nombre de la villa. 

 

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Academia

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Academia

El domingo pasado asistí a la junta pública en la que se dio posesión de su plaza a la académica electa Inés Fernández-Ordóñez, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Allí estábamos muchos compañeros de la universidad, comenzando por el rector. Como era de esperar, vi a casi todos los hispanistas, compañeros suyos de Departamento, todos contentos de participar en tan singular celebración.

 


En su discurso, la nueva académica trató sobre "La lengua de Castilla y el origen del español", un tema al que Ramón Menéndez Pidal – así como su nieto Diego Catalán, antiguo mentor de la nueva académica - dedicó dilatada atención. La lección supo compaginar profundidad y claridad expositiva; y eso que el reto era difícil, porque era un tema técnico, que trataba sobre cambios en la pronunciación desde el latín a las variedades del español y sobre variaciones léxicas que se observan en la península Ibérica, como raposa o zorra según las zonas. Una serie de mapas de la península mostraron que el castellano coincide con el asturleonés en unas palabras y con el navarroaragonés en otras.

 

La conclusión a la que conducían tales datos era que en la formación del español no siempre se había impuesto la forma del castellano, sino a veces la del asturleonés y a veces la del navarroaragonés. Un caso en el que el castellano no se impuso - estudiado previamente por la nueva académica - es el uso del pronombre le para referirse a un hombre (como en le vio). Esta forma solo era común en el tercio central de la mitad norte de la península, pero en las demás zonas y en América se mantuvo la forma lo (como en lo vio a él).

 


El vicedirector de la Academia le dio respuesta y la bienvenida en un discurso más breve. De él calaron en mí sobre todo los elogios que hizo de la lingüística y de la filología, patentes en la lección y en la réplica. Una y otro citaron versos poéticos.

 

De regreso a casa en el autobús, repasé mentalmente cómo ha cambiado el papel de la Real Academia Española desde aquella lejana idea que mis profesores me inculcaron en mi infancia. Destacaban sobre todo aquel arcaico lema "Limpia, fija y da esplendor" y yo percibía su actividad como la voluntad de imponer de modo autoritario irracionales reglas gramaticales y ortográficas.

 

 

Pero de mi infancia acá, ¡qué gran cambio y cómo se ha modernizado! El objetivo es ahora preservar la unidad del idioma y contribuir a la mutua inteligibilidad de todos los hablantes mediante la colaboración con las demás academias. Es decir, fomentar una de nuestras industrias más productivas.

 

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De sustantivos propios de persona a apelativos

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Sustantivos propios apelativos

Hablando sobre la exposición de Alejandro, la conversación con mi compañero Javier en el comedor universitario el otro día recayó en los nombres de lugar que derivan de un nombre de persona, como Alejandría y Kandahar, derivados de Alejandro, y tantos otros: Santiago, Benicasim, Aquisgrán (de Aquis Grani 'aguas de Grano') y Valdivia de Chile. Javier me dijo que tiene redactada una conferencia con más de mil ejemplos.

 

Algunos nombres de lugar se han convertido en sustantivos comunes. Así, bikini parte del nombre del atolón de Bikini. Por su parte, faro procede de la isla de Faro, que estaba situada frente al puerto de Alejandría (que ya en la Antigüedad quedó artificialmente unida al continente) y sobre la que se alzaba un faro que guiaba a los navegantes. Otro es pergamino, que se fabricaba en Pérgamo. También mencionó limusina para designar coches lujosos, que deriva de un tipo de capa cerrada por arriba y abierta por abajo que se usaba en Limoges y su provincia y se parecía a los coches lujosos de principios de siglo, que tenían la parte trasera cubierta y la delantera sin capota. A propósito de limusina, surgió haiga, que procede de que los ricos incultos compraban el coche más caro que haiga.

 

A partir de ahí la conversación se fue centrando en los casos menos abundantes en que un nombre propio de persona se ha convertido en apelativo. Algunos son derivados, como manoletina, que procede del nombre del torero Manolete y designa un tipo de zapatos de mujer parecidos a los de los toreros. Javier me dio a conocer también boicot, que deriva del nombre del inglés Boycott, que hacia 1880 se vio sometido en Dublín a una campaña de ostracismo y vacío social promovido por los nacionalistas irlandeses. También recordamos el caso del marqués de Sandwich, que para no interrumpir sus partidas de cartas decidió comer sándwiches. Es conocido moscoso, que designa un día de permiso laboral y hace alusión al apellido del ministro que lo estableció.

 

Algunos nombres comunes proceden de nombres propios de personas de la Antigüedad. Aparte de los nombres de los meses julio y agosto, que hacen alusión a Julio César y al emperador Augusto, son conocidos catón, que designa un libro para niños que están aprendiendo a leer y ejercitan la lectura, en referencia al antiguo escritor latino que enseñó personalmente a su hijo a leer, y mecenas, referido a la persona que patrocina las letras o las artes en alusión al consejero de Augusto. Menos conocido es barniz, que procede del nombre de la ciudad libia de Bengasi cuando se llamaba Berenice en honor de la reina de Egipto así llamada, esposa de Ptolomeo III. Esta ciudad fue a fines de la Antigüedad un centro comercial que exportaba una resina extraída de plantas coníferas que se disolvía en un líquido con el que se pintaban las superficies de madera para preservarlas de polvo y de los agentes atmosféricos. El nombre de ese preparado era el que tenía entonces la ciudad, Berenice, de donde el nombre evolucionó a barniz.

 

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Alejandro

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Alejandro


He oído a algunos amigos cuya opinión respeto, que la exposición sobre Alejandro. Encuentro con Oriente, que se exhibe estos meses en Madrid (Centro del Canal de Isabel II, Plaza de Castilla), los decepcionó. Trataré de explicar por qué a mí me gustó. Con ello espero convencer a los frustrados y ayudarlos a verla con otros ojos.

Hay piezas originales destacadas. Entre ellas están algunos retratos antiguos de Alejandro, como los que se supone que hicieron su escultor, Lisipo, y Leócares, dos grandes de la estatuaria clásica. El de Lisipo se identifica con el del museo de Estambul, mientras que el de Leócares es el de Alejandro joven, del museo de la Acrópolis de Atenas. Hay además relieves sobre ladrillos esmaltados que representan procesiones de animales que decoraban la puerta de Istar de la antigua muralla de Babilonia, que se admira en el museo de Berlín. Por sí solas, estas piezas originales justifican la visita.

Es verdad que no están los originales más espectaculares relacionados con Alejandro: ni el sarcófago hallado en Sidón, que representa a Alejandro a caballo en una cacería; ni el famoso mosaico de Pella que representa a Alejandro y a Crátero cazando un león. Tampoco hay nada de la tumba de Filipo en la actual Vergina. Pero sí hay una copia a escala natural del fabuloso mosaico de la batalla de Isos entre Alejandro y Darío del museo arqueológico nacional de Nápoles. Cuando estuve allí no tuve la suerte de verlo porque la sala estaba cerrada.

Hay un atractivo despliegue de mapas, recorridos virtuales (con contador de los km recorridos por la expedición de Alejandro) y una reconstrucción de Alejandría de Egipto. A mí me gustó también un panel que muestra el recorrido de Alejandro sobre un mapa político actual. Permite ver que Alejandro traspasó lo que hoy es Irak e Irán, y llegó a Afganistán, Pakistán, Uzbekistán y Tayikistán, entre otros países.

Lo que más impresiona es la procedencia de los objetos y obras de arte que se exhiben; en otras palabras, lo más espectacular no son las piezas en sí, sino lo que aparece en las cartelas. Muchas son piezas artísticas de segunda clase, pero de factura griega o helenística, que proceden del museo de Tayikistán o de Afganistán (el nombre de la ciudad de Kandahar parece adaptación del nombre griego Alexandros al dari o al patán, las lenguas mayoritarias del país). Muchas son de época muy posterior a Alejandro, lo que demuestra su duradero impacto sobre aquellas tierras lejanas. Eso explica que algunos se sientan defraudados: los restos materiales no pueden dar más que un pálido reflejo de la histórica conquista de Alejandro.


Antígonas latinoamericanas

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Antigonas_Latinoamericanas



La literatura argentina cuenta con al menos ocho versiones teatrales del mito de Antígona compuestas entre 1952 y la actualidad. Las de otros países de América latina en el mismo periodo ascienden a más de treinta según el estudio de Rómulo E. Pianacci, Antígona: una tragedia latinoamericana (2008). La vitalidad de este mito clásico en la literatura latinoamericana actual sorprende a primera vista.

¿Qué tiene el mito de Antígona para atraer a tantos autores teatrales latinoamericanos – y especialmente a los argentinos - en este periodo? El motivo de esta presencia tenaz y permanente es que Antígona, entre otras lecturas posibles, es un alegato contra el tirano. En la versión canónica de Sófocles, representada hacia el 440 a.C., la hija de Edipo desobedece la orden dada por Creonte de prohibir la sepultura del cadáver de Polinices. Esta se enfrenta al bando de prohibición y tributa sumarias honras fúnebres al cadáver de su hermano, que había muerto luchando contra su propia ciudad. Entonces el tirano detiene a Antígona y le impone el castigo de ser enterrada viva.

Aparte de la oposición contra el tirano, el tema de la Antígona trae a la memoria de modo inevitable episodios lacerantes de la historia reciente: los desaparecidos, a quienes se les negó incluso recibir de sus familiares el tributo de un modesto funeral, y las mujeres reclamando el regreso de los hombres de sus familias. Como he oído a alguien decir, ese fue un continente plagado de Creontes.

Algunas de estas Antígonas se hicieron americanas en la escena. Por ejemplo, la de Jorge Huertas, Antígonas: linaje de hembras (2001), es porteña. En ella Creonte, al decir que solo Antígona se ha atrevido a desobedecer sus órdenes, evoca los cuatro puntos que limitan la ciudad de Buenos Aires: "Desde la Costanera hasta el Camino Negro, desde Liniers hasta Retiro sólo ella me ha desafiado". En el montaje teatral de Perla de la Rosa, Antígona, las voces que incendian el desierto (2005), la heroína se hizo de Ciudad Juárez. En ella, Antígona busca el cuerpo de su hermana, una de tantas mujeres de la ciudad asesinadas criminalmente.

Por desgracia en estos casos el mito se hizo real, aunque debía haberse limitado a su existencia como pura bella obra literaria y como relato con el que los hombres explican instituciones o hábitos trascendentes para sus vidas.

Este botón de muestra pone de relieve el interés que siguen suscitando los viejos mitos clásicos para describir e interpretar la realidad social y para denunciar las injusticias. Por lo dicho cabe imaginar el alto interés que tuvo el congreso que la semana pasada estudió este mito y otros temas clásicos en la literatura latinoamericana actual.

Rubens

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Rubens

 

Por fin pude visitar las pasadas vacaciones la exposición temporal monográfica que ofrece el Museo del Prado sobre Rubens. Te aconsejo, lector, visitarla. Disfrutarás. Hay tiempo hasta el 23 de enero. Si no puedes, haz al menos una visita virtual.



La exposición consta de noventa cuadros. Un grupo grande representa temas de la mitología clásica: Las tres Gracias, El juicio de Paris, Perseo liberando a Andrómeda, Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Calidón, tres de la serie sobre La vida de Aquiles, Aquiles en la isla de Esciros descubierto por Ulises y Diomedes, El rapto de Europa de Tiziano que aparece en el fondo de Las hilanderas de Velázquez, etc. Hay otros de tema bíblico o religioso como la Lucha de San Jorge y el dragón, La adoración de los Magos (con su autorretrato) y la serie de apóstoles. Algunos tienen tema histórico clásico como La muerte de Séneca y La muerte del cónsul DecioMus. Hay retratos excelsos como el de Tomás Moro, los ecuestres del duque de Lerma y del cardenal-infante Fernando de Austria en la batalla de Nördlingen, los de las reinas de Francia, María de Médicis, esposa de Enrique IV, y Ana de Austria, esposa de Luis XIII. Los cinco cuadros que representan Los Sentidos ofrecen otra dimensión del autor.

 


En muchas de estas pinturas se contemplan escorzos imposibles. Hay grandiosidad, pomposidad exaltada, énfasis vitalista, colorido veneciano. A esto se añade en muchos - sobre todo en los que siguen a su segundo matrimonio -, una sensualidad desbordante.

 


Las obras de esta exposición temporal se exhiben normalmente en la permanente. Pero la trayectoria artística del autor se aprecia aquí con especial claridad gracias a la ordenación cronológica de las pinturas. La secuencia en el orden temporal permite percibir su obra como un conjunto y, al tiempo, distinguir épocas, como las dos visitas a España y su continuada relación con la Monarquía Hispánica, en parte como pintor de los gobernadores de los Países Bajos.

 


Bastantes pinturas de tema mitológico pertenecen a los últimos años de su vida. Unas fueron pintadas por encargo de Felipe IV para decorar la Torre de la Parada, un sitio de recreo en el monte del Pardo que el Rey mandó decorar hacia 1636 y del que hoy solo subsisten representaciones y pequeños restos. También Velázquez y otros artistas participaron en la decoración pictórica de la Torre de la Parada. Sería maravilloso reconstruir hoy el pabellón y exhibir juntas las pinturas que decoraron aquel lugar de pausa en la actividad cinegética. Otros cuadros de tema mitológico fueron enviados desde Amberes al antiguo Real Alcázar de Madrid por el cardenal-infante cuando era gobernador de los Países Bajos. Las Metamorfosis de Ovidio inspiraron muchas de estas obras maestras.

 


La exposición deja también misterios abiertos; entre ellos, el siguiente, que me ocupó hace tiempo: ¿quién encargó a Rubens la serie de ocho cuadros para tapices sobre la Historia de Aquiles? ¿En qué fuente se inspiró Rubens para componer esta serie?


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Perfumes

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Perfumes

 

Cualquiera que pasee estos días por la calle verá múltiples carteles anunciando perfumes, regalo común por estas fechas. En su sobriedad expresiva, estos anuncios tienen mucho en común: se limitan a exhibir una conocida y admirada joven figura masculina o, sobre todo, femenina, que descubre parte de su belleza, el nombre de una empresa, el sofisticado envase del producto y una sola palabra, casi siempre en francés.

 


¡Cómo se perpetúan las cosas! La propia palabra perfume es un préstamo que el español tomó del francés hace mucho tiempo. Su forma, como la de fumar, guarda vestigios de ello: en particular, la -f- en lugar de la esperable -h- a partir del latín fumus, que evolucionó a humo. Quizá perfume desplazó a sahumerio, que presenta la -h- que tienen casi todas las palabras españolas procedentes de las latinas que tenían -f-.

 


Tanto perfume como sahumerio apuntan a que el procedimiento para fabricarlo es la destilación o conversión en humo de una sustancia aromática volátil; es decir, su aislamiento y evaporación en alambiques por medio del calor y su posterior enfriamiento hasta convertirla de nuevo en líquida. También la palabra fragancia se refiere al uso del fuego para destilar la esencia (que era la palabra que oía con más frecuencia en mi niñez para designar el perfume). En latín, flagrantia significa 'ardor' y 'fulgor' y pertenece a la misma familia que flamma 'llama', que procede de flagma, y flagelar 'quemar o lacerar con un látigo'. Como suele suceder, los vocablos que tienen l y r presentan mutaciones variadas de estas consonantes, como también peligro (de periculum), cocodrilo (de crocodilion) y peregrino (confróntese inglés pilgrim).

 


También designan el perfume palabras que denotan flores y plantas que se emplean para fabricarlo, como aroma (un tipo de mimosa), mirra, sándalo y lavanda. Mirra era también el nombre de la madre de Adonis, el mítico joven que nació del árbol de la mirra y que fue amado por Venus, lo que asocia el perfume con el amor y la belleza.    

 


Este año me ha llamado la atención que la palabra que aparece en varios carteles anunciadores de perfumes tiene raigambre griega. He visto idilio (que en griego significa 'cuadrito' o escena pastoril y que ahora se usa
también para relación amorosa), tesoro  y euforia (que designaba la fuerza para soportar la adversidad o la enfermedad y que ahora se emplea sobre todo para el estado de ánimo muy optimista). Todas denotan conceptos placenteros, como pronosticando experiencias gratificantes al que use ese perfume. Además, las propias palabras, al tiempo que son familiares, tienen cierto grado de exotismo, porque no son las más comunes para referirse a los conceptos que designan. Por eso contribuyen a evocar gratas sensaciones en el viandante.

 


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Traducciones escritas y cantadas

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Traducciones escritas y cantadas

 

En un ciclo de conferencias que impartió en Buenos Aires, Ortega y Gasset pronunció una sentencia memorable: no hay oficio más humilde y abocado al fracaso que el del traductor. Escribir una versión digna de una obra redactada en otra lengua es tarea imposible. A lo más que se puede aspirar es a no traicionar el original del todo.

Solo algunas personas logran casi desmentir el certero aserto de Ortega con su actividad y con su ejemplo. Entre ellos están Juan Zaragoza Botella y Valentín García Yebra, ambos desaparecidos en este último mes, ambos profesores de enseñanza media.

Fui alumno del profesor Zaragoza en su curso de Griego para estudiantes de 1º de Filosofía y Letras. Ya había oído elogiarlo a mi hermana, alumna suya en el Instituto Lope de Vega. En la Facultad sus clases empezaban a las 15,30 llenas de dinamismo. Solía vestir atuendo formal y elegante con un leve toque deportivo. Llenaba la pizarra de explicaciones sobre la intrincada morfología de la lengua griega. Siempre era claro y tenía un punto de precipitación, como si le urgiera atender otras tareas. Publicó un útil informe sobre las traducciones de obras griegas al español y más tarde editó una versión de los Diálogos de los dioses. Diálogos de los muertos. Diálogos marinos. Diálogos de las cortesanas, de Luciano de Samósata, que tantas veces había explicado en clase.


Valentín García Yebra fue durante muchos años profesor de Latín en diferentes Institutos. Dedicó buena parte de sus esfuerzos intelectuales a la traducción, que valoraba como el vehículo más importante de transmisión de la cultura. Se ocupó de su vertiente práctica y también de su teoría y de su historia. Leyó una tesis doctoral sobre las traducciones latinas de la Metafísica de Aristóteles y publicó versiones trilingües, tanto de aquella como de la Poética de Aristóteles. Manejé con gusto y provecho su En torno a la traducción. Teoría, crítica, historia (Madrid, 1989, Gredos, 2ª edición). Hoy es accesible su discurso de ingreso a la Real Academia Española, que contiene una enjundiosa historia de la traducción. Ahora que estos estudios han alcanzado gran auge y demanda, conviene recordar que él fundó el primer Instituto Universitario de Lenguas modernas y Traductores. Con otros colegas creó la benemérita editorial Gredos, que hoy sigue publicando muchos libros sobre letras y humanidades.


Traducir textos clásicos a la lengua escrita es, como decía Ortega, una tarea titánica. Ahora, tras el reciente y prematuro fallecimiento del cantaor flamenco Enrique Morente, acabo de descubrir que traducirlo al cante y al baile flamencos, siendo una empresa descomunal, está al alcance de algunos privilegiados. Si no, escuche el lector las versiones de Fedra y de Edipo Rey en las que participó, de las que cabe aún ver en youtube estos destellos que una alumna mía, sumida en la tristeza, me envió el otro día.

 

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Dafnis y Cloe

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Dafnis y Cloe

 

El sábado pasado comenzó el ciclo anual de música clásica que organiza mi Universidad desde hace casi cuarenta años con un concierto de la orquesta sinfónica de la universidad de Upsala. En la segunda parte del concierto los maestros suecos interpretaron las suites orquestales números 1 y 2 Daphnis et Chloé de Maurice Ravel.

 


El autor vasco francés compuso la versión para ballet  - o sinfonía coreográfica, como la denominaba - entre 1909 a 1912, fecha en que se estrenó en París. Le encargó la composición para los Ballets Rusos el famoso promotor Sergei Diaghilev, con quien también Picasso colaboró en decorados para otras escenografías. Más tarde, el propio Ravel seleccionó partes de la versión de ballet, que tiene una hora de duración, y ensambló dos suites de una media hora, que es lo que la orquesta nos ofreció el sábado.

 


Según el programa de mano, la partitura es una maravilla mágica de la historia de la música por su armonía y orquestación. El solo de flauta que interpreta Dafnis para atraer la atención de su amada Cloe es una de las partes más conocidas. También destaca la descripción musical del amanecer con el despertar del sol y de la naturaleza acompañados por el trino de un pájaro.

 


La trama del ballet está basada en la novela pastoril titulada Dafnis y Cloe, que transcurre en la isla de Lesbos. Longo la compuso en griego hacia el 150. Narra cómo un cabrero halló a un recién nacido de alto linaje que había sido abandonado en el bosque y era amamantado por una cabra y cómo, por su parte, dos años más tarde un pastor de ovejas encontró abandonada en una gruta del dios Pan a una niña de elevada cuna recién nacida, que también era amamantada por una oveja. Los pastores, que trabajaban al servicio de señores que vivían en la ciudad, recogieron a los niños y los criaron. Estos crecieron hasta llegar a la adolescencia en un ambiente natural descrito como idílico. Al llegar a esa edad, ambos comenzaron a sentir atracción mutua en la época en que los animales se aparean. Se besaban y juntos yacían desnudos en el bosque, pero desconocían el amor. Cierto día, Dafnis lo experimentó, guiado por otra mujer. No dijo nada a Cloe. Más tarde, un pirata raptó a Cloe, que finalmente fue reconocida y rescatada por sus padres, que pertenecían a la nobleza de la ciudad de Lesbos. También Dafnis fue reconocido por sus linajudos padres. Los amantes se desposaron y Dafnis enseñó el amor a Cloe. Con este final feliz termina la novela.

 


La obra ejerció profunda influencia, especialmente en el Renacimiento. Fue traducida a muchas lenguas modernas y sirvió de modelo para, entre otras, la Diana enamorada de Jorge de Montemayor. El tema pasó al teatro en el siglo XIX y Offenbach compuso una opereta titulada Dafnis y Cloe. Aunque Ravel se basa en Longo, la suite orquestal es sobre todo la evocación de una soñada Grecia antigua, luminosa, campestre y ecológica.

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Inscripciones y Falsarios

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Inscripciones y Falsarios

La semana pasada asistí a todas las sesiones que pude de un coloquio que trató sobre los monumentos epigráficos hallados fuera de una excavación arqueológica. La mayor parte de las conferencias versaron sobre documentos redactados en latín encontrados en la península Ibérica.

 

Las inscripciones que exhiben estas estelas son en algunos casos meras copias de documentos anteriores. Otras estelas inscritas fueron reutilizadas y por eso aparecieron en lugares distintos de aquellos para los que se concibieron. Otras fueron grabadas en la Edad Media o en la Edad Moderna y por eso no aparecieron en excavaciones arqueológicas, pero a veces son consideradas antiguas por no tener datación. En fin, otras son puras falsificaciones que alguien fabricó, generalmente para ganar dinero o dar lustre histórico a su patria chica.

 

Descubrir una falsificación se parece bastante a investigar un delito para detener al criminal. El que indaga busca huellas, hace registros e interroga a sospechosos. Escuché varias veces el aforismo semel fur, semper fur ('una vez ladrón, siempre ladrón').

 

Entre otros sospechosos apareció Antonio Despuig y Dameto (1745-1813), que realizó excavaciones en Ariccia, cerca de Roma, y reunió una buena colección de antigüedades que trasladó a Mallorca, donde había nacido y fundó un museo que ocupa dependencias del castillo de Bellver. Fue cardenal y ayudó al Papa desterrado por Napoleón en 1798.

 

También aprendí que hoy las inscripciones de piedra han encontrado una novedosa reutilización en su exhibición como piezas de museo. Antes era raro que un museo presentara al público inscripciones, pero ahora es frecuente. El museo arqueológico de Sâo Miguel de Odrinhas, cercano a Lisboa, tiene una sala con forma de basílica romana que solo exhibe piedras inscritas. Aparte de las visitas habituales, no muy numerosas, los responsables organizan con gran éxito de público visitas nocturnas con juegos de luces y guías disfrazados de romanos o monjes medievales que hacen una suerte de representación teatral y explican el contenido de algunas.

 

Las inscripciones tienen enorme importancia para reconstruir la historia y la lengua y para situar en el mapa antiguos núcleos de población y determinar su nombre. Por eso se dice que saxa loquuntur ('las piedras hablan').

 

Fue el alemán Emil Hübner quien hacia 1860 llevó a cabo la ciclópea tarea de editar 6.350 inscripciones latinas de la península Ibérica. La obra, a pesar de sus sucesivos suplementos, está anticuada. Por eso en la actualidad un grupo de investigadores alemanes y españoles agrupados en el Centro CIL II2 de la Universidad de Alcalá trabaja denodadamente en la elaboración de una nueva edición. En los últimos quince años se han hecho hallazgos importantes.


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Y

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Y


La inminente reforma de la ortografía del español establece que la letra y se denomina oficialmente ye, nombre ya empleado en varias zonas de habla española, pero novedoso en España, donde el común es "i griega", que además se corresponde con el nombre de la misma letra en otros idiomas románicos. Otros cambios establecen que no se usa tilde en el adverbio solo, en los pronombres demostrativos (este, ese y aquel) y en palabras como baul, truhan, riais, que se consideran diptongos a efectos ortográficos. Además, las palabras que venían escribiéndose con q no seguida de u pasan a escribirse con c, como Catar y cuórum. Como se ve, las novedades van en el sentido de sistematizar y simplificar reglas y reducir el uso de signos minoritarios.

 


Los cambios ortográficos son siempre polémicos. Especial controversia suscitaron la reforma de la ortografía alemana de hace algo más de una década, que entre otras cosas sustituyó el signo ß por el dígrafo ss en algunos contextos, y la del griego moderno hace treinta años, que sustituyó el complejo sistema de acentuación llamado politónico (con tres tipos de tildes y dos espíritus) por el monotónico, que solo usa acento agudo.

 


La letra y se denomina griega, porque los latinos adoptaron este signo del alfabeto griego en el siglo I a.C. para escribir palabras tomadas del griego, lengua en la que el signo Y representaba el sonido [y] (la u del francés y del alemán), inexistente en latín. Por eso los latinos colocaron la Y (y la Z, que también adoptaron para notar palabras griegas) al final de su abecedario. Pronto llamaron a aquella i Graeca ('i griega'), y zeta a esta, con su nombre griego. Como en latín no existía el sonido representado por la letra Y, muchos latinos lo confundían con el suyo más próximo, que era [i]. Por eso el signo Y empezó pronto a usarse para representar también el sonido [i] y, con el tiempo, I e Y alternaron para notar el mismo sonido. Esta es la situación que heredó el español. De ahí que uno encuentre en textos antiguos, por ejemplo, tanto IGLESIA como YGLESIA. La primera edición de la ortografía de la Real Academia Española (escrita aún Orthographia), de 1741, prescribió el uso de I para el sonido vocálico [i], y el de Y para el consonántico, como en hoyo, con excepciones como la conjunción y.

 


Las recientes reformas profundizan en una tradición propia de la ortografía del español, que consiste en dar preferencia a la pronunciación sobre la etimología. Así, se estableció sujeto, porque se pronunciaba [sujéto]. En cambio, otras lenguas prestan más atención a la etimología que a la pronunciación, y como en latín se escribía subiectum o, más tarde, subjectum, en inglés, por ejemplo, se impuso subject. Esa tradición de atenerse a la pronunciación frente a la etimología solo se quebró – y parcialmente – en el reinado de Felipe V, precisamente cuando se fundó la Real Academia Española.

 


Como resultado de las normas ortográficas, muchas palabras tomadas del griego que en esa lengua tienen Y no se escriben en español como en inglés y en francés. Así, frente a análisis y sistema, tenemos en inglés analysis y system y en francés analyse y système. La escritura de una lengua atiende a la pronunciación, y la de las otras a la etimología.

 


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Viriato

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Viriato


Estas últimas semanas he visto con interés los capítulos iniciales de la serie de televisión titulada Hispania, que emite Antena 3. Trata de la guerra que el pastor Viriato, convertido en caudillo de lusitanos y de otros pueblos, mantuvo contra los romanos en el oeste y en el sur de la península Ibérica hacia el 150 a.C. El título da a entender que la serie trata sobre lo que hoy se denomina España, pero en esa época la palabra Hispania no designaba una entidad política, sino solo geográfica.

 

En mi infancia, Viriato era el héroe patrio más antiguo tras Indíbil y Mandonio. Con crudo anacronismo, mi libro de historia me los presentaba como españoles que lucharon contra el invasor extranjero. Viriato era además el inventor de la guerra de guerrillas, que alcanzaría su apogeo en la guerra de la Independencia y que constituía la quintaesencia de la resistencia nacional. Siempre me deprimió que se exaltara esa táctica, que requiere aceptar la propia inferioridad. Con la pubertad, esos personajes quedaron encerrados en un baúl de la memoria. Ahora me han vuelto a la cabeza gracias a la serie de televisión.

 

La fuente histórica que narra con más detalle la guerra de Viriato es el griego Apiano. He leído ahora una traducción de los capítulos 60-75 de su libro VI, que compré hace más de quince años. Este historiador nacido en Alejandría hacia el 100 d.C. escribió una Historia de Roma, conservada solo en parte, que tenía el mérito de su original ordenación: en lugar del consuetudinario orden cronológico, algunos libros relataban la historia de un área geográfica. Así, de los libros preservados uno trata sobre Iberia y otro sobre África, y de los perdidos había uno sobre Siria y otro sobre lo que ahora es Rumania. Es decir, en cierto sentido estamos ante la primera historia de España, para seguir con el juego presente en el título de la serie televisiva.

 

Lo relativo a Viriato comienza, tanto en Apiano como en la serie televisiva, con la traición del romano Servio Galba, que reúne a lusitanos y otros pueblos con la promesa de entregarles tierras fértiles y aprovecha que deponen las armas para matarlos. Viriato es uno de los pocos que huyen. Más tarde salva con una estratagema a los lusitanos que habían quedado aislados en una zona de la actual Andalucía y es elegido jefe. Desde 150 hasta 138 a.C. obtiene diversas victorias sobre los romanos gracias a su mejor conocimiento del terreno. A menudo finge huir y sorprende a los enemigos que lo persiguen. Finalmente, muere por la traición de amigos sobornados. En la serie Galba permanece en Iberia toda la guerra, pero solo mandó las tropas romanas un año.

 

La palabra Viriato parece significar 'que lleva brazalete'. Puede ser un derivado del sustantivo latino viriae, que designa un tipo de brazalete, lo mismo que el cognomen latino Torquatus quiere decir 'que lleva collar' (torques en latín). Quizá viriae es una palabra celtibérica adaptada al latín y Viriat(h)us es un nombre celtibérico. Si fuera así, resultaría que el pastor lusitano tenía nombre celtibérico. Hoy conocemos documentos de la Antigüedad escritos en dos lenguas diferentes que llamamos lusitano y celtibérico.

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Motos y humanistas

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Motos y humanistas

Como todo el mundo sabe, Alcañiz es ciudad de motos y de motoristas. Lo es sobre todo a partir de este año, en que con una carrera valedera para el campeonato del mundo de motos se inauguró el nuevo circuito, del que se oyen maravillas.


Alcañiz fue también cuna de eximios humanistas en el Renacimiento. Allí nació el médico Juan Sobrarias, autor de varios libros destinados a la enseñanza del latín con arreglo a las normas clásicas y de poemas laudatorios en honor de Fernando II de Aragón, del papa Adriano VI, de Carlos V, de Felipe II y de su propia ciudad. De allí era también Juan Lorenzo Palmireno, que escribió comedias en latín, tradujo  obras de autores griegos y latinos y de humanistas, compiló una colección de adagios y compuso una retórica y estudios sobre la oratoria de Cicerón. También en Alcañiz nació el médico Bernardino Gómez de Miedes, que redactó un tratado sobre la sal, un estudio sobre la enfermedad de la gota y diversas obras de tema histórico. De allí mismo fue Pedro Ruiz de Moros, que terminó su vida como arcipreste de Vilna en Lituania y que destacó por haber compuesto poemas en latín, elegante a decir de los expertos. Alcañizano fue, en fin, Andrés Vives, médico de papas y magnánimo mecenas de su ciudad natal.


Con el generoso apoyo del Ayuntamiento de Alcañiz y el infatigable dinamismo del Instituto de Estudios Humanísticos, la tradición humanista de Alcañiz ha revivido. Se celebran allí todos los años reuniones de expertos que editan y estudian las obras de estos ilustres alcañizanos y de otros humanistas españoles, especie menos frecuente aquí que en otros pagos. Y cada cinco años, la capacidad de convocatoria y la maestría de Pepe Maestre congregan allí toda la flor y nata de estudiosos – nacionales e internacionales - del humanismo, ocasión que se aprovecha para rendir homenaje a una de las actuales figuras de este campo de estudio.


La semana pasada tuvo lugar el V de estos magnos congresos quinquenales, en esta ocasión para tributar merecido homenaje a Juan Gil, que tiene como insignias – según se decía allí en latín – humilitatem, bonitatem, constanciam et sapientiam. Tuve oportunidad de escuchar una conferencia en latín, la sentida y sincera evocación que el homenajeado hizo de sus maestros y, en la sesión de clausura, un delicioso juego lleno de humor y erudición. Consistió este en la lectura, traducción e interpretación, por parte del director del Congreso, de un texto latino supuestamente pronunciado por San Vicente Ferrer en Alcañiz el 30 de junio de 1412, dos días después del histórico compromiso de Caspe, que se cumplió en la llamada Concordia de Alcañiz. En este apócrifo sermón, el santo valenciano que tanto se había destacado en Caspe interpretaba el cartel que había anunciado el Congreso que en ese momento terminaba.


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Plus Ultra

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Plus Ultra


En 1517, Carlos de Habsburgo, duque de Borgoña, rey de Castilla con su madre y de Aragón tras la muerte de su abuelo materno, Fernando de Aragón, se hizo a la mar en los Países Bajos rumbo a España para jurar los fueros y tomar posesión como rey. La vela mayor del barco que lo transportaba estaba decorada con una imagen de Jesucristo en la cruz entre la Virgen y San Juan Evangelista. A los lados figuraban las columnas de Hércules sobre las aguas, que constituían la divisa del rey con el lema Plus oultre ('más allá', en francés) escrito en dos rollos alrededor. Las columnas hacían alusión al extremo occidental de la península Ibérica, que en la Antigüedad se suponía que era el límite del mundo, y a la ambición del rey por traspasar fronteras. La escena de la crucifixión invita a pensar que Plus oultre se refería a la aspiración del joven rey por extender la religión cristiana hasta más allá del límite del mundo.

Un milanés llamado Luigi Marliani había inventado el año anterior la divisa y el emblema para el joven Rey. Carlos los empleó ya en una ceremonia celebrada en la catedral de Santa Gúdula de Bruselas en octubre de 1516.

Es posible que el lema fuera una réplica del que figuraba en el último carruaje del cortejo fúnebre que desfiló en las exequias celebradas en Bruselas tras la muerte de Fernando II de Aragón en marzo de 1516. La divisa del rey fallecido era Ulterius nisi morte, que en latín significa 'más allá de no ser por la muerte'. Es decir, si no hubiera sido por su muerte Fernando II habría llegado más allá en sus empresas.

Al año siguiente, la divisa de Carlos aparece por primera vez en su forma latina Plus ultra (pero sin las columnas) en la portada de un libro de Francisco de Castilla publicado en Murcia. No se sabe quién tradujo Plus oultre al latín, pero la traducción correcta del significado que parece tener la forma francesa habría sido Ulterius 'más allá', no Plus ultra. Solo un año más tarde se documenta otra vez la divisa en latín en el asiento destinado al rey Carlos en el coro de la catedral de Barcelona. En años sucesivos, aparece también en alemán Noch weiter. Pero pronto se impuso Plus ultra, seguramente porque el uso del latín en la divisa personal del Rey eludía el de cualquiera de las lenguas vernáculas de sus dominios.

La forma Plus ultra se extendió pronto, pero con un significado nuevo: '(Hay) más, más allá', como declaración de que existen tierras más allá de las columnas de Hércules, en contradicción con la creencia antigua de que el extremo de la península Ibérica constituía el límite del mundo. Más tarde se inventó el mito – inexistente en la Antigüedad - de que Hércules erigió una columna a cada lado del estrecho de Gibraltar para marcar el fin del mundo y sobre ellas fijó la advertencia Nec plus ultra 'no vayas más allá' o Non plus ultra 'no (hay nada) más allá', del que el lema de Carlos V sería una refutación. El lema continúa en el escudo de España.


Nobel

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Nobel


La semana pasada se anunció la concesión del premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. Leí en mi juventud La casa verde y Conversación en La Catedral, que me dejó aquel poso triste que era común entre los jóvenes que asistíamos al espectáculo de inmoralidad y corrupción que ofrecían las dictaduras a principios de los setenta. Me entusiasmé con Pantaleón y las visitadoras, sobre todo por el contraste entre el eficiente estilo administrativo castrense de los informes que remitía el militar protagonista y el contenido de su misión. El desvelamiento público de la sexualidad que experimentó nuestra sociedad aquellos años debió de contribuir también al éxito de la novela. Descubrí un mundo ignoto en La guerra del fin del mundo, de la que me causó impresión el fanatismo religioso de aquel episodio en el Brasil de fines del siglo XIX. Leí con enorme interés el relato autobiográfico de la experiencia de Vargas Llosa como candidato a la presidencia de Perú. Más tarde me deleité con La fiesta del chivo.


Vargas Llosa también redactó hace pocos años una versión teatral de la Odisea de Homero, que él denomina minimalista. En efecto, es una versión mucho más breve que la Odisea, aunque contiene lo esencial del poema épico griego originario. El estilo es llano y directo, libre de las adherencias arcaicas de la vieja epopeya. Se representó con el título de Odiseo y Penélope en el festival de teatro clásico de Mérida. Entre los atractivos del programa, uno era que en las representaciones de estreno el propio Vargas Llosa interpretó en el escenario el personaje de Odiseo. Por su parte, Aitana Sánchez-Gijón representó a Penélope y a otros personajes de la Odisea, la mayoría femeninos, como la ninfa Calipso, que retuvo al héroe en su isla, la maga Circe, que convirtió en cerdos a los compañeros de Ulises, Nausícaa (Nausica en la versión teatral), princesa del imaginario pueblo de los feacios, Anticlea, la madre de Ulises, a la que el héroe visitó cuando ella ya moraba en los infiernos, e incluso el cíclope Polifemo.


La obra teatral consiste en un diálogo nocturno entre Odiseo (o Ulises) y Penélope. En él, el marido relata a su esposa el grueso de aventuras que constituyen la Odisea de Homero. El diálogo tiene lugar cuando el héroe, tras regresar a Ítaca, se ha cobrado venganza de los pretendientes de su mujer y se reúne por fin con ella al cabo de veinte años de aventuras, diez combatiendo en la guerra contra Troya y diez en el periplo y en las aventuras del regreso a la patria.


No es esta la obra más famosa del reciente premio Nobel, pero también la recomiendo vivamente.


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El teatro romano de Cartagena

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El teatro romano de Cartagena

Europa Nostra
es una federación de asociaciones, de la que forma parte la española Hispania Nostra. Otorga reputados premios anuales mediante los cuales reconoce acciones singulares realizadas a favor del patrimonio cultural y el paisaje. El propósito de tales premios es estimular la conservación o restauración de bienes patrimoniales.


Este año la restauración del teatro romano de Carthago Nova, que se construyó en época de Augusto, entre el 5 y el 1 a.C., ha obtenido uno de los tres Grandes Premios Europa Nostra. Aparte de la restauración del teatro, se ha llevado a cabo la integración de los restos en el tejido urbano, su adecuada conservación y su exposición con fines didácticos y culturales. Para ello se ha pavimentado una plataforma tras el muro perimetral del teatro y se han trazado diversas vías peatonales en el contorno. El Museo del teatro romano de Cartagena consta de dos edificios unidos por un corredor subterráneo que incorpora un antiguo palacio y un corredor arqueológico bajo la iglesia de Santa María la Vieja. El teatro es la última y más notable pieza del museo.


Los restos del teatro romano de Carthago Nova se descubrieron de modo casual hace poco más de veinte años en un área urbana consolidada de Cartagena. A lo largo de los siglos, varias construcciones posteriores que en parte aprovechaban materiales originarios se superpusieron al teatro, de cuya existencia no había noticia. Fueron precisas largas campañas arqueológicas para documentar las construcciones posteriores, despejar el área y restituir el teatro.

 


El edificio estaba excavado casi totalmente en la roca aprovechando la ladera. Los cuerpos laterales del graderío estaban apoyados sobre galerías abovedadas. Se data con seguridad, porque se halló la dedicatoria a Cayo y Lucio, los dos nietos de Augusto. La construcción seguía el modelo establecido por el tratado del arquitecto Vitruvio. Constaba de cávea, orchestra, proscenio, frente escénico y patio porticado tras la escena. En el siglo III se transformó en mercado columnado con una plaza semicircular que ocupaba la orchestra. En el siglo VI, durante el dominio del emperador bizantino Justiniano sobre el Levante español, la ciudad, destruida por los vándalos en 425, fue refundada y el área se reconstruyó como barrio comercial portuario. Sirvió de medina en época árabe y de solar sobre el que se edificó la catedral antigua en el siglo XIII. En la Edad Moderna, esta zona, cercana al mar, se convirtió en barrio de pescadores, que estaba degradado a fines del siglo XX. Esta breve historia de los usos da idea de la complejidad de la modélica restauración que se llevó a cabo estos últimos veinte años.


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El último poema conocido de Safo

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El último poema conocido de Safo

El último poema conocido de Safo

Todos los años aparecen nuevos textos escritos en latín y en griego, pero no son frecuentes los hallazgos de versos de poetas conocidos. En 2005 aparecieron en Egipto, escritos sobre pedazos de papiro, varios fragmentos de la poetisa Safo, que vivió en Lesbos hacia el 600 a.C. Uno de estos compone con otro texto hallado en otro papiro que ya se conocía antes un poema seguramente completo. Es el siguiente:

Vosotras, tras los bellos regalos de las musas de violáceos senos, hijas,
daos prisa y tras la sonora lira de bello canto.
Mas a mí el delicado cutis que tuve tiempo antes, la vejez ya
me lo quitó, y blancos se volvieron los cabellos de negros que eran.
Pesada se me hizo el alma y no me sostienen las rodillas,
que en tiempos fueron raudas para bailar como cervatillos.
Esta situación lloro a menudo. Mas ¿qué puedo hacer?
No envejecer para quien es hombre no es posible.
También contaban que una vez a Titono la Aurora de rosados codos,
lo prendió presa de amor y se lo llevó a los confines de la tierra,
cuando era bello y joven. Pero incluso a él también lo alcanzó
con el tiempo la canosa vejez, aunque tenía una esposa inmortal.

El poema consta de seis breves estrofas de dos versos. Safo se dirige a unas muchachas, a las que llama 'hijas', y las invita a bailar y a cantar. Es probable que estas jóvenes recibieran educación musical en casa de Safo. El poema contrasta la juventud de estas con la vejez de Safo, que describe algunos de sus síntomas. A partir de esa vivencia la poetisa generaliza: el hombre no puede evitar la vejez. Como es frecuente, el poema termina recordando un mito, que en este caso es el de Titono. De él se enamoró una diosa, la Aurora, que pidó a Zeus la inmortalidad para su amado. El dios se la concedió. Pero la Aurora olvidó pedirle la juventud perpetua. Titono fue envejeciendo más y más, hasta que se convirtió en cigarra que no cesa de cantar pero es incapaz de moverse. Cabe imaginar que, igual que la Aurora se mantiene joven junto a su decrépito amado, Safo lamenta su propia ancianidad rodeada de jóvenes, como los profesores se ven envejecer rodeados de alumnos que todos los años tienen la misma edad.

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Afrodisias

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Afrodisias

Afrodisias

He visitado dos veces Afrodisias. Se trata de una ciudad antigua situada a unos 230 km de Izmir (Esmirna), en el  sudoeste de Turquía. Aunque cerca de Pamúkale, no está en las rutas que recorren las masas de turistas. La prosperidad de esta ciudad arrancó cuando se alió a Julio César y más tarde a Augusto en las guerras civiles romanas. Floreció entre los siglos II d.C. y VII d.C., pero sus orígenes remontan a fecha más antigua. Su nombre hace referencia a Afrodita, diosa del amor y de la sexualidad, que debe de continuar el culto de la antigua diosa oriental Istar o Astarte en la época anterior. La ciudad sufrió varios terremotos en el siglo VII y cayó en decadencia. Geyre, el pueblo que surgió en época moderna sobre sus ruinas, fue trasladado en el siglo XX para permitir las excavaciones que exhuman la ciudad. El más conocido director de excavaciones fue un profesor de origen turco de la Universidad de Nueva York.

En esta ciudad nacieron personajes antiguos conocidos por su actividad literaria, como Caritón, autor de la primera novela griega conservada, que narra los amores y las aventuras de una joven pareja de enamorados hasta el final feliz. De aquí fue también oriundo Alejandro, el más célebre comentarista de la “Metafísica” y de otras obras del filósofo Aristóteles.

La ciudad conserva muchos monumentos, algunos en excelente estado de conservación. Subsisten las gradas del espléndido estadio en todo el contorno. La puerta de entrada de la ciudad o tetrápylon se yergue soberbia. Aún se alzan muchas columnas del templo de Afrodita. El teatro está en buen estado, lo mismo que la sala del consejo. Hay termas y un centro dedicado al culto de los emperadores, de los que la ciudad fue fiel aliada.

Cerca de la ciudad había canteras de mármol de buena calidad. El museo es muy rico en estatuaria, relieves y sarcófagos de mármol. En Afrodisias hubo una escuela de escultura que exportó sus obras por toda la cuenca del mar Mediterráneo.

Los arqueólogos han hallado más de dos mil estelas grabadas con inscripciones en griego, muchas reutilizadas en la muralla. Las piedras de la fachada de la escena del teatro relatan los episodios más destacados de la historia local. Estos documentos reflejan la vida oficial de una pequeña ciudad del imperio romano y tienen enorme interés histórico. Cada columna de algunos edificios públicos lleva en su fuste inscrito el nombre del ciudadano que financió su edificación. Muchos documentos no han sido publicados nunca en papel, en parte porque su hallazgo ha sido reciente. Desde hace poco están accesibles de modo gratuito en un modélico portal en Internet.

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Augusto

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Augusto

Augusto

Durante estas últimas semanas he leído un libro que recomiendo vivamente a los lectores: Augusto y el poder de las imágenes, de Paul Zanker (Madrid, Alianza Forma, 2008). Es un estudio bien conocido. El original alemán se publicó en 1987 y la traducción española se editó en 1982. Expone cómo la transformación del sistema político que llevó a cabo Augusto desde su victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio el 31 a.C. hasta su muerte el 14 d.C. condujo a un nuevo lenguaje de imágenes. Este nuevo lenguaje reflejaba, por un lado, el cambio de mentalidad, pero al mismo tiempo contribuyó de manera esencial a la transformación de la mentalidad.

El libro estudia las imágenes de Augusto: efigies sobre monedas, monumentos aún existentes (como el Ara pacis en Roma y el templo llamado Maison carrée en Nîmes), la estatuaria que ahora albergan los museos (como el Augusto de Prima Porta protegido por la coraza y armado de lanza), el Augusto con la cabeza cubierta o capite velato (dispuesto a hacer un sacrificio religioso) y las edificaciones de las que solo subsisten vestigios arqueológicos. Además, examina la documentación escrita que menciona obras artísticas y construcciones de las que no queda nada o solo testimonios indirectos.

Por ejemplo, aprovecha una anécdota que relata Quintiliano en el capítulo sobre la risa de su Institución oratoria (6, 3, 77). Este cuenta que los ciudadanos de la antigua Tárraco (Tarragona), probablemente poco antes del 14 d.C., erigieron un altar a Augusto, en el que de modo milagroso creció una palmera. Los gobernantes de la ciudad enviaron eufóricos un mensaje al emperador, que respondió secamente: “Se conoce que me habéis ofrecido muchos sacrificios en él”. La existencia del altar está atestiguada por monedas acuñadas en Tárraco, que muestran en el reverso un altar sobre el que aparece la palmera milagrosa con la leyenda CCVT (Colonia (Iulia) Urbs Triumphalis Tarraco), el nombre de la ciudad en la Geografía de Claudio Ptolomeo.

El mundo actual, tan proclive a destacar el valor de las imágenes en relación con la palabra, supone a veces de modo ingenuo que nada de eso existió antes. Pero si uno lee este libro magistral, verá con claridad cómo Augusto fue variando la imagen que daba de sí mismo. En su juventud apareció como jinete en estatuas ecuestres; más tarde como general vencedor, y al final como sacerdote a punto de empezar un sacrificio. También varió su nombre: primero fue Octaviano, luego se hizo llamar Divi filius (hijo del divino César) y más tarde Princeps (primero) y Augustus (reverendo).

Mis websites favoritos

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Tras más de un año escribiendo un post semanal para wikisaber, caigo en la cuenta de que apenas he citado las páginas web que más visito sobre la Antigüedad clásica. No soy experto, pero me considero usuario tenaz. No pretendo decir que los que menciono a continuación sean los mejores sitios de Internet relacionados con la Antigüedad clásica, pero sí los que más uso por su información abundante y fidedigna.

La literatura griega desde los orígenes en Homero hasta la caída de Constantinopla en 1453 está recogida en la base de datos que conocemos como TLG (Thesaurus linguae Graecae). Hasta hace poco tuve una copia de esta gigantesca base de datos alquilada en un CD-ROM. Ahora solo está disponible a través de Internet mediante suscripción. Hay una versión abreviada gratuita que contiene Tucídides, Eurípides, Demóstenes y otros autores muy leídos. De los documentos no literarios escritos en griego, PHI (Packard Humanities Institute) ofrece una base de datos actualizada que contiene las inscripciones en piedra y permite la búsqueda. El texto de la gran mayoría de papiros escritos en griego se puede consultar cómodamente en el Duke Databank of Documentary Papyri de la Perseus Digital Library.

Los textos literarios escritos en latín hasta el 200 d.C. están en una base de datos del PHI 5 que se puede consultar en CD-ROM. Además, la Bibliotheca Augustana y The Latin Library tienen muchísimos textos literarios. Las inscripciones latinas ascienden a más de ciento ochenta mil. Todavía no hay una base de datos electrónica completa, pero muchas se encuentran en páginas de la Universidad de Heidelberg. Algunas de las halladas en España se pueden ver en Hispania Epigraphica y en la página del CIL II, de la Universidad de Alcalá.

Los documentos griegos y latinos relativos al cristianismo son accesibles a través de una página web del Vaticano llamada Documenta Catholica Omnia.

La Perseus Digital Library es el sitio más rico. Contiene muchos textos, análisis morfológico de los mismos, comentarios en inglés, imágenes de monumentos y copias electrónicas de numerosos estudios y gramáticas. Hay también diccionario griego-inglés y latín-inglés. Todo ello gratuito. Entre las contribuciones españolas destaca la página con los Índices directo e inverso del Diccionario micénico.

Hay muchas páginas de imágenes y de visitas virtuales a monumentos y parques arqueológicos. Entre las que conozco están metis, Maecenas y la reconstrucción virtual de la antigua Roma (Rome Reborn). Hay mapas en Ancient World Mapping Center.

En google.libros hay un número inimaginable de traducciones antiguas de textos clásicos a muchas lenguas del mundo y casi todos los estudios recientes en vista previa no completa. También estimo mucho wikipedia, especialmente la versión inglesa.  Con frecuencia leo el diccionario de antigüedades griegas y romanas de Darenberg-Saglio.

Los aficionados al mundo clásico gozamos de muchos modernos recursos en Internet. En los párrafos anteriores hay una mínima representación, que cada lector puede completar.  

Cultura

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La decisión de prohibir las corridas de toros en Cataluña me ha traído a la memoria los espectáculos que se celebraban en los anfiteatros romanos, destinados principalmente a luchas de fieras y de gladiadores y a veces a simulacros de batallas navales.

El anfiteatro está formado por la yuxtaposición de dos teatros unidos por la escena que dan lugar a una planta elíptica. El más antiguo de piedra que se conoce es de Pompeya. En Roma se construyó uno en época de Augusto, pero el más famoso se edificó entre el 66 y el 80 d.C. Se conocía como anfiteatro Flavio, porque se erigió en época de emperadores de la familia de los Flavios. Como cerca había una estatua colosal de Nerón, terminó llamándose Colosseum, de donde procede el término "Coliseo". Tenía un aforo de unos cincuenta mil espectadores, lo que indica que había gran afición por los espectáculos que se ofrecían allí. "Se halla aún de pie, completo en su planta y en buena parte de su alzado, como uno de los monumentos más soberbios de la Roma antigua y moderna" (A. García Bellido, Arte romano, Madrid 1972, p. 298).

Se construyeron anfiteatros en muchas ciudades occidentales del Imperio romano. Aún hoy se admiran los de Mérida, Nîmes, Itálica, Segóbriga, Tréveris y otros. Tienen un sistema muy ingenioso de pasillos y vomitorios cubiertos por bóvedas que equilibran sus pesos y es notable la perspicacia con la que están resueltos los accesos y la circulación de multitudes. Algunos tenían una rica decoración en las gradas principales y en las fachadas, divididas en pisos de arquerías con arcos separados por medias columnas. La arena del de Roma estaba socavada y daba lugar a un intrincado sistema de galerías y cámaras subterráneas bajo una cubierta de madera. Muchos tenían toldos móviles para proteger a los espectadores del sol. En fin, son maravillas que admiramos y consideramos logros de nuestra cultura heredada.

También las luchas de gladiadores que tenían lugar en ellos eran parte de la cultura del Imperio romano. Sus héroes gozaban de alta estima social y el espectáculo atraía masas. Pero aquellos combates a muerte son hoy ética y estéticamente reprobables.

La cultura consiste en un conglomerado de creencias, valores y hábitos compartidos por grupos sociales. En ese conglomerado hay componentes valiosos dignos de preservarse, pero no otros. De hecho, abolimos muchos con consenso. Admiro la cultura clásica, pero no merece salvaguardarse por heredada, sino por los valores que representa y porque conocerla y conocer nuestro pasado es buen vehículo para enjuiciar el presente.

Nota de wikisaber: Emilio Crespo se va a tomar unas bien merecidas vacaciones, así que no tendremos más posts suyos hasta septiembre. Si quieres seguir repasando sus anécdotas y artículos, te recomendamos que te descargues gratuitamente su Ebook en el siguiente enlace.

Viajes

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 Acabo de leer en los periódicos el altísimo número de desplazamientos que se producen con motivo de las vacaciones estivales. Esta es una costumbre que crece cada año desde alrededor de 1900. Los hacemos de modo voluntario para pasar las vacaciones fuera de la residencia habitual.

El hábito llegó a los hispanohablantes – con las palabras que lo designan – de otras áreas: "turismo" está tomado del inglés tourism, y "viaje" del catalán viatje. La palabra latina peregrinatio se refiere propiamente al recorrido por el campo, pero su derivado "peregrinación" trae evocaciones diferentes.

Uno de los primeros viajes de vacaciones que he visto citado es el que menciona Cicerón en una carta a su amigo Ático (2, 8, 2) del 59 a.C. En ella dice que el 21 de abril piensa ir a su casa de campo (villa) de Formia, de donde saldrá el 1 de mayo para llegar a Antium el 3 y ver los espectáculos de gladiadores que se celebran allí desde el 4 al 6 con su hija, que quiere presenciarlos. De allí piensa ir a su casa de campo de Tusculum y de allí a la de Arpinum, de donde prevé regresar a Roma el 1 de junio. 

No hay apenas noticias anteriores sobre viajes de vacaciones. Hay, desde luego, noticias de viajes de negocios, como el que llevó a hablantes de griego de Marsella a Ampurias para hacer una transacción comercial; viajes de salud a santuarios con aguas termales; y viajes de peregrinación, tanto privados como en representación de un Estado, para asistir a ceremonias religiosas o solicitar oráculos y vaticinios, como el infausto en el que se cruzaron Edipo y Layo cuando uno iba a Delfos y el otro regresaba de allí. Los más numerosos son los realizados para presenciar competiciones deportivas. Los de Heródoto para investigar y conocer mundo no se diferencian apenas de los que emprendió Von Humboldt, el padre de la moderna geografía universal, desde 1799, lo mismo que el de Darwin sobre el Beagle desde 1831 tiene su precedente en los de Aristóteles. Platón viajó a Siracusa para participar en la política de la ciudad.

Los viajes más famosos de la Antigüedad no son de turismo. Son los míticos de Ulises para regresar a Ítaca y de Eneas para fundar la nueva Troya y las expediciones militares históricas de Alejandro hasta la India y de Aníbal desde Cartagena a la península Itálica cruzando los Alpes con los elefantes.

Rara vez las expediciones de regreso son dignas de recuerdo. Una excepción es la relatada por Jenofonte en la Anábasis ("regreso a la costa") de los diez mil griegos que habían penetrado en el territorio del imperio persa para imponer como rey al hermano menor de Artajerjes III y que termina con la exclamación "¡Mar, Mar!" cuando los expedicionarios avistan el mar Negro cerca de la actual Trabzon.

Curioso: ahora también muchos hacen un largo viaje y exclaman: "¡El mar!"

Clásicos Dykinson

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Clásicos Dykinson

Clásicos Dykinson

La aparición de nuevas colecciones de libros sobre la Antigüedad clásica no es cosa frecuente. Por eso, cuando aparece una, los que amamos los estudios clásicos la saludamos con alegría y le expresamos nuestros mejores deseos de éxito. Hoy es la conocida editorial y librería Dykinson, especializada en libros jurídicos y económicos, la que comienza una sección de clásicos. Y la ha comenzado hace alrededor de un año con inusitada laboriosidad, porque ha editado diez libros en unos diez meses.

La colección se caracteriza por el reducido tamaño de los libros, por sus sobrias portadas de color hueso, por su tipografía clara, por la calidad editorial y por un precio que oscila los 10 euros. Entre los volúmenes aparecidos hay ediciones bilingües con texto griego o latino y traducción española, precedida por prólogos actuales: la edición de la Poética de Aristóteles, que tiene como novedad la inclusión de los anónimos sobre la comedia (recuérdese El nombre de la rosa, de U. Eco, cuya trama se basa en la conservación de un manuscrito de Aristóteles sobre la comedia hasta el siglo XIII). Hay también una edición del libro I de la Historia de Heródoto con una espléndida traducción, y otra del Arte poética de Horacio con una nueva y elegante traducción.

La colección tiene una fuerte orientación hacia la poética y la creación literaria, tema al que están dedicados otros cuatro volúmenes de los aparecidos hasta el momento: uno con textos de José Lezama Lima, que bajo el título de Escritos de estética reconstruye el pensamiento estético del autor cubano; una edición bilingüe con texto francés y traducción española de El arte poética y otras sátiras, de N. Boileau; un interesante volumen que con el título de República poética recopila textos de la literatura española de los siglos XVIII y XIX; y un estudio titulado Alejo Carpentier. Poética del Mediterráneo Caribe, que indaga sobre la creación del novelista cubano.

Los otros libros de la colección ofrecen reediciones de obras familiares para quienes nos interesamos por los estudios clásicos. Dos son ediciones bilingües: de la Electra de Sófocles y del Fedro de Platón, ambas con las traducciones españolas – también clásicas – de Luis Gil. Otro recoge artículos del mismo autor hasta ahora dispersos bajo el título de Sobre la democracia griega. Es el que hasta ahora he leído y disfrutado más. Como es ve, la colección también se orienta hacia la política.

Celebro con entusiasmo la aparición de la nueva colección "Clásicos Dykinson" y deseo éxito a todos los embarcados en esta empresa.



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El pulpo

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El pulpo

El pulpo

El mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica, tan intensamente vivido y con tanto éxito culminado, dio a conocer un modo inédito de adivinar el futuro: el oráculo del pulpo, que adquirió una notoriedad casi tan amplia como el propio campeonato. El vaticinio se lograba en el acuario de una ciudad alemana y consistía en meter en el acuario del pulpo llamado Paul dos recipientes con comida que exhibían en alguna de las caras la bandera de uno de los países que se iban a enfrentar en el partido. El pulpo siempre elegía el recipiente del país que después ganaba la eliminatoria. Paul adivinó que España ganaría a Alemania en la semifinal y a Holanda en la gran final.

Nada parecido hay en la Antigüedad clásica, aunque conocemos muchos modos de adivinación. El más primitivo consistía en echar suertes. También se predecía el futuro mediante la observación, bien de las ondas que se producían en el agua de un manantial al arrojar un objeto, bien de los vaivenes de la imagen del dios trasladado en procesión, bien de las marcas en las entrañas de las víctimas sacrificadas, bien del murmullo causado por el viento en las hojas del roble sagrado del dios. En los santuarios de los dioses de la salud, el sistema más empleado se denominaba incubatio. El devoto acudía al santuario, realizaba ciertos ritos preliminares y se acostaba en el recinto sagrado. Durante el sueño el dios o héroe tutelar se le aparecía y le decía cómo obtener la curación. Conocemos bastantes casos clínicos gracias a inscripciones en piedra mediante las cuales los sacerdotes dejaban constancia escrita de las curaciones de los fieles. Una es la de una mujer que al cabo de cinco años de embarazo dio a luz tras dormir en Epidauro. En Delfos, era una mujer, que recibía el título de Pitia, la que después de un periodo de entrenamiento escuchaba sentada sobre lo alto de un trípode las preguntas de los que acudían a consultarle y daba respuesta. En algunos centros las preguntas y las respuestas se hacían de forma escrita. Conservamos casi tres centenares de ellas.

La adivinación mediante oráculos siempre me pareció un producto de la superstición. Pero al ver las semanas pasadas con qué afán los medios de comunicación recogían los movimientos del pulpo Paul hacia la caja de mejillones con la bandera de uno de los países contendientes en el fútbol, caí en la cuenta de que parte del atractivo de las profecías radica en el deseo que tiene el solicitante de escuchar lo que desea. También había en la noticia ironía y humor, siempre bienvenidos.



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En memoria de Antonio López Eire

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Antonio López Eire

En memoria de Antonio López Eire

En septiembre se cumplirán dos años del fallecimiento de Antonio López Eire en un trágico accidente de tráfico. Fue catedrático de Filología Griega de la Universidad de Salamanca y helenista internacionalmente reputado. Creativo en sus investigaciones, brillante en conferencias y en la docencia oral, atinado y elegante en las traducciones que publicó del griego al español. El recuerdo del amigo permanece vívido; pero su memoria se hace aún más presente ahora que acaba de publicarse un libro colectivo que rinde homenaje a su memoria y a sus enseñanzas.

Siguiendo una tradición común en algunos ambientes académicos, muchos de sus profesores, amigos y discípulos, convocados por la Universidad de Salamanca, escribieron el año pasado artículos de investigación sobre temas clásicos en su honor y memoria. Francisco Cortés Gabaudan y Julián Méndez Dosuna, discípulos y colegas suyos en la Universidad de Salamanca, acaban de editar primorosamente estos artículos en un volumen colectivo publicado por su propia alma mater. El libro se titula Dic mihi, Musa, virum. Homenaje al profesor Antonio López Eire, tomando como título la traducción latina que el poeta Horacio hizo en su Arte poética del comienzo de la Odisea de Homero.

Precedido por una foto del profesor López Eire – con aspecto jovial y cercano, como era siempre -, que despierta la añoranza del amigo, el libro está encabezado por una presentación de los editores y una relación de los títulos de las publicaciones del recordado helenista. La mayor parte está ocupada por unas 80 colaboraciones escritas por otros tantos autores, tanto españoles, como de otros países europeos y americanos. Así, el libro es políglota, como lo fue la persona a cuya memoria está dedicado. En sus contribuciones, muchos autores continúan investigaciones de Antonio López Eire, tomando como base enseñanzas suyas. Otros estudian temas que él estudió o que le entusiasmaban. Otros versan sobre la retórica antigua y moderna, tema al que él hizo contribuciones teóricas y prácticas destacadas. Otros estudian obras griegas de las que él publicó la traducción española, como la Ilíada de Homero, los discursos políticos de Demóstenes, la Lisístrata y las Asambleístas de Aristófanes, la Poética de Aristóteles. Las recomiendo todas; son fieles, elegantes y actuales.

Muchas gracias a los editores y autores, que nos facilitan conservar incólume la memoria del maestro y del amigo.

Antonio  López  Eire Libro en memoria de Antonio López Eire



    


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La caverna

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La caverna.Emilio Crespo


La caverna

Entre las definiciones de los libros clásicos que Italo Calvino recogió en su "Por qué leer los clásicos" está la que dice que un libro es clásico cuando nunca termina de decir lo que tiene que decir. En otras palabras, siempre cabe sacar de él una lección nueva.

"La República" de Platón pertenece a esa especie de libros. Los personajes que dialogan en la obra comienzan intentando definir la justicia como procedimiento para lograr la felicidad individual. A continuación, reflexionan sobre la justicia social y acerca de cómo se debe estructurar el estado para lograrla. Al hilo de esta reflexión se describe el estado ideal, que se organiza conforme a la división tripartita en gobernantes, guardias y trabajadores según las aptitudes de cada uno. Con esta división social se corresponde la concepción platónica de la psique humana, dotada de razón, voluntad y apetitos. Cada parte de la sociedad y cada parte del individuo tienen una virtud peculiar, y la justicia consiste en la armonía del conjunto. La discusión que sigue versa sobre la educación de las personas, para que se conviertan en los filósofos que deben gobernar el estado.

En este marco se sitúa el mito de la caverna. En una caverna hay un grupo de hombres encerrados desde su nacimiento y atados por el cuello y los pies que solo pueden mirar hacia la pared del fondo. Gracias a una hoguera encendida detrás de los prisioneros, las sombras de las personas que pasan por fuera de la caverna transportando objetos se reflejan sobre la pared del fondo. Los encerrados creen que las sombras son la realidad. Si uno logra desprenderse de las ataduras, identificará las sombras como tales y luego verá la hoguera. Si además logra salir al exterior, verá a las personas y los objetos reales del exterior y finalmente la propia luz del sol. Llegada a esta fase, tal persona se sentirá obligada a regresar a la caverna para comunicar a los demás lo que ha aprendido.

"La República" continúa describiendo las formas de gobierno que representan una degeneración del estado ideal: la timocracia, la oligarquía y la tiranía. Y se completa, entre otras cosas, con el mito de Er, que regresó a la vida después de haber fallecido.

Como toda alegoría, el mito de la caverna admite varias interpretaciones. La más obvia es la epistemológica. Se refiere a los grados del conocimiento sensible e intelectual de los hombres y a la necesidad ética de pasar de la vida contemplativa a la activa.

En su novela "A caverna", José Saramago supo convertir el mito platónico en descripción del mundo actual, aquejado de consumismo, hostil e incomprensible para los artesanos y sometido a poderes invisibles y anónimos. 

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Las siete maravillas

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Las siete maravillas

La traducción de Las siete maravillas del mundo antiguo, de Kai Brodersen, que acaba de aparecer en Alianza Editorial, es un libro breve y ameno que recomiendo.

Siempre me intrigó que hubiera una lista de las siete maravillas en la Antigüedad. Durante tiempo desconocí quién la había compuesto. Más tarde aprendí que hay varias listas y que las obras que cada una incluye no coinciden en su totalidad. La más antigua completa está en un poema (Antología Griega 9, 58), compuesto por Antípatro probablemente hacia 125 a.C. Enumera las siguientes: la muralla y los jardines colgantes de Babilonia, la estatua de Zeus que Fidias hizo para el templo de Olimpia, la estatua colosal del Sol (Helio) en Rodas, la gran pirámide de Keops, el monumento funerario (mausoleo) de Mausolo en Halicarnaso (actual Bodrum) y el templo de Ártemis de Éfeso. La lista original es seguramente de hacia el 280 a.C., cuando el coloso de Rodas ya estaba en pie, pero no todavía el faro sobre la isla de Faro frente a Alejandría.

Esta lista coincide con la tardía atribuida a Filón de Bizancio. Otras presentan variaciones. Higino (Fábula 223) y la anónima que conserva un códice Vaticano reemplaza una por el palacio de Ciro en Ecbatana. Marcial (Libro de las maravillas 1) destaca el anfiteatro de Roma, que nosotros conocemos como coliseo. Otras sustituyen alguna por el altar de cuernos de Delos o por el conjunto de Roma o por el faro de Alejandría, que en nuestra tradición desplazó a la muralla de Babilonia (a pesar de su puerta de Istar).

Las listas de la Antigüedad solo incluyen siete "espectáculos", nunca ocho o más, como si el número siete expresara la totalidad. Esta propiedad simbólica del siete aparece también en la tradición de los siete sabios de Grecia y en la selección de siete tragedias de Esquilo y de Sófocles. A partir de la Edad Media la lista dejó de limitarse a siete, pero para nosotros persiste la tradición antigua, como muestra la reciente votación popular para reunir una nueva lista de las siete maravillas del mundo moderno.

Algunas de estas obras eran tan singulares que sus nombres en griego - pirámide, mausoleo, coloso y faro - dieron lugar a palabras existentes ahora en todas las lenguas. Excepto la gran pirámide de Gizá, todas las de la lista canónica desaparecieron, unas por terremotos y otras por destrucción causada por los hombres. Solo podemos hacernos una idea de ellas a través de las descripciones antiguas como la del libro que comento y de las reconstrucciones, muchas virtuales en Internet. 

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Impresiones

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  Impresiones

Acabo de regresar de un viaje a Grecia. Estuve la mayor parte del tiempo en Salónica, pero tuve unas horas para visitar el museo de la acrópolis en Atenas. Por primera vez vi más de treinta metopas del Partenón – fragmentarias, eso sí -, que no se exhibían en el museo antiguo, y rodeé la decoración externa del templo – metopas, friso y esculturas de los frontones. Recorrí el parapeto del pequeño templo de Atenea Nike (de la victoria). Contemplé con detalle el friso en relieve de la fachada norte del Erecteion. Admiré el bosque de ofrendas repartidas por la explanada de la acrópolis. Todo ello por primera vez en mi vida. Hay también muchas inscripciones; entre ellas, rendiciones de cuentas de las comisiones políticas encargadas de edificar el Partenón y el Erecteion.

En Salónica asistí a un congreso sobre Homero, me entrevisté con profesores de aquella universidad que preparan una publicación en la que participo e impartí una conferencia a estudiantes de doctorado y colegas. Los colegas de un grupo internacional que preparamos un libro mantuvimos largas reuniones, tanto con papeles como ante comida mediterránea.

El fin de semana visité varios lugares arqueológicos; en especial, Vergina, pueblo situado a unos 80 km de Salónica. Fue con seguridad la antigua capital del reino macedonio, llamada Egas. Allí, Manolis Andrónikos descubrió en 1977 la tumba de Filipo II, padre de Alejandro Magno, y de Alejandro IV, hijo de Alejandro y Roxana. En el pequeño edificio con forma de templo griego que guardaba los restos de la cremación se hallaron muchas piezas de oro, una urna funeraria y las grebas de un cojo. Todo conduce a Filipo II. Sobre el túmulo de tierra que cubría el templete se encontraron muchas lápidas de personas enterradas antes. Todas tienen nombres griegos, lo que arroja luz sobre la lengua de la corte de los reyes macedonios.

También visité Nueva Potidea, que se asienta sobre la antigua. Fue una colonia de Corinto. Contra ella Atenas envió una expedición militar en la que participó Sócrates. La ubicación es similar a la de la metrópoli: la urbe estaba en el punto más estrecho de la península y tenía dos puertos, uno a cada lado del istmo, unidos por un canal.

Muchos griegos me preguntaron por nuestra situación política. Yo les pregunté también. En la gente se aprecia pesimismo, irritación contra quienes controlan el poder económico y frustración contra las minorías que detentan la representación social. Pero para el visitante, todo - gente, clima, comida y seguridad - es grato, fácil y ameno.

Armas, gérmenes y acero

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Armas,  gérmenes y acero

Estos últimos meses estoy leyendo con gran interés la versión española del libro de J. Diamond, Armas, gérmenes y acero (Barcelona, DeBOLSILLO, 2010, 5.ª edición). Con buen tino la traducción española tiene el subtítulo de "Breve historia de la humanidad en los últimos 13.000 años". El libro tuvo gran éxito cuando apareció el original inglés en 1997, pero yo lo conocí solo recientemente gracias a la información que me dio un ex alumno neozelandés, a quien quedo agradecido por eso.

El objetivo inicial del libro consistía en responder a la pregunta de por qué los hombres blancos producen más bienes de consumo que otros y por qué lograron extenderse a una buena parte del planeta. La respuesta que el autor da se convierte en una visión de la historia humana desde el final de la última glaciación. La tesis se puede resumir en sus trazos más generales del siguiente modo. Al final de la última glaciación, hace unos 13.000 años, los cazadores-recolectores que se movían por diversos lugares del continente euroasiático tuvieron más probabilidades de desarrollo gracias a las mejores condiciones de su hábitat. El entorno les hizo más fácil a ellos inventar la agricultura mediante la especialización de plantas que nacían de modo espontáneo y domesticar los animales herbívoros de crecimiento rápido que habitaban en sus zonas.

La revolución neolítica hizo que aumentara la producción y facilitó la mayor densidad de población y la especialización productiva. Frente a eso, otras zonas del planeta carecían de tal cantidad y variedad de animales susceptibles de domesticación. Además, las plantas que pudieron aclimatarse a la agricultura no eran tan numerosas y la comunicación de norte a sur en América y en África hizo más difícil la difusión de los inventos. Las ventajas que en Oriente Medio y en China daba el entorno y la facilidad de comunicaciones de este a oeste y viceversa permitieron la revolución neolítica. Los habitantes de esta zona constituyeron sociedades más complejas. La densidad de las comunicaciones permitió a estos grupos combatir genéticamente algunas enfermedades. Los gérmenes de estas enfermedades infecciosas más tarde causaron enormes mortandades a los demás miembros de la especie cuando entraron en contacto con los euroasiáticos.

Las lecciones que se desprenden de este modelo son numerosas. Por una parte, presenta la historia de la humanidad desde una perspectiva amplia y toma en cuenta la geografía y desarrollos históricos de larga duración que a menudo quedan oscurecidos por los acontecimientos efímeros, que destacan más a nuestra consideración. Por otro lado, da una explicación de la historia de la humanidad que interpreta las desigualdades del desarrollo en las posibilidades que dio a unos y otros el entorno, no en la supuesta desigualdad congénita o social. Finalmente, el libro toma en consideración muchos conocimientos científicos que normalmente aparecen desagregados, como la biología, la geografía y la historia. El conocimiento de la historia de las lenguas juega un papel esencial para conocer la historia de los grupos humanos. 

Serie de 3 episodios que resume el libro:

http://www.pbs.org/gunsgermssteel/show/episode1.html

http://www.pbs.org/gunsgermssteel/show/episode2.html

http://www.pbs.org/gunsgermssteel/show/episode3.html

 

Crisis

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  Crisis

En la crisis económica que padecemos cabe distinguir varias fases. Una consistió en que la banca retiró el dinero del mercado en 2008 ante la incertidumbre causada por un tipo de hipotecas de cobro incierto, que muchos bancos habían adquirido. La retirada de dinero impidió a las empresas financiar sus actividades. El descenso de producción empresarial expulsó a muchos trabajadores al paro. Entonces los estados ayudaron con grandes cantidades de dinero a los bancos y a grandes empresas, como las que fabrican automóviles, y aumentaron la contratación de obras públicas para estimular la actividad. Como resultado, los estados se endeudaron. Hay otras fases, de las que la última hasta ahora es el recorte de gastos sociales para paliar el déficit público.

Nunca pensé que hubiera una fuente grecolatina que presentara algo semejante a lo que estamos viviendo. Pero el otro día me topé con un pasaje de los Anales (VI 16-7) de Tácito que ofrece notables analogías junto con detalles difíciles de interpretar para mí.

Según Tácito, Tiberio, emperador de Roma, estableció en el año 33 un plazo de dieciocho meses para que todo romano liquidara sus deudas en cumplimiento de una antigua ley que prohibía el préstamo bajo interés. Como muchos acreedores reclamaron la liquidación a la vez, se produjo escasez de liquidez. Esta se agravó más cuando muchos deudores que no pudieron liquidarlas fueron condenados con la confiscación de bienes y estos quedaron retenidos en el erario público o en el fisco imperial.

Seguramente para estimular la actividad económica y compensar a los propietarios agrícolas de Italia, cuyos productos debían de ser poco competitivos en relación con los de las provincias, el senado ordenó a los prestamistas reinvertir dos tercios de las deudas cobradas en adquirir tierras en Italia. Los acreedores rechazaron esta obligación de reinvertir y además reclamaban el cobro de la totalidad. Por su parte, los deudores tenían que vender sus propiedades ante las graves dificultades para obtener préstamos. El aumento de la oferta de tierras en Italia produjo la caída de los precios. Cuanto más cargado de deudas estaba uno, mayor dificultad hallaba para vender sus fincas. Así se derrumbaron las fortunas de muchos. Entonces Tiberio inyectó en la banca cien millones de sestercios del erario público para restaurar el crédito y autorizó a prestar sin interés durante tres años siempre que hubiera garantía hipotecaria de fincas tasadas en el doble del valor del préstamo. Así empezó a fluir el crédito y poco a poco aparecieron también prestamistas particulares.

Algunos detalles del relato de Tácito resultan poco claros, porque carecemos de otros datos, pero hay varios que coinciden palmariamente con lo que hemos vivido: la falta de liquidez, la inyección de dinero por parte del estado a través de la banca y la conexión con el sector inmobiliario. 

 

DVCTVS

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Papiros DVCTVS

 El hallazgo de papiros antiguos, conservados sobre todo en Egipto gracias a la extrema sequedad ambiental en algunas regiones, viene enriqueciendo desde comienzos del siglo XX nuestro conocimiento del Egipto Antiguo y de la Antigüedad grecolatina. Uno de los poemas más largos que conocemos de Safo se publicó en 2005; otro de Arquíloco en 2004. Otros del poeta Simónides y del filósofo Empédocles hace algo más de un decenio.

Conocemos muchos aspectos de la vida cotidiana gracias a los papiros: aquella carta del joven que cuando estudiaba en otra ciudad escribió a sus padres pidiendo que le enviaran dinero; la de aquel recluta que escribía desde Italia adjuntando a su carta una imagen – suponemos que vestido de legionario romano; contratos de compraventa y arrendamiento, de lactancia; certificados de haber hecho sacrificios a los dioses; invitaciones a cenar a las 6; órdenes urgentes de venta de moneda que se deprecia, etc.

Mis obligaciones me impidieron asistir la semana pasada a la inauguración del portal de Internet DVCTVS, que tuvo lugar en la Universidad Pompeu Fabra. Este portal informa sobre las colecciones de papiros procedentes de Egipto escritos en la antigüedad que existen en el país. Albergará un catálogo digital de los documentos aún no editados y reunirá imágenes digitales y el texto de los editados. Los medios de comunicación dieron cumplida noticia de la inauguración. El nombre del lugar de Internet es la palabra latina ductus 'trazo', escrita sin distinguir entre U y V, como en latín clásico.

La publicación es fruto de la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Pompeu Fabra, que alberga el portal, la Compañía de Jesús en Cataluña y la Abadía de Monstserrat. Dispone ya de imágenes de unos trescientos papiros de las colecciones Palau Ribes de Barcelona y P. Mont.Roca de la Abadía de Montserrat. Aspira a reunir el catálogo completo de los más de tres mil papiros antiguos que hay en España.

Entre los ya publicados hay fragmentos de la Ilíada de Homero, de la Biblia e infinidad de documentos oficiales administrativos o privados, como textos de magia y ejercicios escolares que aplican rancios métodos de enseñar a leer y escribir. Están escritos en siete lenguas: griego, latín, copto, egipcio demótico, hebreo, árabe y siríaco, y van del siglo VIII a.C. hasta el siglo X d.C. Los papiros españoles entran en la era digital.

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9 de mayo

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Rapto de Europa

El 9 de mayo celebramos el Día de Europa, que conmemora la fecha de 1950 en que Robert Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores entonces, hizo la declaración que creó el germen de la actual Unión Europea.

En la mitología griega Europa es el nombre de una princesa fenicia que mientras recogía flores con sus compañeras en las costas de lo que ahora es Líbano fue raptada por Zeus disfrazado de toro. El relato más antiguo del mito aparece en un breve poema épico de Mosco, poeta griego del siglo II a.C. que identifica a la princesa fenicia con el continente situado al oeste de Asia.

El rapto de Europa de Rubens



El mismo mito reaparece en la Oda 3.27 de Horacio, que termina con los siguientes versos, que pronuncia Venus al ver a Europa desconsolada tras su rapto: "No sabes ser esposa de Júpiter invicto; déjate de sollozos y aprende a sobrellevar tu inmensa fortuna, que una parte del orbe llevará tu nombre". Es decir, en Horacio, Venus compensa a Europa con la gloria que tendrá su nombre, que designará el continente.

Partiendo de este mito según lo narran Mosco y más tarde Horacio y otros, la imagen de una mujer a lomos de un toro se emplea con frecuencia para simbolizar el continente europeo. Si uno va con poca prisa al aeropuerto de Barajas, podrá contemplar un célebre grupo escultórico de Botero que representa el mismo tema.

El nombre de Europa referido al continente – es decir, con el mismo significado que tiene hoy – aparece mucho antes en la literatura griega. La mención segura más antigua está en los Persas de Esquilo, tragedia estrenada el 472 a.C. Los versos 799 s. dicen sobre los persas que han invadido Grecia: "¿Pues todo el ejército de los bárbaros no va a atravesar el estrecho de Hele – nombre antiguo de los Dardanelos - de regreso de Europa?" Otras menciones de Europa que designan el continente en Hecateo y en Píndaro son posiblemente aún más antiguas.

El historiador Heródoto (Historia 4.45) afirma que se ignora de dónde viene el nombre de Europa dado al continente. Es decir, según Heródoto, el nombre del continente no guarda relación con el de la princesa fenicia. Esta afirmación parece desmentir lo que Mosco y Horacio, entre otros, dirán más tarde. Pero los poetas en este caso ganaron la partida a los historiadores, y el nombre de Europa nos evoca el de la princesa fenicia.

Aparte de eso, este 9 de mayo yo también he celebrado el nacimiento de nuestra Sofía.

La Olmeda

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La Olmeda

Los días pasados, coincidiendo con sombrías noticias sobre la situación económica y con la publicación de nuevos datos poco halagüeños, visité los yacimientos arqueológicos conocidos como villa romana de Tejada (Quintanilla de la Cueza) y villa romana de La Olmeda (Pedrosa de la Vega), ambos en la provincia de Palencia.

Los dos conservan fundamentos de unas termas y un amplio y bien conservado sistema de calefacción que caldea el suelo y las paredes de varias habitaciones. La gran extensión del área dotada de calefacción se debe no solo al lujo de esas antiguas edificaciones, sino también a que el arquitecto las diseñó para la fría meseta castellana. Cerca de allí he visto atizar la gloria, un sistema parecido de calefacción, incluso en días de verano.

La villa de la Olmeda – protegida ahora por una cubierta de acero corten con perforaciones - sobresale por sus mosaicos, de enorme extensión y calidad sublime. Las habitaciones rodean un patio central rectangular. Un pórtico recorre la fachada sur. Cuatro torres ocupan los ángulos. Las termas se hallaban en la parte occidental del rectángulo que ocupaba la planta. La villa tenía dos alturas, al menos en parte. El enorme mosaico del oecus – sala de recepción - oriental representa el momento en que Aquiles, disfrazado de mujer en la corte del rey Licomedes de la isla de Esciros, es descubierto por Ulises al precipitarse sobre las armas depositadas en el suelo. Alrededor de esta escena de gran tamaño – la figura de Aquiles mide más de dos metros - una cenefa representa una serie de rostros – seguramente de los propietarios - dentro de medallones. Hay escenas de caza de leones y de tigres, y un jabalí acometido por una jauría de perros.

La musealización es excelente. La cubierta externa, las comodidades antes de la visita, el holograma introductorio, la pasarela elevada por la que los turistas discurren, el audiovisual final y la calidad de las explicaciones que da la guía hacen ahora la visita aún más recomendable que antes de las recientes reformas.

Al salir, pregunté si se habían hallado en el interior textos escritos. Un compañero me dijo que se ha encontrado una placa de bronce con una inscripción que dice: VINARI LETARI. La primera palabra parece un error por venari 'cazar' o un juego de palabras con vinum 'vino'. La pieza es parte de la decoración de un cubilete de dados que se usaba para el juego que los romanos llamaban "de los doce escritores" o "de los doce filósofos". Se jugaba tirando dados y moviendo fichas sobre un tablero marcado con seis palabras de seis letras. Es decir, era un tipo de backgammon o de lo que los griegos hoy llaman tavli. El de La Olmeda se parece a otro que he visto en Internet, que dice:

 

VENARI

LAVARI

LUDERE

RIDERE

OCCEST

VIVERE

 


Es decir, 'cazar, bañarse, jugar, reír: esto es vivir' (occest representa hoc est).

En la Antigüedad tardía la lujosa villa de La Olmeda cayó en la decadencia. Hubo un periodo en que los moradores ocuparon solo algunas partes de modo precario. Al fin fue abandonada, seguramente con la conquista árabe. Ahora ha recobrado su esplendor, como ojalá lo haga pronto la maltrecha economía.

Segóbriga

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Segóbriga

Para disfrutar de la representación de una obra dramática griega o latina no hay nada como un teatro romano. El viernes pasado asistí a las representaciones de una tragedia griega y de una comedia latina en el teatro romano de Segóbriga, ciudad celtíbera y romana situada junto a Saelices, en la autovía de Valencia, a unos cien kilómetros de Madrid. Los restos romanos son interesantes. Pero hoy no me ocuparé de ellos, sino de las representaciones teatrales que llevan a cabo todos los años por estas fechas grupos no profesionales, muchos de ellos estudiantes de Cultura Clásica en la Enseñanza Secundaria Obligatoria, gracias al estímulo y a la dedicada pasión de sus profesores.

Fue ya un privilegio divisar el panorama de labrantíos sembrados de cereales, verdes aún, desde las gradas del teatro, acostado en una ladera del cerro sobre el que se alzó la ciudad romana. Las nubes modulaban la luz. La lluvia solo amenazó. El teatro lleno de público: la mayoría, estudiantes de Enseñanza Secundaria; un número – creciente si comparo con años anteriores – de prejubilados estudiantes universitarios; profesores de todas las edades. Alguien dijo que había unos 1.500 asistentes.

El grupo de teatro El Aedo de El Puerto de Santa María representó el Prometeo encadenado de Esquilo por la mañana, y El mercader de Plauto a primera hora de la tarde. Entre ambas, un suculento bocadillo sobre la hierba. La versión del Prometeo no era una traducción servil y literal del original. El adaptador despojó del texto lo que pudiera distraer la atención del tema central – el feroz castigo que Zeus, nuevo tirano de los dioses, impone a Prometeo por rebelarse y ayudar a los hombres – y actualizó el estilo para hacerlo atractivo al auditorio ('¡Abajo la tiranía! ¡Viva la libertad!'). La escenografía simple, pero efectiva. El coro cantó, no recitó.

La versión de El mercader estaba orientada a satisfacer a la chiquillada, y a fe que lo logró: apartes de los actores en escena, enredos en la trama, frases con doble sentido – más sexual que escatológico –. Los personajes eran los de rigor: un joven enamorado, un amigo ingenuo, viejos guarretes y una matrona glotona. La audiencia joven rió a rabiar en la escena en que los dos jóvenes dialogaron como en un chat de Messenger.

Es maravilloso el éxito arrollador de este Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino. Esta es la vigésima séptima edición. En Segóbriga se celebran dos representaciones todos los días laborables de esta segunda quincena de abril. Se calcula en quince mil el número total de asistentes. Además, el festival se ha extendido a casi todos los teatros romanos que se conservan en España: Cartagena, Gijón, Málaga, Sagunto, Córdoba, Baelo Claudia y otros. La ilusión de los estudiantes, la entrega abnegada de sus profesores y la participación entusiasta del público hacen que hoy los teatros romanos vuelvan a emitir ecos de las obras dramáticas griegas y latinas.

Tefra

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Tefra


Las cenizas volcánicas lanzadas al aire por el volcán islandés Eyjafjalla, que entró en erupción el pasado 20 de marzo, como he leído que sucede cada tres años, causó la interrupción del tráfico aéreo en buena parte de Europa. Los expertos dicen que es imposible predecir cuándo cesará la eyección de materiales – tefra en el vocabulario de los vulcanólogos – y regresará la normalidad. Es una noticia dramática por sus consecuencias, pero no podemos hacer nada para evitar tal desastre natural.

El acontecimiento arroja cierta luz sobre un hecho histórico antiguo. La civilización minoica de Creta, que floreció aproximadamente desde el 2000 a.C. hasta poco después del 1500 a.C., decayó de manera súbita. La razón es un misterio. Los minoicos dominaban el mar, como indica el hecho de que sus palacios, construidos cerca de la costa, carecieran de fortificación. El mito guarda memoria de esta civilización en la leyenda de la talasocracia ('dominio sobre el mar') de su rey Minos. Las obras de arte minoicas que conservamos reflejan una concepción de la vida alegre, confiada y pacífica. Poco después de 1500 a.C., los habitantes abandonaron casi todos los llamados segundos palacios. Los restantes fueron conquistados por belicosos griegos micénicos procedentes de la península Balcánica.

Existe la teoría de que el abandono de los palacios y la decadencia de los que continuaron en uso se debió a la erupción del volcán de Santorini, que hizo desaparecer parte de esta isla - hoy adorable refugio de turistas - situada a unos 120 km al norte de Creta y 200 al sureste de la península Balcánica. La erupción fue de tan enorme magnitud que dejó huellas en la delgadez de los anillos de los troncos de los árboles de América y en la escasez de las cosechas de la época en China. Se ha hallado una capa de ceniza volcánica de entre 10 y 80 m de espesor en un contorno de unos 20 km. Quizás la ceniza arrojada y transportada por el viento sepultó parte de la isla de Creta y la hizo improductiva durante un tiempo. Es probable que la erupción produjera un tsunami que destruyó la costa septentrional cretense. Recordamos bien los estragos que causó el reciente tsunami en el sureste asiático.

Pero esta teoría no se considera probada por lo siguiente. El examen de los anillos que revelan el crecimiento anual de los árboles de América y la pobreza de las cosechas de la época en China retrotraen la erupción del volcán de Santorini hasta el 1600 a.C. Si es así, ¿hubo más de un siglo de diferencia entre la erupción y el abandono de los palacios?

Hoy, al ver los enormes daños que la ceniza arrojada por el volcán islandés causa a la navegación aérea y, en general, a la economía y a la sociedad de casi toda Europa, comprendo mejor aquel desastre e imagino que tuvo consecuencias a largo plazo.

Los Anios

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Los Anios

El otro día, antes del accidente aéreo que conmovió a Polonia y al mundo, visité la llamada casa de Hippolytus en Alcalá de Henares. Allí hay un magnífico mosaico. La mayor parte está decorada con temas florales geométricos. Un emblema representa a tres Amores sobre una barca que lanzan las redes de pesca. Están rodeados por un rico muestrario de especies marinas del Mediterráneo. En un borde del emblema una inscripción dice: ANNIORUM HIPPOLYTUS TESSELLAVIT, es decir, 'De los Anios Hipólito puso las teselas [del mosaico].' Seguramente los Anios era el nombre familiar de los propietarios. Es claro que Hipólito fue el artista que elaboró el mosaico.

No sabemos nada de los Anios de Complutum, nombre latino de Alcalá de Henares. Pero las explicaciones que me dieron me hicieron imaginar algo de su existencia y admirarlos.

Debieron de vivir hacia el 300 d.C., época en la que la llamada casa de Hippolytus sustituyó a una edificación anterior más modesta. Los propietarios debían de ser ricos, porque encargaron el mosaico a un artista orgulloso de su valía, que firmó la obra con letras de igual tamaño que las usadas para el nombre de los dueños. Debía de proceder de Túnez, donde se han hallado mosaicos parecidos que hoy se exhiben en el museo del Bardo. Contratar a un artista venido de lejos debió de costar bastante.

El nombre Anio es de rancia prosapia latina. También tuvo ese nomen el emperador Marcus Annius Verus, conocido como Marco Aurelio. Pero el nombre estaba muy extendido, así que nada podemos sacar de eso.

El tamaño del edificio también revela que el propietario era persona poderosa. Alrededor del patio central pavimentado con el mosaico hay unas termas, una sala abovedada, otra quizá dedicada al culto de Diana, porque en ella se encontró un fragmento de estatua de la diosa, un pozo de agua, unas letrinas y un jardín con dos filas de cuatro exedras enfrentadas, con capacidad para unas ochenta personas. En él los arqueólogos que han estudiado el lugar hallaron restos óseos de pelícanos y palomas. También se pudo determinar que en el jardín hubo cedros y plantas orientales.

La estructura sugiere que no era la vivienda de una familia. No hay dormitorios ni almacenes, y las termas ocupan una zona céntrica – no marginal - de la edificación. El edificio estaba en la periferia de la ciudad. No es una vivienda urbana ni una casa de campo solariega, sino seguramente la sede de un collegium o club de ocio para jóvenes.

Si estas conjeturas son acertadas, los Anios de Complutum de hacia el 300 d.C. donaron una buena suma de dinero para una obra ejemplar: la construcción de la sede de un club juvenil, con facilities y baños para disfrutar del ocio, un jardín para audiciones y paseos entre animales y árboles traídos de Oriente, y un lugar de culto de la diosa juvenil Diana. Por eso sentí admiración por los Anios.

Hermes 3

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Hermes 3

El domingo pasado, al regresar de unas vacaciones en el campo cerca de Valencia de Alcántara – alcornoques en dehesas verdes, jara y retama, eucaliptos de replantación con ramas combadas hacia el suelo por el peso de la nieve de este invierno, que se resiste a terminar, y un roquedal de granito en las alturas -, me dispuse a escribir el post semanal para este blog. Varias ideas me rondaban en la cabeza y entre ellas iba a elegir.

Antes consulté mi correo electrónico, que llevaba una semana sin ver. Ente los mensajes recibidos estaba uno de Raquel Fornieles, directora de la revista electrónica Hermes. Revista del Mundo Clásico, que elaboran estudiantes del Departamento de Filología Clásica de la Universidad Autónoma de Madrid. Me decía que acababa de cerrar el número 3 de la revista y me anunciaba que esta semana estará colgado en Internet. También me mostraba su alegría por el hecho de que los estudiantes siguen muy implicados en la elaboración de la revista. Junto al mensaje me enviaba un archivo adjunto con la versión en pdf.

Lo abrí para echarle una ojeada. La página inicial está ocupada por una foto de la estela de piedra con una inscripción en griego, que contiene el texto y la melodía - la más antigua conservada - del epitafio de Séikilos, un ciudadano de la antigua Tralles, en la actual Turquía, que murió hacia el 100 antes de Cristo. Buena parte de la revista está dedicada a la música antigua y da cumplida cuenta de las jornadas celebradas el mes pasado, a las que yo también hice referencia en un post de este blog. Hay además una entrevista a Alberto Bernabé sobre Orfeo, que personifica el poder de la música.

Aparte de eso, el número incluye una reseña de la exposición sobre Tesoros de las culturas del mundo, que se exhibe en el Centro Canal Arte de Madrid. También informa sobre los sistemas de escritura en el mundo a partir de un reciente ciclo de conferencias. La sección de espectáculos trae una reseña sobre el Calígula de Camus que se representa en Madrid. Un reportaje trata sobre la exposición acerca de El color de los dioses del Museo Arqueológico Regional, a la que también hice referencia en el anterior post de este blog. En la sección de literatura, la revista da noticia de la reciente aparición de un libro sobre Literatura Griega Contemporánea.

La lectura de Hermes 3 desvió mi atención del post semanal de mi blog. Pero luego me di cuenta de que hoy para informar cumplidamente y con amenidad sobre el mundo clásico no hacía falta redactar un post específico; bastaba con remitir a Hermes 3.

Policromía

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Policromia


Cuando estudié Historia del Arte clásico, mi profesora me enseñó que las estatuas y los relieves de mármol, ahora tan blancos, estuvieron una vez pintados de colores. Desde entonces me pregunté si esas estatuas, aparentemente tan ajenas a la tersa blancura que atribuimos a lo clásico, serían bellas cuando estaban policromadas. Cuando descubro en un museo restos de color en el recóndito pliegue de un manto o sobre un relieve, me acerco curioso a escrutarlos, como desconfiando de lo que mi profesora me enseñó.


Un lienzo de L. Alma-Tadema despertó más mi intriga. Representa el momento en que, sobre un andamio, Fidias muestra a Pericles y a Aspasia el friso escultórico que rodea el muro exterior del Partenón. Las figuras del friso destacan por sus colores saturados. 

Por eso este fin de semana entré expectante a visitar la exposición titulada "El color de los dioses" que exhibe el Museo Arqueológico Regional de Madrid (Plaza de las Bernardas s/n, Alcalá de Henares). Me entusiasmó y la recomiendo muy vivamente.

El patio está ocupado por réplicas de estatuas y de relieves grecorromanos policromados. A partir de los restos que conservan aún los originales, un equipo alemán de investigación ha reconstruido la policromía que las piezas debieron de tener. Está el relieve del tesoro de los sifnios, que se contempla en el museo de Delfos; dos lados del llamado sarcófago de Alejandro, una de las piezas más notables del museo de Estambul; la kore del peplo, del  museo de la acrópolis de Atenas; un retrato de Calígula; varias estelas funerarias. Sobre todo, están las figuras del Paris como arquero frigio, de Atenea y de Hércules procedentes del frontón occidental del templo de Afaia en Egina, una de las joyas de la Gliptoteca de Múnich. 

Varios textos y dos vídeos explican las bases sobre las que los expertos han reconstruido la policromía. Por un lado, certifican el uso del color los versos de una tragedia de Eurípides conservada solo de modo fragmentario, en el que un personaje exclama: "Levanta la vista al cielo y mira las esculturas pintadas en los frontones" (Hipsípila 764 s.). Por otra, avances técnicos, como la fotografía con luz rasante y con luz ultravioleta, permiten captar pigmentos o zonas que por haber sido pintadas con pigmentos permeables sufrieron más erosión que otras que estaban pintadas con otros impermeables que protegieron la superficie. Esta parte de la exposición ha circulado por otras ciudades antes de llegar a Madrid.

Además, la muestra de Alcalá incorpora ecos del uso de la policromía en piezas de la península Ibérica. Estas se exhiben en vitrinas situadas alrededor del patio y, por así decir, envuelven las figuras grecorromanas. El comisario de esta parte ha sido Manuel Bendala, que ha reunido las más relevantes con pericia, claridad y sobriedad. Destacan la policromía bien visible de la "Dama de Baza" y la reconstrucción policromada de la "Dama de Elche" (ambas del Museo Arqueológico Nacional), seguramente basada en una imagen anterior de madera. Como hace tiempo me enseñó el profesor Bendala, la tradición de la policromía se perpetúa hasta hoy en la imaginería religiosa. 

Por fin, he podido ver réplicas de estatuas clásicas policromadas. Y he aprendido que son bellos los blancos mármoles de Canova, pero también estas estatuas llenas de color.

Troya el la Edad de la música de metal

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Troya y musica metal


Una de las ventajas de mi profesión es que mantiene en contacto con jóvenes, cosa que hace envejecer menos deprisa. Digo eso a propósito de las conferencias que escuché el pasado viernes a estudiantes y becarios sobre temas clásicos en la música actual. Todos sabemos que la música jugó un papel importante en la antigua Grecia. Las palabras música, ritmo, sinfonía, melodía y tantas otras proceden del griego clásico. Por eso, al ver el programa lo que más atrajo mi atención fue la charla que tres estudiantes anunciaban sobre heavy metal y mundo grecorromano: una fusión de éxito. No sabía cómo interpretar el título: ¿encerraba ironía o los autores se habían tomado la fatiga de husmear una fugaz referencia al mundo clásico en algo que imaginaba absolutamente ajeno a él? 

Escuché complacido la presentación – más que una conferencia - de los estudiantes: tono informal deliberado, despliegue de malabarismos sobre la pantalla del ordenador, audiciones de fragmentos significativos – aunque me temo que no con el volumen apropiado - y un sinfín de argucias entre ingenuas y profesionales que cautivaron al auditorio. Por mi parte, quedé tan impactado que el fin de semana volví a escuchar algunas de esas canciones en Internet y busqué sumaria información sobre algunos de los grupos musicales que mencionaron.


Aquí solo haré referencia a tres canciones que tratan sobre temas homéricos. Sobre la recepción de Homero en el mundo actual creía que lo último eran los poemas de Ch. Logue, la adaptación radiofónica de A. Baricco y la película Troy de W. Petersen. En la música pop, estaba el alegato pacifista de "Achilles Last Stand", de Led Zeppelin. Pero no contaba con estas estridentes canciones interpretadas por cantantes de aspecto poco convencional. Una se titula "Caballo de Troya". La compuso el grupo "Tierra Santa". Puedes escuchar una versión si pinchas sobre este enlace y leer la letra si pinchas sobre este otro. Otra se llama "El guardián de Troya". Es del grupo asturiano "Warcry" y también resume la guerra de Troya. Quizá están inspiradas en la película. 

Ya tiene más años, en cambio, una canción de ManOwaR titulada "Achilles, Agony and Ecstasy in Eight Parts". Dura casi 30 minutos y constituye un resumen bastante preciso de la parte de la Iliada de Homero que va desde el momento en que Héctor ataca el muro de los aqueos hasta los juegos fúnebres que Aquiles celebra en honor de Patroclo tras tomarse cumplida venganza matando a Héctor y ultrajando su cadáver. 

Una vez más veo que cada generación necesita su versión de los clásicos.

Mujeres

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Mujeres


Una de las comedias más hilarantes de Aristófanes es La asamblea de las mujeres. En ella las mujeres de Atenas se hacen con el poder y establecen la comunidad de bienes.  


La acción de la comedia comienza cuando aún es noche cerrada. Las mujeres salen de sus casas en secreto disfrazadas de hombres y se van congregando en una plaza. Han decidido hacerse pasar por hombres y colarse en la Asamblea, para proponer y aprobar en ella entregar el gobierno a las mujeres y hacerse con el poder. Tras dos ensayos de discursos políticos, fallidos porque las oradoras se delatan como féminas, Praxágora se ejercita con un discurso que todas elogian:

"Si me hacéis caso, ciudadanos, podréis salvaros aún. Afirmo que debemos poner el gobierno en manos de las mujeres, pues también en nuestras casas son ellas las que se ocupan del gobierno y de la administración."


A continuación, parten cantando a la asamblea. Más tarde despierta el marido de Praxágora, que habita en una de las casas que dan a la plaza. Como no encuentra su ropa, sale a la calle vestido con la de su mujer. Mientras hace sus necesidades fisiológicas, le sorprende un paisano, que le explica que vuelve de la asamblea, pero que no ha podido entrar en ella porque el recinto estaba ya ocupado por ciudadanos de piel pálida y poco curtida por el sol. Es una pena, porque no va a cobrar la dieta de asistencia. Y lo más extraordinario es que la asamblea ha aprobado introducir en el orden del día estudiar un plan para solucionar la situación del país. Primero, varios políticos tomaron la palabra, pero los asistentes los despacharon de mala manera. Luego, se levantó un guapo muchacho, blanco él, que empezó a decir que había que entregar el gobierno de la ciudad a las mujeres. Se armó un gran barullo. Y sigue el paisano dialogando con el marido de Praxágora:

- Y el joven se imponía con su voz, diciendo muchos elogios de las mujeres y soltando pestes de ti.

- ¿Y qué decía?

- Lo primero, que eres un sinvergüenza.

- ¿Y de ti?

- No preguntes eso aún. Luego, que un ladrón.

- ¿Yo solo?

La asamblea terminó con la masa de pálidos asistentes aprobando ese plan, a pesar del abucheo de los morenos. El paisano y el marido de Praxágora se despiden. Entonces llegan triunfantes las mujeres. Y Praxágora comienza su acción de gobierno proclamando la comunidad de bienes y de relaciones sexuales: todo será común y tanto ricos como pobres, viejos y jóvenes y feos y guapos tendrán iguales derechos a todo.

El 8 de marzo se celebra el día de la mujer trabajadora.


Puedes ver la traducción completa de esta comedia en:


Sobre las mujeres en la Antigüedad, puedes ver:

http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/2_publico/espb161ca1.php

http://www.stoa.org/diotima/

Tempestades e terremotos

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Tempestades y terremotos

Este fin de semana he oído hablar por primera vez de la ciclogénesis explosiva, también denominada tormenta perfecta. Al parecer, se trata de una borrasca producida al chocar una masa de aire caliente con otra de aire frío fuera del área situada entre los trópicos. Estas condiciones atmosféricas se han dado una vez al año en los últimos tiempos.

¿Qué tempestades recuerdo en la literatura clásica? Sobre todo, la del canto I de la Eneida de Virgilio. En ella, la diosa Juno, encolerizada al ver que Eneas y los troyanos doblan Sicilia y alcanzan el mar Tirreno, pide a Eolo, que "retiene en una enorme gruta a los vientos tumultuosos y a las ruidosas tempestades", que desencadene la violencia de los vientos, destruya las naves de los troyanos y desparrame sus cuerpos por el mar. Y le ofrece como recompensa una bella ninfa, para que lo haga padre de una bella descendencia. Eolo obedece y empuja el hueco monte en el que custodia los vientos. Y el relato continúa más o menos así: A la vez el Euro, el Noto y el Áfrico, fecundo en tempestades, se tendieron sobre el mar, lo removieron entero desde lo más profundo del abismo e hicieron rodar enormes olas hacia las costas. Los cielos se estremecieron con los truenos, el éter brillaba con continuos relámpagos. La tempestad rugió bajo el empuje del Aquilón. Luego, la narración continúa relatando que algunos barcos troyanos naufragaron y que Eneas fue arrastrado a las costas de Cartago.

Al ver en el periódico la foto de una plaza en la que aparecen dos altos cipreses abatidos por el viento, recordé también ese pasaje en que Horacio (Odas I, 9) contempla un día de invierno y aconseja disfrutar de la vida, diciendo algo así: Echa leña al fuego con generosidad y aleja el frío. Escancia vino con largueza y deja lo demás en manos de los dioses. Ellos aplacarán cuando quieran la lucha de los vientos sobre el hirviente mar, y entonces los viejos cipreses y los fresnos dejarán de agitarse bajo el temporal.

Homero describe tormentas en símiles inolvidables. En la Odisea (V 291 y siguientes), Posidón envía una tempestad a Ulises cuando este ya divisa la costa: El dios asió el tridente, removió el océano, soltó huracanados los vientos y con las nubes hizo desaparecer tanto la tierra como el mar. Se alzaron el Euro, el Noto y el rudo Poniente con el Bóreas helado que arrastra imponente oleaje.

Me figuro que esas tempestades son lo que hoy se denominan tormentas perfectas.

También hoy Chile acaba de padecer un devastador terremoto épico y desolador. Por eso quiero enviar mi recuerdo, emocionado y solidario, a mi tía que vive en Santiago, a los amigos chilenos de hace mucho y a los que conocí en Valdivia en agosto de 2008.   

 

 

 

 

 

Escuelas

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Articulo Escuelas

La primera noticia que conozco sobre la existencia de una escuela en el sentido de establecimiento en que se da instrucción colectiva a niños está en la Historia (6, 27, 2) de Heródoto, cuya publicación final se sitúa hacia 425 a.C. El pasaje se refiere a un terrible accidente que ocurrió en la capital de la isla de Quíos en el 494 a.C. y reza así:

        A unos niños que estaban aprendiendo las letras les cayó encima el techo, con el resultado de que solo uno de los ciento veinte niños que había escapó con vida.

Pausanias (6, 9, 6 s.), que compuso la primera guía de viajes poco después de 160 d.C., relata un suceso parecido. El vencedor del certamen de boxeo en los juegos olímpicos de 496 a.C. mató a su rival. Desposeído de su victoria por haber hecho trampa, se volvió loco y, de regreso a su ciudad en la isla de Astipalea, derribó una columna que sostenía el techo de una escuela en la que había unos sesenta niños.

Estas son las noticias más antiguas que conozco sobre edificaciones dedicadas a la enseñanza colectiva de niños. Hay noticias más antiguas en otras civilizaciones, pero tienen que ver con la instrucción de escribas profesionales. También las hay más antiguas –algunas remontan hasta época mítica- en la civilización clásica grecorromana, pero se refieren a la educación de un individuo. Por ejemplo, varias hablan de las enseñanzas que el centauro Quirón dio a Aquiles. Y en la Ilíada Fénix, su ayo, intenta convencerlo contándole la historia de lo que le ocurrió a otro héroe por hacer caso omiso de los consejos. En época histórica, el círculo de muchachas casaderas alrededor de Safo de Lesbos se data hacia el 600 a.C., pero era algo diferente.

Nuestra palabra escuela procede, a través de la forma latina schola, de la griega
σχολ, pronunciada skholé, que significa primero 'tiempo libre', luego 'ocupación' durante el tiempo libre y, más tarde, 'grupo de personas que recibe enseñanza'. En el sentido de lugar en el que se imparte enseñanza colectiva es tardía. Este mismo valor tiene ludus en latín desde época antigua, desmintiendo algún adanismo moderno que cree haber inventado la concepción lúdica del aprendizaje.

El término griego más antiguo para designar un centro educativo es didaskaleion, derivado de didáskalos 'maestro'. La primera vez que se documenta (quizá en 419 a.C., en el orador Antifonte, 6, 11), se refiere al espacio que un ciudadano habilitó en su casa para instruir a un coro de niños que iba a tomar parte en un certamen musical que se celebraba cada año en Atenas. En la comedia titulada Nubes, representada el 423 a.C., Aristófanes dice que los niños acudían juntos a las casas de los maestros de música y de gimnasia, cantando en buen orden por las calles. Es decir, el didaskaleion designaba en origen la casa del maestro.

Así, podemos decir que wikisaber es una forma moderna y virtual de ludus y schola, de didaskaleion y skholé.

Un geógrafo viajero de la Antigüedad

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Artemidoro 

Artemidoro de Éfeso es uno de tantos autores cuyas obras lamentamos haber perdido. Escribió hacia el año 100 a.C. una Geografía en once libros. Estaba seguramente basada en tratados anteriores y en los viajes del propio autor, que lo llevaron hasta la costa Atlántica de la península Ibérica y hasta Etiopía, que sepamos. 

 

 Artemidoro face    Artemidoro perfil 

Este había participado antes en una difícil embajada que su ciudad envió a Roma, cuando ya esta era dueña del mundo conocido. De su obra solo conocemos citas de autores posteriores, en particular de Estrabón, que escribió una Geografía en época de Augusto.

L. Canfora, conocido estudioso, acaba de publicar un nuevo libro cuyo contenido se divide en dos partes. La primera trata de recomponer los viajes del geógrafo con las escasas noticias que poseemos. La segunda reconstruye cómo un individuo llamado Simonidis, uno de los mayores falsarios del siglo XIX, falsificó, entre otras obras antiguas, supuestas partes conservadas de la Geografía de Artemidoro.

La aparición de este libro, que tiene interés por sí mismo como reconstrucción de la biografía de un autor perdido y como exponente del interés por las antigüedades en el siglo XIX, continúa la polémica que el llamado papiro de Artemidoro suscitó hace unos años. Las primeras noticias de este papiro son de 1998, fecha en la que unos estudiosos italianos y alemanes lo dieron a conocer. Tiene 30 cm de alto y algo más de dos metros y medio de ancho. Fue escrito en varias fases desde el 50 a.C. A partir de un momento dado los propietarios lo desecharon y el papiro se utilizó doblado para rellenar el interior de la caja de una momia.

Su interés es grande por varias razones. Registra uno de los pocos fragmentos que conocemos del geógrafo Artemidoro. Otro parece ser el comienzo de la obra, en el que el autor elogia la geografía, y otro el comienzo del libro II, sobre la península Ibérica. Ofrece varias decenas de dibujos que representan partes del cuerpo humano y animales naturales y fantásticos. Estos dibujos deben de proceder de una factoría de artistas porque tienen una gran calidad. Sobre todo, una parte del papiro contiene el mapa más antiguo que conocemos. Aunque el mapa carece de nombres, se considera que representa parte de la actual Andalucía, porque el texto de Artemidoro que aparece al lado trata sobre la península Ibérica.

El papiro se hizo famoso en 2004, cuando la Fondazione per l'Arte della Compagnia di san Paolo de Turín lo adquirió por 2,75 millones de euros. Tras la oportuna restauración, hubo una exposición en Turín, que tuvo una afluencia extraordinaria. Con posterioridad hubo exposiciones temporales en varias ciudades de Alemania. Hoy veo en el periódico que dentro de unos meses lo llevarán al museo di Antichità de Turín.

La edición científica del papiro está en un libro lujoso que apareció hace poco tiempo. L. Canfora publicó pronto un estudio detallado, que sostiene que el papiro es una falsificación del siglo XIX, entre otras razones porque el vocabulario de parte de los textos griegos del papiro son muy posteriores a Artemidoro. En cambio, los análisis de carbono 14 mostraron que el papiro pertenece al periodo entre el 50 a.C. y el 150 d.C. Los componentes químicos de las tintas empleadas corresponden a esa época, no al siglo XIX. Todo hace pensar que la polémica, en la que ya ha entrado hasta policía científica, continuará.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Harry Potter en griego clásico

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 H. P.

Uno de mis alumnos aventajados me mostró el otro día un libro que alguien le ha regalado hace poco y que le tiene encantado. Se trata de una traducción al griego clásico de Harry Potter and the Philosopher's Stone. El título en griego clásico es Ἄρειος Ποτὴρ καὶ τοῦ φιλοσόφου λίθος, que se pronuncia Áreios Potér kai he filosófu lízos. Me pidió que ojeara el libro y le diera mi opinión sobre la traducción.

version griega

El título y la portada ya me hicieron suponer lo mejor. La forma griega del nombre del estudiante de magia es Áreyos (derivado del nombre de Ares, el dios de la guerra), que suena parecida a Harry y describe al protagonista como guerrero. Potér en griego significa 'bebedor' y puede referirse a una persona o a una copa – quizá la de la sabiduría de la que Harry Potter aprenderá a beber. Pero lo que más me llamó la atención fue la traducción de la cartela sobre el frente de la máquina del tren. En griego clásico dice Ὠκυπόρος Ὑογοητική (léase okypóros hyogoetiké), que a primera vista no entendí. Luego comprobé que el original dice Hogwarts Express. En la traducción griega ambas palabras son compuestos: la primera de 'rápido' y 'caminante', y la segunda de 'cerdo' y 'mágico'. Al leerla en voz alta, suena parecido a Hogwarts.

He leído algunos capítulos y estoy realmente maravillado de la versión, precisa y preciosa. Ya en la segunda línea traduce el nombre de la Privet Drive por τῆς τῶν μυρσίνων ὁδοῦ ('de la avenida de los arrayanes'). También los términos modernos suponían un reto, que el traductor superó de modo brillante, a veces ayudado por el griego moderno. Así, car es traducido como αὐτοκίνητον ὄχημα (autokíneton ójema), literalmente 'vehículo automóvil'; tren como ἁμαξοστοιχία (hamatostoijía) 'hilera de carretas'. También despertó mi curiosidad ver cómo traduce el deporte ficticio al que juegan en el colegio Hogwarts, que en el original se denomina quidditch. La traducción es ἰκαροσφαιρική (ikarosfairiké), un compuesto inventado a partir del nombre de Ícaro - el hijo de Dédalo que ascendió al cielo volando y cayó al mar al derretirse las alas de cera - y del segundo elemento de la forma griega de fútbol (ποδόσφαιρο, podósfero).

El autor de la traducción, Andrew Wilson, estudió griego clásico en Cambridge, fue teacher de clásicas más de treinta años y tiene una espléndida página web en la que explica muchas cosas interesantes sobre el mundo clásico y otros detalles de su traducción, que se le ocurrió al encontrar que alguien había hecho ya otra al latín.

 

 

 

 

 

Papiros

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Papiros

El viernes pasado una veintena de investigadores, mayoritariamente jóvenes, visitó la colección de papiros de la Fundación Pastor, conocida entre los especialistas como Papyri Matritenses. Esta colección – una de las tres que hay en España - está integrada por 350 papiros, fragmentarios casi todos, escritos en Egipto entre los siglos II al VII d.C. Casi todos están redactados en griego; unos veinte en copto, la lengua hablada en Egipto antes de la llegada de los árabes; y unos pocos tienen unas frases en griego y otras en copto. 

 

  Papiro 62   Papiro 63
 

La ciudadana suiza de ascendencia griega Penélope Photiades los compró hace al menos cincuenta años, seguramente en el mercado internacional de antigüedades. Ignoro – y bien que me gustaría conocerlo – si adquirió todos de una vez o, como parece más probable, en varias compras. Los primeros que ella editó proceden de Ben Hasan, que no sé si es el nombre del comerciante que se los vendió o el de la localidad egipcia de donde venían. La señora Photiades confió la totalidad a don Manuel Fernández Galiano, que editó en 1971 el papiro más famoso de esta colección, que luego menciono. Los papiros siguieron a D. Manuel Fernández Galiano por las instituciones en las que este trabajó, infatigable hasta su fallecimiento. La limpieza, la restauración y el inventario se realizaron a fines de los ochenta y principios de los noventa. De los 350 solo están publicados hasta ahora quince. Los otros 335 guardan aún sus secretos.

Por el contenido, unos pocos son literarios, y la mayoría documentales. Entre los literarios, el más destacado está formado por veinte páginas que contienen parte del libro de Ezequiel, un libro del Antiguo Testamento. Estas hojas, que se exhiben en el museo de la historia del libro de la Biblioteca Nacional de España, pertenecen a la más antigua edición conocida de la traducción al griego de varios libros del Antiguo Testamento. Hay hojas de la misma edición en Colonia, en Dublín, en Princeton, en Barcelona y en algún otro lugar. Otro presenta una especie de letanía en griego y en copto. Otros no publicados ofrecen textos literarios que trataremos de dar a conocer pronto. Lo más probable es que sean fragmentos de textos ya conocidos.

La mayoría son documentales. El primero que se publicó presenta una lista de telas: dalmáticas, toallas de baño, sábanas, etc. En otro el autor informa a otra persona de que una concubina está en venta. Otros son informes de funcionarios dirigidos a sus superiores. Otro presenta una solicitud de una tal Ptolomea para que el gobernador valide el contrato de arrendamiento de una finca rústica que ha hecho recientemente y que previamente ha autorizado el jefe provincial. Otro es un contrato del gremio de fabricantes de alfombras, probablemente de Oxirrinco, con cuatro personas. Otro es un fragmento de una carta de alguien que dice que no ha desatendido los ruegos del destinatario y que espera la llegada de sus hermanos. En todos estos, ya publicados, nos quedamos con la miel en los labios y desearíamos conocer más detalles. Pero aún nos aguardan más de trescientos no publicados, aguardando la mano de nieve que sepa descifrarlos.


Más informaciones sobre los Papyri Matritenses en:

http://fundacionpastor.e.telefonica.net/papiros.htm


Bibliografía en:

http://www.trismegistos.org/coll/detail.php?tm=212&i=194

Texto y láminas de los papiros publicados mencionados en el texto:

http://interclassica.um.es/index.php/interclassica/investigacion/hemeroteca/c/cuadernos_de_la_fundacion_pastor/numero_1990
http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3atext%3a1999.05.0158

 

DGE

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DGE


La lexicografía es la técnica de componer léxicos o diccionarios, así como la parte de la lingüística que se ocupa de los principios teóricos en que se basa la composición de diccionarios, según la define el Diccionario de la Real Academia Española. Son instrumentos imprescindibles para conocer y estudiar las lenguas.

La lexicografía del griego y del latín tiene una larga tradición que remonta al Renacimiento. El aumento de hallazgos de nuevos textos desde mediados del siglo XIX y las nuevas ediciones que aparecen año tras año hacen necesaria la actualización de los diccionarios. Lo más frecuente es renovar los antiguos mediante apéndices y adiciones en las ediciones sucesivas. En España, hace algo menos de cincuenta años, un grupo de helenistas decidió iniciar un nuevo diccionario bilingüe griego-español.

El pasado 19 de enero, Su Majestad la Reina Sofía presidió la presentación del volumen VII del Diccionario Griego-Español (DGE) en el Centro de Humanidades y Ciencias Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el organismo público encargado de la investigación en España. Intervinieron el presidente del CSIC, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que hizo una nueva manifestación pública a favor de las humanidades, la secretaria de Estado de Educación y la viceministra de Cultura y Turismo de la República de Grecia. Tras las intervenciones de las autoridades mencionadas, tomaron la palabra Francisco Rodríguez Adrados, primer director del proyecto, Elvira Gangutia, responsable del volumen que se presentaba, y Juan Rodríguez Somolinos, director actual del proyecto. Aparte de explicar las características técnicas del presente volumen, todos ellos agradecieron a la Reina y a las instituciones representadas su apoyo continuado para llevar a cabo tan magna empresa. El último orador contó la anécdota de que la propia Reina Sofía y su hermana editaron en su juventud una inscripción que documenta un par de palabras desconocidas hasta entonces que aparecen registradas en este volumen.

El DGE representa una de las mayores empresas actuales en los estudios sobre la Antigüedad Clásica. Recoge las acepciones de todas las palabras que aparecen en todas las obras escritas en griego – unos cuatro mil autores y muchas inscripciones y papiros anónimos - desde el comienzo de la historia documentada de esta lengua hasta el 600 después de Cristo, es decir, un periodo de dos mil años. Cada acepción está ilustrada por citas de los pasajes en los que se halla documentada. La variedad de obras consideradas es enorme y va desde enrevesados poemas cultos hasta contratos de compraventa y recibos de la compra pasando por toda la gama de formas cultas, formales y coloquiales. En total, triplica en extensión al que redactado en inglés es aún el léxico de referencia.

El volumen que se presentó contiene las acepciones de las palabras que en el orden alfabético van desde ἐκπελλεύω [ekpelleúō], un verbo raro que significa 'cobrar impuestos', hasta ἔξαυος [éxauos], un adjetivo que significa 'extraseco', 'hipersediento', solo documentado por el poeta Alceo.

La obra aún requerirá largo tiempo hasta su culminación. Faltan unos dos tercios para completarla. Esperamos que los estudios de humanidades florezcan en España y permitan culminar con éxito esta y otras empresas intelectuales que llenan de orgullo.

Más información y compra on line del volumen VII del DGE: aquí.



 

Sin Fontán

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Sin Fontán

El pasado 14 de enero falleció Antonio Fontán a los 86 años. Supo como pocos ser ilustre en varias facetas y aunar varios amores: latín, periodismo, política, compromiso religioso. Fue catedrático de Filología Latina de las universidades de Granada, Sevilla, Navarra (de cuya Facultad de Filosofía y Letras fue decano), Autónoma de Madrid y Complutense, en la que se jubiló y de la que fue profesor emérito. Fue director del Madrid en época de Franco. Clausurado por su línea editorial, este diario se convirtió para muchos españoles en símbolo de la ansiada libertad de prensa. Fue el primer presidente del Senado democrático – con frecuencia recordaba con orgullo que la Constitución de 1978 lleva también su firma autógrafa - y poco más tarde Ministro de Administración Territorial, aún en época de la UCD de Suárez. Fue presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos a comienzos de los ochenta y activo miembro del patronato de la Fundación Pastor más de veinte años.

De sus publicaciones filológicas me vienen ahora a la memoria su Humanismo romano (1974), su edición bilingüe de los dos primeros libros de la historia de Roma (Ab urbe condita) de Tito Livio (1987), la Antología del latín medieval que editó con Ana Moure (1987), y su reciente Príncipes y humanistas (2008), libro en el que reunió estudios sobre Antonio de Nebrija, Erasmo de Rótterdam, Juan Luis Vives y otros humanistas del siglo XVI que unieron la doble condición – tan especular para Don Antonio – de ser a la vez estudiosos de la Antigüedad clásica y consejeros de príncipes. Comenté este libro en este blog con motivo de su presentación. Los amigos, compañeros y discípulos le dedicamos un volumen de homenaje con el significativo título de Humanitas (Madrid, 1992). En 1990 fundó su querida Nueva Revista, de la que fue mucho tiempo director y hasta ayer presidente y editor. Tuvo la suerte de ver el número que celebra sus fecundos veinte años. Lo último que leí de él fue su strena del pasado diciembre, un folleto con una felicitación navideña en latín y una monografía suya, con el que cada año deseaba feliz Navidad a amigos y discípulos.

Yo conocí a Don Antonio primero por sus libros y como periodista y político. Mi suegro, Antonio Ruiz de Elvira, coetáneo suyo, hablaba de él con frecuencia. Ambos recordaban a menudo que se conocieron en 1947 y que eran discípulos de Don José Vallejo, que fue director de la revista de filología clásica Emerita y a quien profesaban respeto y cariño. Conocí personalmente a Fontán a comienzos de los ochenta, cuando él era presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Participé en una candidatura que aspiró a sucederle en la junta directiva de esa asociación. He tenido la suerte de tener trato cercano a él en los últimos quince años, desde que me incorporé al patronato de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos. En este tiempo vi su relación sinceramente amistosa con Ruipérez, Gil, Díaz y Díaz, Ruiz de Elvira y otros colegas de su generación. En fecha reciente tuve la satisfacción de vivir en directo la alegría intensa y serena con la que recibió su nombramiento como marqués de Guadalcanal, la localidad de la sierra norte de Sevilla de la que su familia es originaria. Escribió un breve artículo sobre el tema que también a mí me regaló. Poco antes fue nombrado doctor honoris causa conjuntamente por las universidades de Alcalá y Rey Juan Carlos. De todo ello guardamos noticia con orgullo en el archivo de la Fundación.

La última vez que hablé con él fue en la presentación de la Biblioteca de grandes pensadores de la editorial Gredos, que él acogió a fines del pasado octubre en la sede de la Fundación Diario Madrid, de la que era presidente.

El viernes pasado, los que compartimos el trayecto desde la Autónoma para asistir al entierro evocamos experiencias personales menos conocidas sobre Don Antonio. "Impulsó la investigación de los jóvenes en el periodo en el que fue catedrático de Filología Latina de la Autónoma", recordaba una alumna suya que leyó su tesis doctoral sobre Antonio Agustín. "Fue fiel a su vocación de latinista durante toda su vida, aunque tuvo oportunidades para dedicarse a una vida más plácida", decía otro. "Favoreció siempre con liberalidad su también querida Fundación Pastor", añadía yo.
La pérdida de su persona es irreparable, pero nos quedan sus escritos y el ejemplo de su vida, leal y comprometida sin estridencias.


Bekós

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Bekós

Cuenta el griego Heródoto en sus Historias (II 2) que el rey de Egipto Psamético, que comenzó a reinar el 663 a.C. y fue el primer rey de la dinastía XXVI, quiso averiguar qué pueblo era el más antiguo. Para ello imaginó el siguiente experimento: entregó a dos niños recién nacidos elegidos al azar a un pastor y le ordenó alimentarlos con la leche de sus ganados y evitar que nadie nunca hablara delante de ellos. Quería saber cuál era la primera palabra que los niños pronunciaban. Al cabo de dos años, al entrar el pastor a darles la comida un día, los dos niños comenzaron a decir bekós mientras extendían los brazos hacia él. Ese día y los siguientes, el pastor no hizo nada, pero como los niños no cesaban de repetir esa palabra cada vez que entraba a darles la comida se lo dijo a su dueño, que le mandó traer a los niños a su presencia. Cuando también Psamético escuchó a los niños pronunciar bekós, ordenó indagar qué personas dicen esa palabra y halló que eran los frigios y que en lengua frigia bekós significa pan. Entonces concluyó que, contra la opinión de los egipcios, el pueblo más antiguo es el frigio.

Esta historia es famosa entre los lingüistas porque con este experimento el rey Psamético dedujo dos cosas: que los niños nacen con una lengua innata y que esta es la frigia. La segunda conclusión es notoriamente falsa, porque el frigio es una lengua indoeuropea ya extinta, que fue hablada por un pueblo que habitó el centro de la parte occidental de la actual Turquía y tuvo su capital en Gordio (donde más tarde Alejandro Magno rompió el nudo "gordiano", que solo quien gobernara Asia podría desatar). Conservamos textos escritos en frigio y en ellos se documenta bekós con el significado de pan. Hace poco, un lingüista supuso que esa palabra frigia está emparentada con las inglesas to bake 'cocer al horno' y baker 'panadero'.

Estos días pasados he pensado con frecuencia en el experimento de Psamético. La ocasión me vino porque me entretuve en redactar un breve informe para familiares acerca del estado en que se halla el proceso de adquisición del lenguaje por parte de Pablo, que cumplirá dieciocho meses la semana próxima. Me ocupé de las unidades léxicas que conoce y produce, de la fonética que emplea y de su morfología y sintaxis, aún incipientes. Es evidente que ha aprendido a través de la comunicación con otras personas las unidades léxicas que ha adquirido y los sonidos que emite. Pero me pregunto si hay capacidades preprogramadas en su cerebro y si la primera conclusión de Psamético tiene un fondo de verdad, porque esta es la única lección sin fracaso escolar.


Saturnales

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Saturnales

Las fiestas Saturnales de la antigua Roma se parecen a las nuestras de Navidad en otras cosas aparte de las mencionadas en este blog la semana pasada.

Hasta Julio César solo el 17 de diciembre era festivo. Pero las fiestas se fueron prolongando y a fines del siglo I después de Cristo llegaban hasta el 23. Julio César, al reformar el calendario, añadió a diciembre dos días no laborables que prolongaron la duración de las Saturnales. Más tarde los emperadores Calígula y Domiciano añadieron dos días más cada uno. Solo el día primero había una fiesta religiosa; los demás eran feriati, pero no festi. También en nuestra Navidad, unos días festivos son religiosos y otros simplemente no laborables.

Imagino que quienes añadieron días a la fiesta lo hicieron para complacer a la gente, deseosa de hacer puente como ahora. La ampliación de las fiestas Saturnales es objeto de broma en una carta (VIII 7) escrita por Plinio el Joven al historiador Tácito. El remitente se compara al destinatario con el maestro y a sí mismo con el alumno, este deseoso de hacer puente y aquel inclinado a evitarlo: "tú eres el maestro y yo el discípulo, porque tú me dices que vaya a la escuela y yo alargo las Saturnales".

Era habitual intercambiar regalos, a veces acompañados de poemas. El poeta Marcial compuso dos libros de poemas breves destinados a acompañar regalos con ocasión de las Saturnales. Por ejemplo, un plumier iba acompañado por el siguiente dístico:

Para ti será este estuche provisto de estilos de hierro.

Dáselo a tu niño, que será un regalo soberbio.[1]

El vino debía de correr en los banquetes. El mismo Marcial se pregunta en un poema qué puede hacer mejor que componer versos estos días remojados (madidis diebus).

Horacio resume en su Sátira (II 7, 4) las Saturnales: "¡Ea, aprovecha la libertad de Diciembre!" (libertate Decembri). Igual que nosotros nos deseamos feliz Navidad, los romanos se deseaban felicidad con las expresiones "Io Saturnalia!" y "Bona Saturnalia!" que documentan las fuentes antiguas. Eso mismo te deseo yo, querido lector.


(puedes leer este artículo acompañado con esta música) 

 

 

 



[1] Marcial, Apophoreta, XIV 21. Se puede ver la traducción española de todos los poemas de Marcial en http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2314

 

 

 

 

 

 

Navidad

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 Navidad


La palabra Navidad deriva de Natividad. Significa "nacimiento". Esta fiesta se celebra cada año el 25 de diciembre y conmemora el nacimiento de Cristo. Así, la palabra Navidad se refiere en especial a la natividad de Jesucristo.


Los Evangelios no especifican en qué época del año nació Jesús. Incluso el detalle de que el ángel anunció por la noche la buena nueva a unos pastores que custodiaban su ganado en aquella región al aire libre invita a pensar que el acontecimiento tuvo lugar en otra época del año. Entonces ¿por qué la Navidad se celebra el 25 de diciembre?


La tradición según la cual el nacimiento de Jesús tuvo lugar ese día no se documenta hasta el siglo IV. En textos anteriores se dan fechas diversas. La referencia más antigua al día en que Cristo nació procede de Clemente de Alejandría, un escritor cristiano que murió hacia 215. En sus Misceláneas dice que hay quienes curiosamente dicen que Jesucristo nació el día que corresponde al 20 de mayo en nuestro cómputo[1].

La mención más antigua al 25 de diciembre como fecha de la fiesta de Navidad aparece en la supuesta respuesta que el Papa Julio I (337-352) dio a un obispo de Jerusalén llamado Cirilo[2]. Pero esta noticia es de veracidad dudosa porque la da un escritor muy posterior (de hacia el 900). En la Cronografía de 354, un manuscrito iluminado conocido también como Calendario de Filócalo, aparecen ya varias referencias al 25 de diciembre. Una de ellas dice: "Durante el consulado de César [Augusto] y de Paulo, nuestro Señor Jesucristo nació el día octavo antes de las calendas de enero [el 25 de diciembre], Viernes, el día 14º de la luna"[3].

Por lo demás, la celebración de la fiesta de Navidad el 25 de diciembre se unificó tarde. Por ejemplo, la gallega Egeria en su Peregrinación a Jerusalén en el 385 relata que el 6 de enero asistió a una liturgia religiosa que por lo que describe evoca el nacimiento de Jesucristo. Por eso se piensa que la fijación de la fiesta de Navidad el 25 de diciembre empezó en Occidente y de allí se difundió al Oriente. La Iglesia ortodoxa de Armenia sigue celebrando el nacimiento el 6 de enero junto con la Epifanía.

Existen varias teorías acerca de por qué el nacimiento de Cristo se fijó el 25 de diciembre. La más probable sostiene que Sexto Julio Africano, el primer historiador universal cristiano, fijó la concepción de Cristo el 25 de marzo del año 5501 de la creación [nuestro 1 antes de Cristo] y que esa datación se expandió y motivó que el 25 de diciembre se adoptara como fecha de su nacimiento. De la Cronografía de Sexto Julio Africano solo conservamos fragmentos, pero se conoce su contenido por las obras de Eusebio de Cesárea y de otros sucesores posteriores.

Según otra teoría, la Navidad se fijó el 25 de diciembre para hacerla coincidir con una fiesta pagana previa y cristianizarla. El Dies Natalis Solis Invicti o "día del nacimiento del Sol invicto" se celebraba precisamente el 25 de diciembre. Comenzaba los días anteriores coincidiendo con el renacimiento del Sol, cuando la mayor duración del día empieza a ser perceptible tras el solsticio de invierno. Una inscripción contemporánea en latín registra la celebración que el emperador Aureliano organizó en el 274, destacable por su novedad y magnificencia.

En todo caso, las Saturnalia (fiestas de Saturno), que se celebraban en Roma a partir del 17 de diciembre y duraban una semana, sin ser sus predecesoras directas, presentan muchas semejanzas con nuestra Navidad. Durante esos días los romanos celebraban banquetes nocturnos. Se regalaban cirios para iluminar las casas. Los amos trataban con especial delicadeza a sus esclavos e incluso en algunos casos invertían los papeles. Los ciudadanos no vestían la toga, sino un traje menos formal. Las personas intercambiaban regalos, que muchas veces consistían en pequeñas muñecas de arcilla.

 

 

 



[1]    Misceláneas 1.21.145.6.3-6.

[2]     Véanse los documentos del Papa Julio I en Patrologia Latina VIII 964 ss. (Migne), que se pueden consultar en 

http://www.documentacatholicaomnia.eu/01p/0337-0352,_SS_Iulius_I,_Scripta_Suspectae_Fidei,_MLT.pdf

Puede verse un resumen en inglés en http://www.newadvent.org/cathen/03724b.htm

[3]     Se puede consultar el Calendario de Filócalo en http://www.tertullian.org/fathers/chronography_of_354_00_eintro.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

Una edición de la Ilíada en España

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 Iliada


El próximo 9 de diciembre se anuncia la presentación del volumen III de la edición con traducción española de la Ilíada que viene realizando Luis M. Macía, catedrático de la Universidad Autónoma[1]. La organiza el Consejo Superior de Investigaciones Científicas – que edita el libro junto con Tirant Lo Blanch - en la librería científica de la calle de Duque de Medinaceli, 6.

presentaciónIliada

A mí, que revisé el original hace ahora dos años y medio, me han pedido que pronuncie unas breves palabras en esa presentación. Como autor de otra traducción de la misma obra me han sugerido que centre mi intervención sobre la versión española que acompaña esta edición del texto griego. No sé qué diré en la presentación, pero hoy, que se celebra solo el 31º aniversario de la Constitución española vigente, siento que, para lo bueno y para lo malo, este país es joven en comparación con otros. Cuando el autor culmine la obra, esta será la primera edición del texto griego de la Ilíada de Homero realizada por un hispanohablante. Existen otros libros de hispanohablantes que ofrecen una revisión o una reproducción del texto griego publicado por un editor extranjero; pero esta será la primera – en la medida que sé – edición hispánica del texto griego de la Ilíada de Homero, el poema épico con el que se inaugura majestuosamente la literatura occidental. La aparición de este volumen es la última antesala antes de culminar la publicación de la primera edición del texto griego de la Ilíada en un país de lengua española, lo que constituirá una fiesta de la cultura escrita en nuestra lengua. En otros países ya se han editado varias a partir de la primera que publicó en Florencia, 1488, un griego llamado Demetrio Calcóndilas. Por su calidad, este volumen está a la altura de los tiempos. Para quienes se enorgullecen de los logros de los compatriotas o de otros hispanohablantes tiene el incentivo adicional de recoger las lecturas del mejor códice medieval de Homero que se encuentra en Madrid y de dar cuenta del papiro fragmentario antiguo que se encuentra en el monasterio de Montserrat y que unos colegas dieron a conocer recientemente con alborozo. La edición también destaca porque el autor ha acumulado innumerables referencias a cada verso que aparecen en la literatura antigua posterior.

Comparada con la primicia que supondrá la edición, la traducción que acompaña a esta obra será una novedad menor, porque ya se han publicado algo más de una veintena de traducciones de la Ilíada al español. La primera fue la de Ignacio García Malo, que vio la luz en 1788. Para entonces ya hacía también varios siglos que se habían editado las primeras en otras lenguas europeas. En inglés hoy hay publicadas más de doscientas traducciones de la Ilíada. La de Pope y otras posteriores constituyen un capítulo no solo de la historia de las traducciones homéricas, sino también de la propia literatura inglesa. Las discusiones que suscitaron otras traducciones inglesas del siglo XIX forman parte de la historia de la crítica literaria universal. 

Como decía, este es un país joven. Este domingo celebramos solo el 31º aniversario de la Constitución de 1978. Todavía no hemos celebrado la aparición de una edición completa del texto griego de la Ilíada. Pero ya solo nos falta un paso, que esperamos dar pronto con éxito.

 

 

 




 

 

 

 



[1]     Los volúmenes anteriores aparecieron en 1991 y 1998. Este comprende los cantos X-XVII. Resta un IV, que completará la obra.

 

Traducir a los clásicos

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 ArticuloTraducir

La semana pasada se celebró en la Fundación Pastor un simposio organizado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos bajo el título de "Traducir a los clásicos". Participaron en él cerca de setenta especialistas, jóvenes la mayoría. Las ponencias estuvieron a cargo de varios ganadores del Premio Nacional de Traducción. Trataron sobre la traducción de la comedia griega y sobre el papel de las traducciones de los clásicos como acicate en la creación literaria moderna. Hubo una mesa redonda sobre la política editorial de edición de traducciones de autores greco-latinos en la que intervinieron responsables de Alianza, Akal, Gredos, Cátedra, Ediciones Clásicas y Alma Mater. Y otras mesas redondas sobre las peculiaridades de la traducción de textos poéticos, de textos filosóficos y de prosa histórica, siempre de obras clásicas griegas o latinas. Hubo también una sesión dedicada al emocionado recuerdo de Antonio López Eire, autor de excelentes traducciones – entre otras cosas –, que falleció prematuramente en accidente de automóvil.

En los últimos cuarenta años ha habido un auge inédito de traducciones de textos clásicos, sobre todo al español pero también al catalán, al euskera y al gallego. Cuando yo era estudiante hacia 1970 era difícil encontrar traducciones españolas de muchos autores de primera fila; en cambio, ahora hay varias de buena calidad y accesibles de la mayoría de las obras clásicas. Este es un aspecto en el que la cultura española ha dado un gran avance.

Tiene sentido traducir de nuevo obras que ya están traducidas. Jorge Luis Borges en un famoso artículo sobre «Las versiones homéricas» expresaba de forma magistral la complementariedad de las buenas traducciones de una misma obra, al señalar la paradoja de que mientras que cualquier leve modificación en El Quijote «es sacrílega» y «yo no podré sino repudiar cualquier divergencia», «la Odisea, gracias a mi oportuno desconocimiento del griego, es una librería internacional de obras en prosa y verso». Hay más de doscientas traducciones de la Odisea publicadas al inglés. La obra original es inmutable porque su contenido y su forma están indisolublemente unidos, pero las traducciones, por buenas que sean, tienen fecha de caducidad. La evolución de la lengua las hace inexorablemente perecederas.

La actividad del traductor merece admiración. En unos artículos titulados «Miseria y esplendor de la traducción», José Ortega y Gasset sostenía que la traducción es una empresa utópica: «Así acontece en esta modesta ocupación que es traducir. En el orden intelectual no cabe faena más humilde. Sin embargo, resulta ser exorbitante». La traducción persigue el modesto propósito de transponer un original redactado en una lengua a otra. Pero la dificultad es máxima y requiere muchos conocimientos generales y especializados.

Vladimir Nabokov, que compuso obras en ruso y en inglés, tradujo muchas de sus obras a la otra lengua, en algunos casos por entender que la versión original era imperfecta. Una traducción suya Pushkin fue muy criticada, como él había criticado otra anterior.  

Programa del Simposio sobre "Traducir a los clásicos":

www.estudiosclasicos.org

Reseña de la traducción de Evgeni Onegin de Pushkin por Nabokov:

http://www.nybooks.com/articles/12829

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Liderazgo

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 .Liderazgo


Según lo estipulado en el Tratado de Lisboa, el pasado fin de semana los Jefes de Gobierno de los países de la Unión Europea eligieron al primer ministro belga Herman Van Rompuy primer Presidente del Consejo europeo y a la inglesa Catherine Ashton primera Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y de Política de Seguridad.

Al dar la noticia, los telediarios transmitieron la sensación de que esta elección estaba dentro de los cánones habituales en las instituciones europeas. El cargo de Presidente recayó en el Jefe del Gobierno de un país fundador pequeño. Por su parte, para el de Alto Representante fue elegida una mujer, lo que evitó la decepción que habría causado que los dos electos hubieran sido varones. Algunos periódicos comunicaron la noticia con la indiferencia habitual que se ha instalado en la información relativa a asuntos internos de la Unión Europea. Hubo incluso quienes expresaron frustración o desencanto por el hecho de que los elegidos no tuvieran la reputación de ser líderes significados que gozan de popularidad previa y tienen capacidad de liderazgo socialmente reconocida.

No voy a discutir si la elección fue acertada o no, ni las razones por las que los Jefes de Gobierno de los países de la Unión Europea acordaron estos nombres. Tan solo querría hacer ver que la crítica - soterrada o expresa – de que habría sido deseable que los elegidos gozaran de reputación de ser líderes conocidos en diferentes países no tiene en cuenta que también forma parte de la tradición europea la elección democrática de personas a las que ni se supone ni se exige ese supuesto liderazgo previo.

El poder político en los países europeos ha descansado a veces sobre personas a las que no se exigía acceder a la responsabilidad como líderes dotados de autoridad popular. En la democracia ateniense muchos cargos políticos se cubrían por sorteo, procedimiento que obviamente no busca líderes con influencia y poder personales. Con el tiempo aumentó el número de cargos por sorteo y se limitó la duración del cargo. Igualmente, la república romana no elegía magistrados individuales, sino colegios de magistrados, que en la mayor parte de los casos se mantenían en el cargo solo un año. Estos procedimientos no suponían la exigencia de que los candidatos gozaran de especial reputación; más bien favorecían la ausencia de liderazgos personales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un libro para hacer viajar

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 Un libro para

 

Estas pasadas semanas he leído la reciente traducción española del libro de Jacques Lacarrière titulado Verano griego. 4.000 años de Grecia cotidiana, [1] que relata las experiencias de su autor en sus viajes a Grecia entre 1947 y 1982. Su primera visita tuvo lugar cuando el país se debatía en una fratricida guerra civil. Viajaba como miembro de un grupo teatral universitario francés que ponía en escena una tragedia clásica para celebrar el centenario de la Escuela Francesa de Atenas. Como nos sucedió a muchos, llegó con un gran bagaje de conocimientos sobre Grecia antigua y una total ignorancia sobre el país presente. Pero se enamoró también de la Grecia actual.

Como afirma el lema inicial, no hay que confundir los libros que leemos mientras viajamos con los libros que nos hacen viajar. Este pertenece al segundo grupo. No es una guía para visitar monumentos. El lector no hallará apenas descripciones, sino el relato de experiencias personales. En Epidauro fue actor de tragedia en francés ante un auditorio de griegos. Durmió sobre la cubierta del barco en travesías a diversas islas. En Iraclio aguardó a que un griego que se emborrachaba cada noche le encontrara un barco para hacer la travesía gratis. En el monte Atos mantuvo una larga conversación con un monje anacoreta originario de Rusia que habitaba una gruta a la que uno solo podía acceder suspendido de una cadena. En un pueblo recóndito situado en la garganta de Samariá coincidió con un político que giraba visita con su séquito en busca de votos. En otro pueblo cretense los vecinos le honraron con una fiesta, en la que él solo se entendía por señas con los del lugar. Todo ello está narrado con gran maestría y frescura. Es un deleite el relato de cómo el autor fue descubriendo la lengua y la literatura actuales. Yo tuve experiencias parecidas unos veinticinco años más tarde.

Lacarrière apenas se detuvo en las ciudades. De los cuatro capítulos de los que el libro consta uno trata sobre sus viajes a los monasterios del monte Atos – lugar al que no pueden acceder personas ni animales de sexo femenino -, otro sobre el Peloponeso, otro sobre Creta y otras islas. El último trata sobre la otra identidad griega e incluye reflexiones sobre la tradición popular del teatro de sombras, sobre la lengua y la literatura actuales y sobre la maravilla de que la misma lengua se haya perpetuado a lo largo de 4.000 años. Es aquí donde cita el último poema que compuso Seferis, Sobre los aspálatos, publicado en el periódico To Bima en la primavera de 1973. Conecta un pasaje del mito de Er – el  armenio que murió y volvió del otro mundo según cuenta la República de Platón – con el momento político de Grecia entonces. Leí por primera vez este poema cuando empecé a estudiar griego moderno. Luego, lo traduje muchos años para mis alumnos como prolegómeno a la audición de música griega con la que abríamos las vacaciones de Navidad.

Desde luego, este libro hace viajar. Cada vez que quiera ir a Grecia, me bastará abrirlo por cualquier página. 



[1] Editado por Altaïr en colaboración con la Asociación Cultural Hispano-Helénica, 2009. La traducción del original francés realizada por David Fernández Jiménez es espléndida.

 

 

 

 

 

 

 

Canto Secular

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 .cantosecular


El pasado 9 de noviembre se celebró con gran boato y alegría el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, que puso fin a la división de Alemania, de Europa y del mundo durante parte del siglo XX. La conmemoración contó con la presencia de muchos dirigentes y con participación popular masiva. Los discursos repitieron con frecuencia la palabra libertad. Muchos subrayaron nuestra capacidad para conseguir metas elevadas si colaboramos y estamos unidos. Cada asistente dio gracias a Dios en una ceremonia religiosa ecuménica. Hubo conciertos de música rock y otro de música clásica en el que se interpretaron obras de compositores alemanes y de autores perseguidos en la época de división de Europa y canciones tradicionales berlinesas. Todo ello con una explosión de júbilo bajo la lluvia y el frío. Los medios de comunicación hicieron un despliegue especial para informar sobre la efeméride y su significado.

Ese día y los anteriores yo estaba releyendo la traducción española de Horacio por la que José Luis Moralejo acaba de obtener el Premio Nacional de Traducción[1]. El volumen I contiene el Canto Secular, el himno dirigido a los dioses que Horacio compuso para ser cantado por dos coros, uno de doncellas y otro de muchachos, como parte de los Juegos Seculares que Augusto organizó en mayo del 17 a. de C.

La celebración de estos Juegos era una tradición que se perdía en la noche de los tiempos. Incluían espectáculos teatrales y deportivos, pero consistían sobre todo en solemnes actos de culto público de la religión oficial del Estado romano. Se celebraban una vez cada siglo, de donde les viene el nombre de Seculares. En ellos Roma festejaba su continuidad y prosperidad como Estado, daba gracias a los dioses por su permanencia y solicitaba su renovada protección.

En la ceremonia para la que Horacio compuso su himno, la diosa que vela por los partos, protege a las madres y cuida de los matrimonios recibe una invocación especial en consonancia con la política de protección de la familia y de fomento de la natalidad que Augusto perseguía. El primer ciudadano del Estado aprovechó la conmemoración para festejar también la reciente pacificación de Roma y la unificación de poder tras las guerras civiles que la habían desangrado.

Los medios de la época dieron cuenta del acontecimiento. El Museo Nacional Romano de las termas de Diocleciano conserva la estela con la inscripción que da cuenta de las decisiones que se tomaron para organizar estos Juegos y de los preparativos para contar con la asistencia de dirigentes y con la participación masiva del pueblo.



[1] Horacio, Odas. Canto Secular. Epodos, Introducción general, traducción y notas de José Luis Moralejo, Madrid, Editorial Gredos, 2007. Horacio. Sátiras. Epístolas. Arte poética, Introducciones, traducción y notas de José Luis Moralejo, Madrid, Editorial Gredos, 2008. Premio Nacional a la Mejor Traducción 2009.

 

 

 

 

Pléyades

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 .Pléyades1


El pasado 1 de noviembre aproveché la mañana para pasear por el monte de El Pardo, una zona privilegiada de encinas, jaras y retamas en el borde del municipio de Madrid. La temperatura era inusitadamente alta para la fecha. Calculo 25º. En las partes bajas y umbrías había estrías de tierra excavada y removida por los jabalíes, que habían hozado con sus hocicos buscando alimento. No había aún bellotas en las encinas. Solo vi algunas caídas, seguramente restos de la temporada anterior que habían escapado de la voracidad de los jabalíes que habitan en la zona.

Me figuro que este año la prolongación del tiempo soleado y las altas temperaturas han retrasado la maduración de estos frutos. Según el mito, las Pléyades eran unas doncellas, hijas del Titán Atlas y de Pleíone. Hiante, hermano de ellas, murió atacado por un jabalí. Las muchachas, consumidas de llanto, se convirtieron en estrellas[1]. Unos versos de Hesiodo, que compuso sus poemas en griego hacia el 700 a.C., se refieren a la aparición y desaparición de este grupo de estrellas en el firmamento para datar las faenas agrícolas:

Al surgir las Pléyades, hijas de Atlas,

Comienza la siega, y la labranza cuando se ocultan[2].


El orto heliaco – o primera aparición en el horizonte E antes de la salida del sol - de las Pléyades, que marca el comienzo de la siega en las zonas meridionales de la cuenca del Mediterráneo según Hesiodo, tiene lugar entre el 5 y el 10 de mayo [3]. Las Pléyades se ponen en el horizonte occidental antes de salir el sol entre el 5 y el 11 de noviembre, fecha en la que Hesiodo aconseja comenzar a arar los campos. Otros versos de Los trabajos y los días indican que el ocaso cósmico de las Pléyades a principios de noviembre marca el fin de la temporada de navegación:

                    Si el deseo de la arriesgada navegación te invade

                        Cuando las Pléyades en su huida de la poderosa fuerza

                        De Orión caen en el sombrío mar, ten cuidado porque

                        Entonces acometen soplos de toda clase de vientos.

                        También entonces retén tus naves fuera del vinoso ponto

                        Y acuérdate de labrar la tierra según mis consejos[4].

En época de Hesiodo, la desaparición de las Pléyades antes del amanecer marcaba el comienzo de la labranza tras las primeras lluvias de otoño, los vientos otoñales y el fin de la navegación en el Mediterráneo. Este año apenas han empezado las lluvias de otoño, las temperaturas siguen elevadas y supongo que el Mediterráneo continúa bonancible. También la literatura deja entrever atisbos del moderno súbito cambio climático.



[1] Según relata Higino (fábula, 192) en la espléndida y reciente traducción de Javier del Hoyo y José Miguel García Ruiz (Higino. Fábulas, Madrid, 2009, Biblioteca Clásica Gredos, número 380).
[2] Hesiodo, Trabajos y días, 383-4.

[3] Según anotan Aurelio Pérez Jiménez y Alfonso Martínez Díez en su traducción de las obras de Hesiodo (Hesiodo. Obras y fragmentos, Madrid, 2000, Biblioteca Básica Gredos).
[4] Hesiodo, Trabajos y días 618-623.
  

 

 

Horas de duración variable

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horas cabecera



Este fin de semana cambió la hora oficial. En la madrugada del domingo retrasamos los relojes una hora y nos despedimos del horario de verano.

Nuestra experiencia acerca de la medida del tiempo dista bastante de la que tuvieron los antiguos. Por supuesto, la diferencia más notable es la precisión con la que nosotros podemos medir unidades mínimas de tiempo frente a la imprecisión inevitable cuando faltaban nuestros modernos instrumentos digitales. Las horas de los antiguos se distinguen también de las nuestras en que tenían duración variable.

Nuestra hora tiene duración constante. Es la 24ava parte del día, que se define como el periodo en que la Tierra da una vuelta completa sobre sí misma y pasa de nuevo por el meridiano del lugar de observación. Es decir, la hora es una división de la duración de una rotación de la Tierra sobre sí misma o, por mejor decir, de lo que los astrónomos denominan tiempo sideral.

Los griegos y romanos tuvieron relojes de sol y de agua. Los de sol (denominados horologia o solaria) consistían en un gnomon o estilo perpendicular – un palo, una barra de metal o un obelisco en el solarium de Augusto en Roma – colocado en el centro de la parte cóncava de un hemisferio o sobre una superficie plana. Este artefacto se emplazaba al aire libre. Cuando el sol brillaba, el gnomon proyectaba su sombra sobre la parte cóncava del hemisferio o sobre la superficie plana, que estaba dividida en doce sectores u horas mediante una escala. La longitud de la sombra – que varía a lo largo del día cada día del año - indica la latitud del lugar, y su dirección señala la hora solar. El día se dividía en doce horas. Cada hora equivale a una doceava parte de semicircunferencia; es decir, 15 grados de ángulo. Estos relojes indican la hora solar.

reloj de sol

 1. Reloj de sol. Baelo Claudia (ensenada de Bolonia), siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional.



Como en los horologia el periodo de luz solar está dividido en doce horas, el resultado es que estas tienen una duración variable según las estaciones. Duran más en verano que en invierno, y solo es de doce horas exactas en los equinoccios de primavera y de otoño. Por ejemplo, la hora sexta, de donde procede la palabra siesta, es siempre la hora anterior al mediodía solar, pero su duración es más larga en verano que en invierno.

Los relojes de sol eran útiles para datar un suceso dentro del día, pero para medir la duración de una operación los de agua eran preferibles. Uno de estos era la clepsidra, que en Atenas medía el tiempo del que el orador disponía para el uso de la palabra en un pleito. El artilugio consistía en una jarra de cerámica que tenía un orificio en la parte baja. Un sirviente llenaba la jarra de agua y esta iba saliendo por el orificio practicado junto a la base. El orador disponía del tiempo en que el agua de la jarra caía a otra situada a una altura inferior y acababa cuando el agua se vaciaba.

clepsydre

2. Clepsidra. Museo del Ágora. Atenas.



La construcción de relojes solares era cometido de los arquitectos. Por eso las informaciones más detalladas sobre su fabricación se encuentran en los dos últimos capítulos del libro IX de Los diez libros de Arquitectura de Vitruvio. En el siglo IV Paladio escribió un tratado sobre la agricultura. El final de cada libro contiene un horologium que indica la longitud de la sombra, medida en pies, cada hora de cada día de cada mes.

Los antiguos difícilmente habrían entendido nuestro uso de horas de duración constante. 

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Tecnica

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 .Tecnica

 

Acaba de aparecer la versión española del libro de H. Schneider titulado La técnica en el mundo antiguo: una introducción, en traducción de Javier Martínez, que exhibe profundo conocimiento del alemán y buen estilo en el uso del español[1]. Este pequeño volumen presenta al lector general un balance claro, breve y documentado de la técnica en la Antigüedad clásica.

Los libros que tratan sobre las ciencias naturales y sobre la técnica en la Antigüedad no son frecuentes. Pocas personas reúnen la doble condición de conocer las fuentes directas y poseer la formación científica y técnica suficiente para valorar las contribuciones antiguas desde el paradigma científico actual. A esto se une la circunstancia de que la técnica despierta menos interés y admiración que otras facetas de la Antigüedad, porque su desarrollo tecnológico es incomparable con el experimentado desde comienzos del siglo XIX hasta la actualidad. Por eso hay que dar la bienvenida a libros como este.

El contenido se divide en quince capítulos. El primero versa sobre los orígenes de la técnica en Egipto y en el Antiguo Oriente. Los dos últimos tratan sobre la literatura técnica y sobre los periodos que cabe distinguir en la historia de la técnica antigua. Los capítulos intermedios tratan sobre los siguientes temas: las fuentes de energía, la agricultura, la minería, la sal, la artesanía, la edificación, el transporte, las infraestructuras, la escritura y los libros, la mecánica y la medida del tiempo, y la técnica militar. El libro se cierra con un cuadro cronológico que enumera los hechos más destacados para la historia de la técnica antigua, una bibliografía y un índice analítico, que recoge referencias a poleas, palancas, grúas, prensas, tornillos, canalizaciones, metalurgia, puertos, puentes, relojes de sol y de agua, calzadas, autómatas, alfares, molinos, balanzas y otros artilugios y herramientas.

El lector encontrará referencias a la península Ibérica: a la explotación de las minas en época romana, especialmente a las piritas de Huelva y a Las Médulas en León, a los yacimientos de sal y a las empresas especializadas en el salazón de pescado, a los puentes de Alcántara sobre el Tajo y de Mérida sobre el Guadiana, al faro llamado torre de Hércules, así como a otras obras de infraestructura.

Los aficionados a la historia del arte descubrirán nuevos motivos para admirar ciertas creaciones artísticas. La fabricación de estatuas de bronce de tamaño natural exigía un proceso complicado, llamado de fundición hueca, que se ha logrado reconstruir. Los vasos de cerámica de figuras rojas necesitaban tres cocciones en el horno alfarero para lograr los colores, la textura y el brillo que presentan las mejores piezas. La comparación entre el llamado panteón en Roma, que carece de ventanas en las paredes y solo presenta una abertura en lo alto de la cúpula para permitir la entrada de la luz solar, y las termas de Diocleciano (hoy iglesia de Santa María degli Angeli), con sus grandes ventanales laterales, muestran los efectos que la fabricación de vidrio para ventanas en el siglo II tuvo sobre la arquitectura.

El lector encontrará también el trasfondo técnico de conocidos hechos históricos como la erección del coloso de Rodas, una estatua de bronce gigantesca, y los mecanismos empleados por Arquímedes para defender Siracusa del asedio romano. Las obras de Varrón y Columela sobre la agricultura, de Vitrubio sobre la arquitectura, de Plinio sobre muchas innovaciones como la cosechadora o la prensa de tornillo, de Julio Frontino sobre el abastecimiento de agua encuentran aquí cumplida referencia.

Por ello y por mucho más el libro es aconsejable para todo lector curioso.

 

 

 



[1]              Madrid, Alianza Editorial, 2009. El original alemán es de 2007.

 

Niveles

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 Niveless


Ayer vi Ágora, de Amenábar. Me encantó. Pronostico que obtendrá muchos premios y gran éxito de espectadores.


La película admite varios niveles de lectura. Es, por un lado, una película de romanos. Hay un núcleo histórico, que coincide con lo que vemos en pantalla. El film relata la destrucción del Serapeo de Alejandría hacia 390 y el asesinato de Hipatia en 415 o 416, ambos obra de una jauría de fanáticos cristianos en las concurridas calles de Alejandría.


Estos sucesos se enmarcan en el proceso de sustitución del paganismo por el cristianismo como religión oficial del imperio romano. El emperador Teodosio (que murió en el 395) proclamó el credo niceno como religión única del imperio romano. Esto proscribió la religión pagana y convirtió el arrianismo y otras formas de cristianismo en herejías. El obispo de Alejandría Teófilo aprovechó la circunstancia para demoler el santuario de Serapis y reconvertirlo en iglesia.


Hay una fiel recreación de personajes y acontecimientos narrados por Sócrates el Eclesiástico, que escribió una historia de la Iglesia desde 305 hasta 439 y murió hacia 450, por la enciclopedia Suidas o Suda, y por Sinesio de Cirene, discípulo de Hipatia, de quien conservamos varias cartas dirigidas a su maestra. Incluso el detalle de que un discípulo se enamoró de Hipatia y esta trató de apartarle de este amor mediante la música sin conseguirlo hasta que le mostró un paño manchado de sangre menstrual, lo relata Suidas. Los historiadores cuentan – como la película – que el asesinato de Hipatia fue orquestado por el obispo Cirilo de Alejandría (más tarde santo) en su rivalidad contra el prefecto de Egipto, Orestes, discípulo de Hipatia.


La recreación de la antigua Alejandría está muy cuidada: sus puertos abiertos al mar Mediterráneo en la desembocadura Canópica del Nilo, la isla de Faros y el faro, el espigón artificial que la unía a la ciudad; al Sur, el lago – inexistente en la actualidad - que protegía la muralla, el trazado rectilíneo de las calles, el complejo en el que se levantaba el templo de Serapis al Sur, la propia estatua del dios, la biblioteca del Serapeo con rollos custodiados en nichos y anaqueles – reconstruida sobre la base de las conservadas en Éfeso, Timgad y otros lugares -, el teatro en el que los judíos hacían representaciones los sábados.


Sobre esta base histórica se aprecia otro nivel en la película, consistente en la crítica contra el fanatismo religioso, causa de muertes y destrucciones. La intolerancia está sobre todo encarnada por los obispos Teófilo y su sobrino Cirilo – un orador temible, que desde el púlpito incendia los corazones, primero, de antisemitismo y, más tarde, contra Hipatia – y por el agitador Amonio e incluso por el antiguo esclavo Davo, pero también por judíos que habitaban Alejandría y por el derrotado sacerdote de Serapis.


Hay además otro nivel, que contrasta agudamente con el fanatismo; son las lecciones científicas y las conversaciones de Hipatia con sus discípulos y esclavos, que salpican la película. Sus razonamientos científicos hacen referencia sobre todo a las teorías geocéntrica y heliocéntrica, pero también a otras contribuciones de Hipatia, como las relativas a las figuras cónicas. Encontré maravillosa la plasticidad visual de las explicaciones acerca de las ventajas e inconvenientes de las teorías geocéntrica y heliocéntrica.


La película se deja ver desde varios niveles y en todos ofrece una altura excelente.  

 

Agrigento

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Agrigento


La semana pasada asistí a un congreso en Agrigento, al Sur de Sicilia. El viaje me dio la oportunidad de admirar de nuevo sus vestigios antiguos, en especial el llamado valle de los templos, un área al pie de la ciudad moderna en la que se conservan casi una decena de templos dedicados a diversos dioses de la religión pagana grecolatina. Visité las excavaciones arqueológicas dos días antes de las lluvias torrenciales que causaron los desprendimientos de tierra que asolaron varios pueblos de Sicilia cercanos a Mesina.


Por su excelente estado de preservación destaca el llamado de la Concordia. Se trata de un templo dórico peristilo hexástilo con once columnas en los lados largos, que fue construido en los mismos años que el Partenón de Atenas. Ocupa el borde de una elevación que corre paralela a la costa, que se divisa al Sur, junto a la antigua muralla de la ciudad. No se sabe a qué divinidad estaba dedicado. El nombre se debe a una inscripción latina hallada en las cercanías, que menciona la concordia de los agrigentinos. El magnífico estado de conservación se debe en parte a que en el siglo VI se convirtió en iglesia cristiana. En el muro de la cella abrieron arcos para convertirla en la nave central y cerraron con un muro los intercolumnios de los lados largos para convertir el peristilo exterior en las dos naves laterales de la iglesia.


A lo largo de la muralla sobre la que se alza el templo de la Concordia hay otros dos templos. En la parte más alta está el de Hera, que por su ubicación recuerda el dedicado a Posidón en el cabo Sunio. Es también de mediados del siglo V antes de Cristo. Tiene, como los demás, columnas dóricas de tufo de color ocre rojizo. Se conserva bastante bien el altar donde se celebraban las ceremonias nupciales. También al borde de la muralla, pero en la parte más baja, se hallan los restos del templo de Heracles, que debió de construirse a fines del siglo VI antes de Cristo.


El templo más significativo desde el punto de vista histórico era el de Zeus, que estaba en una parte aún más baja, pero que era bien visible por su proximidad a la puerta de acceso a la ciudad desde el mar. Sus proporciones eran enormes. El arquitrabe lo sostenían figuras humanas de piedra de casi diez metros de altura, que se denominan atlantes. Es el único templo antiguo cuyo entablamento está sostenido por tales estatuas. La estructura presenta misterios. Quizá la cella estaba al aire libre. Fue edificado para celebrar la victoria que los griegos afincados en Sicilia lograron sobre los cartagineses el año 480 antes de Cristo. Seguramente la construcción duró varios decenios.


En la misma línea de la muralla, pero en zonas aún más bajas, están los templos de los dioses de la tierra, de uno de los cuales quedan cuatro columnas en pie. El entablamento tenía gárgolas con forma de cabezas de león. Más lejos aún estaba el templo de Hefesto, del que quedan los cimientos y una columna en pie.


Se conserva con bastante certeza el trazado de la ciudad, lo que permite saber que hubo una planificación urbana. A media ladera se halla en la actualidad el museo, edificado sobre un monasterio medieval. Uno de los patios conserva el hemiciclo donde se celebraban las asambleas ciudadanas.


El museo guarda media docena de piezas de primerísimo orden. Entre ellas se cuentan varias crateras de columnas o de volutas decoradas con figuras rojas: una, íntegra, representa el momento en que Aquiles mata a la amazona Pentesilea en la guerra de Troya; otra, el momento en que varios héroes recogen el cadáver de otro que acaba de morir. El alma del muerto aparece como un guerrero de menores proporciones que asciende a lo alto. Otra es de figuras blancas – bellísima – y representa a Perseo en el momento de rescatar a Andrómeda atada a una roca junto al mar. Hay también varias esculturas de bulto redondo, pero destaca un sarcófago que se exhibe en una capilla de la iglesia y que representa en sus caras varias escenas del mito de Fedra e Hipólito.


La ciudad moderna está al Norte del valle de los templos, en lo alto de dos rocas más elevadas, sobre las que en la antigüedad se elevaban dos acrópolis. A cada lado un arroyo descendía hacia el valle. Uno se denomina Akragas y dio a la ciudad el nombre del que deriva Agrigento, la versión latina del nombre griego.


El filósofo Empédocles, que explicaba todos los objetos naturales como trozos de materia de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) unidos o separados en virtud de los principios del Amor y del Odio, vivió en Agrigento.

 

Ecología

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 Ecología1

La reunión del G-20 que se ha celebrado en Pittsburgh la semana pasada no ha logrado aprobar un borrador para someterlo a la próxima cumbre que se celebrará en Copenhague el próximo diciembre. La noticia produce cierto desasosiego.

La preocupación por el entorno natural, por el calentamiento global, por la lluvia ácida, por el ascenso súbito del nivel de las aguas de los mares y otras amenazas por el estilo constituyen un fenómeno muy reciente. Recuerdo una época en la que yo ni siquiera conocía la palabra ecología, término que por lo demás remonta solo a mediados del siglo XIX, época en que lo acuñó Ernst Haeckel. Se tiende a pensar de modo ingenuo que no hay ningún precedente de preocupación por el medio ambiente hasta fecha reciente.

No es verdad. Ya en la Antigüedad clásica, al menos, existía una fuerte convicción de que el ser humano debe obedecer los designios de la naturaleza. Por ejemplo, los atenienses siempre consideraron que la expedición de Jerjes fracasó por la inquina de los dioses contra la soberbia del rey persa. Jerjes se atrevió a tender un puente de barcas en el estrecho de los Dardanelos con objeto de que sus tropas de infantería cruzaran a Europa con rapidez y comodidad. Más adelante, mandó horadar el extremo de la península del monte Atos para evitar que su escuadra tuviera que doblar un cabo sometido siempre a tormentas. Con estas acciones pretendió superar los dictados de la naturaleza y terminó sufriendo castigo, que fue la derrota inesperada.

La literatura también ofrece ejemplos destacados de apreciación de la naturaleza y del paisaje. Es inolvidable la breve descripción que hace Platón en el Fedro de la pradera que en suave pendiente y bajo la sombra de un inmenso plátano llega al hilo de agua del río Iliso en las cercanías de Atenas. La fuente Bandusia, a la que Horacio dedica una Oda, incluso en verano vierte sus aguas gélidas y cristalinas desde unas peñas a la sombra de una encina mientras refresca a los bueyes cansados del arado y al ganado errante.

Igual que nosotros percibimos el encanto que tienen algunos parajes, nuestros predecesores también se percataron de esa magia. Quien haya visitado Delfos, por ejemplo, y haya divisado en la llanura los pálidos olivares que llegan hasta el mar teniendo a su espalda dos imponentes rocas que brillan por la noche a causa de la mica, habrá estado seguro de que allí siempre el hombre ha creído estar cerca de lo sobrenatural. Desde los asientos del teatro de Taormina el espectador puede contemplar una representación, pero el simple turista ya divisa la apacible bahía de Giardini Naxos.

Delfos



En el comienzo del Critias de Platón, antes de comenzar la descripción pormenorizada de la Atlántida, Sócrates dice que los montes pelados de alrededor de Atenas en un tiempo estuvieron cubiertos de gigantescos árboles. Alguien tomó esa afirmación como prueba de que los antiguos destruyeron los bosques naturales del Mediterráneo. El que hizo esa afirmación quizá tenía el noble propósito de azuzar nuestras conciencias. Sin embargo, se equivocaba. Los biólogos representan la vegetación potencial de los lugares si no hubiera habido intervención humana. Un amigo biólogo me enseñó que las laderas del Himeto nunca dieron más que para matojos y abejas que libaran, como en época de Platón. No sé si los antiguos habrían querido destruir. En todo caso, no tuvieron ni una mínima parte de la potencia que nosotros tenemos para hacerlo.

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Libros en Internet

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.Libros en Internet

Después de las imágenes, la música y las películas, está llegando el turno a los libros.


He leído que Google escaneó hasta mayo pasado unos quince millones de libros que se encuentran en bibliotecas americanas. Unos son del dominio público y otros están protegidos por derechos de autor. Como usuario cotidiano de Internet me beneficio del acceso instantáneo y gratuito a numerosos libros que son del dominio público y ya no se pueden comprar por estar descatalogados. Ahora los puedo leer completos sin levantarme de la mesa. También podría descargarme una copia en pdf, pero rara vez lo hice y desde hace tiempo no lo hago nunca. De los libros a los que he accedido hasta ahora mediante ese procedimiento muchos fueron escaneados por Google, pero otros han sido escaneados o digitalizados por diversas instituciones públicas o privadas. Siento profunda simpatía por las empresas e instituciones que han puesto a mi alcance estos libros del dominio público y descatalogados. Están contribuyendo a facilitar la lectura de muchísimos libros mediante el acceso gratuito a través de Internet.


.Libros En Internet 2Por ejemplo, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes me ha hecho muy fácil acceder a miles de obras españolas que nunca hubiera imaginado que existieran. La propia Fundación Pastor puso sus publicaciones en Internet de modo gratuito. Desde hace años accedo gratis y de modo instantáneo a prácticamente toda la literatura latina a través de varias páginas de Internet, simplemente escribiendo el título de la obra en el buscador. Encuentro que hay algo discutible, porque lo que se edita no es la obra clásica como tal, sino la edición hecha por un filólogo, edición que puede o no ser de dominio público. En el caso de libros simplemente escaneados también me pregunto si el aspecto del libro ha de ser gratuito.


También hay vistas parciales gratuitas. Hace poco, buscando un libro reciente publicado por la Cambridge University Press, descubrí que la propia editorial me ofrecía la vista de una parte, que se acercaba al tercio del total. La única particularidad es que en pantalla no aparece la página completa. Lo que leí me interesó y adquirí el libro. Otras veces lo que leí de otro me sirvió para no comprarlo. Parte de un libro colectivo que coedité en 2006 en una editorial de Bélgica está en Google books en lo que llaman vista previa; es decir, se puede leer la parte que la casa editora y el autor han permitido. No recuerdo que nadie me haya pedido el correspondiente permiso, pero la página declara expresamente que cuenta con el permiso de la casa editorial para esta vista parcial.


Accedo casi todos los días a artículos publicados en revistas académicas online a las que está suscrita mi universidad. Recuerdo que hace cerca de diez años las universidades madrileñas pagaban una cantidad anual elevadísima por la suscripción conjunta al texto completo de las revistas electrónicas que comercializan varias empresas internacionales especializadas. Por lo que sé, los autores de los artículos de la mayor parte de esas revistas no cobran por sus publicaciones e incluso pagan para que las revistas de mayor impacto académico acepten publicar sus originales con rapidez. A veces imprimo artículos para leerlos en los medios de transporte, pero no conservo la versión impresa.


Los libros completos que hasta ahora he visto en Internet protegidos por derechos de autor son académicos. La página web especifica que cuenta con el permiso del autor y de la casa editorial. Por lo que sé, las instituciones académicas que poseen los derechos otorgan este permiso, que facilita la difusión del conocimiento.


Pero tememos la aparición en Internet de libros completos protegidos por derechos de autor para lectura y descarga gratuitas. Es demagógico esgrimir que la cultura debe ser gratuita, como también sería absurdo sostener que como las flores son bellas cualquiera tiene el derecho de llevárselas a casa.

.LibrosEnInternet3

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Estreno.

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Estreno

Acabo de terminar el guión de la presentación que mañana dirigiré a los estudiantes que inician el Grado en Ciencias y Lenguas de la Antigüedad que comienza en mi universidad este curso. Al releerlo me doy cuenta de la profundidad del cambio. Por eso es adecuada la palabra estreno para hacer referencia a las enseñanzas universitarias que muchos iniciamos ahora como resultado de la constitución del espacio europeo de educación superior, conocido como proceso de Bolonia.

Este Grado agrupa lenguas, historia y arqueología con conocimientos complementarios de filosofía, arte y geografía. Nos ocupamos de la antigua Grecia, de Egipto, de Roma y de las civilizaciones de Oriente Medio; también de la península Ibérica. Este objetivo - el mundo antiguo – requiere el estudio y la investigación de varios tipos de documentos escritos en lenguas diferentes y de restos materiales hallados en toda la cuenca del mar Mediterráneo y en Oriente Medio. La formación es multidisciplinaria: lenguas, historia, arqueología y culturas. Esto permitirá a los graduados adquirir capacidades versátiles. También tendrá ventajas para quien se dedique a la investigación.

En la planificación de las enseñanzas hay un tronco común, que es más amplio que en los títulos que había antes en España y que se parece al que hay en otros países avanzados, y dos especializaciones en los dos últimos cursos: tradición y patrimonio documental y bibliográfico, por un lado, y lenguas y cultura clásica, por otro. Aquel está orientado a salidas profesionales relacionadas con la archivística, la biblioteconomía, la gestión del patrimonio histórico, la conservación y protección del patrimonio bibliográfico y documental o la divulgación de los testimonios materiales y del patrimonio histórico, literario y cultural; el segundo está también relacionado con la enseñanza.

Los graduados adquirirán no solo conocimientos teóricos sobre varias culturas y sobre su dimensión histórica; también realizarán prácticas y adquirirán competencias: intentaremos que sean capaces de resolver problemas intelectuales, de que adquieran un nivel elevado en el manejo oral y escrito de la propia lengua, tanto para emplear modelos de argumentación y elaborar trabajos académicos como para traducir a la lengua propia y hacer análisis lingüísticos y literarios. Aplicarán nuevas tecnologías para la elaboración y la presentación de escritos argumentativos, dominarán técnicas historiográficas y de estudio de la herencia material. Todo ello les permitirá valorar mejor la propia cultura y transmitir el valor social de las capacidades que adquieran.

Cada estudiante tiene un tutor, que le orienta en el aterrizaje en la universidad, en la elección de materias, en el estudio individual y en las salidas profesionales. Se han programado las horas dedicadas a teoría, a práctica, a tiempo dedicado al estudio individual, a la elaboración de trabajos escritos y a otras actividades. La evaluación de los estudiantes es continua. La convocatoria extraordinaria de exámenes tendrá lugar en junio, no en septiembre. Muchos materiales están en internet.

Aguardamos el estreno con ilusión.


Si quieres información completa sobre este Grado, consulta:

http://www.uam.es/centros/filoyletras/grupos_grados.htm

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Educación

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cabecera educación

Estamos a punto de comenzar un nuevo curso académico. No por prevista, la noticia es menos importante. Una de las tareas más decisivas de toda sociedad es la de incorporar a todos – y especialmente a sus jóvenes - a la vida social, cultural y productiva.

Al parecer, se pretende que la política educativa sea en los próximos meses objeto de un pacto entre partidos políticos españoles. Falta hace. Después de un periodo en el que ha habido en España reformas del sistema educativo que se han sucedido a velocidad de vértigo según fuera el Gobierno – a veces según quien fuera el Ministro aunque continuara en el Gobierno el mismo partido político- , estamos necesitados de un acuerdo educativo. El gran objetivo de la educación reglada consiste en la formación humana y académica de los estudiantes. Como subrayan los clásicos, este es el mejor medio para que unos superen las desventajas económicas y sociales de base, cosa diferente de lograr la igualdad de todos y la eliminación de diferencias. Esperemos que hayan pasado los tiempos en que la discusión pública se centró en aspectos poco centrales o claramente marginales. Mi impresión es que por eso muchos profesores se inhiben o se mantienen con los brazos cruzados a la expectativa.

Escuela
Una escuela a fines de la Antigüedad. Relieve del siglo IV después de Cristo.


La educación está llena de bellas palabras que hemos heredado del griego y del latín. Posiblemente la mejor sea la propia palabra educare, que es algo así como sacar lo que hay dentro de cada uno. Pedagogo es el que conduce a un niño o a un adolescente. El término instruere experimentó una evolución notable: a partir del sentido que se encuentra en expresiones como instruere mensas 'poner la mesa' o instruere conuiuium 'preparar un banquete', llegó a significar 'proveer, equipar', de donde 'instruir a alguien con algo'. La persona instruida es la que está equipada y provista. El studium es en origen la aplicación con gusto por alguien o por algo; más tarde designa de manera específica el estudio. Escuela evoca el placer y la actividad intelectual que se hace por placer. En otras lenguas se emplea gimnasio para referirse a la educación de adolescentes, aunque en español el término se ha especializado para designar el lugar donde se realiza ejercicio físico, que antiguamente era la palaistra. La antigua palabra griega paideia – un derivado del sustantivo que designa al hijo, niño o adolescente - no se conservó como palabra simple; pero se encuentra en enciclopedia, que en principio designa la educación que abarca el círculo o ciclo de todas las ciencias, y que más tarde se especializó para referirse a las obras que tratan de muchas ciencias o que se repiten cada curso. Estas palabras no son bellas por su sonido, sino porque designan conceptos que despiertan un juicio positivo.

Como se ve, la educación es cosa de palabras, de términos banales que gracias a la cultura han adquirido un sentido más profundo y elaborado. Son conceptos inventados que crearon realidades mejores. Es justo lo que debe pretender la política.

Alumno
Un joven escribiendo. Decoración pintada sobre una copa de cerámica. Siglo V antes de Cristo.


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Perros.

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Perros

Uno de los pasajes más conmovedores de la literatura clásica es aquel de la Odisea en que Ulises llega a la entrada de su palacio disfrazado de mendigo y ve a su perro tumbado sobre el estiércol[1]. El héroe lo había criado, pero apenas había podido disfrutar de él porque enseguida había partido hacia Troya. Los jóvenes que permanecieron lo llevaron a cazar durante un tiempo, pero ya hacía mucho que carecía de quien lo cuidara y le hiciera caso. Al ver a alguien acercarse, Argos – que así se llamaba el perro – alzó la cabeza y enderezó las orejas. A pesar del disfraz, reconoció a Ulises. Meneó la cola y dejó caer las orejas, pero ya le faltaban las fuerzas para levantarse y acercarse a su amo. A este se le saltó una lágrima, que se enjugó pronto para evitar ser descubierto, y preguntó al porquero que le acompañaba de quién era ese perro. Este le respondió que era de Ulises y que en tiempos el animal no tenía rival en resistencia para la carrera ni en olfato para el rastreo, pero que desde que el amo se marchó ni siquiera los siervos lo cuidaban por falta de una autoridad que lo ordenase. Ulises y el porquero entraron en el palacio. Y Argos murió nada más ver a su dueño, que había regresado al cabo de veinte años.

Los pasados días he recordado con frecuencia este pasaje en mis largos paseos por el campo acompañado por el perro. También me ha venido a la cabeza de vez en cuando la imponente escultura que representa a un perro de raza molosa – nombre de una zona cercana a la actual Ioánina, al Noroeste de Grecia, donde habitaba en la Antigüedad un pueblo llamado moloso -, parecido al actual bull dog, pero con tamaño de mastín. Y recordé que los antiguos romanos tenían mucho aprecio por los malteses, perritos de compañía de pelaje largo y blanco.

Perro moloso




Una vez, el miedo cerval que sacudió a mi perro al oír dos disparos lejanos de escopeta me trajo a la memoria la leyenda de Acteón, el cazador que al terminar su jornada un caluroso mediodía descubrió sin querer en la espesura del bosque a Diana bañándose desnuda en una gruta de la que brotaba un manantial. La pudorosa diosa castigó al cazador de manera fulminante. Le tiró agua a la cara y le dijo: "A ver si puedes contar que me has contemplado desnuda". Entonces al montero le salió cornamenta ramificada y su cuerpo se transformó en ciervo. Incluso su propio carácter se hizo medroso. Huyó Acteón, que se asombró de notarse tan veloz, y cuando se vio la cara reflejada en el agua trató de exclamar "¡Desgraciado de mí!", pero la voz no le salió de la garganta. Solo su inteligencia le quedaba. Mientras vacilaba qué hacer, sus perros lo descubrieron. Echó a correr perseguido por ellos y procuraba decirles que era su dueño, pero las palabras no le acudían. Ya oía los ladridos muy cerca. Y por fin la jauría lo alcanzó y se lanzó sobre él. Lo cubrieron de mordiscos, y el dueño murió por las innumerables heridas[2].

Una vez vi a dos cazadores que descansaban. Sus perros estaban encerrados en pequeños vehículos metálicos con un timón que permitía transportarlos detrás del coche. Me acordé de los lebreles laconios que Jenofonte pone como modelo de eficacia en su tratado sobre la caza y de los que aparecen en la célebre vasija decorada con la escena en que Acteón es atacado por sus perros. Los actuales no se parecen a ellos.

vasija



Proseguí mi paseo. Como siempre, Niebla retrocedía de vez en cuando para comprobar – creo – si yo necesitaba ayuda o protección. Y luego seguía ufano y despreocupado.


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[1] Homero, Odisea, 17.291-327.

[2] La leyenda de Acteón está narrada por Ovidio, Metamorfosis, III 131-252.

Lecturas de mar.

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lecturas de mar


La selección de los libros que uno se va a llevar a las vacaciones de verano es un momento divertido al preparar la maleta. Uno quiere aprovechar el ocio para leer muchas cosas que ha visto desde las últimas vacaciones pero que las ocupaciones diarias han obligado a aplazar. Uno también quiere explorar caminos nuevos y paliar antiguas e inconfesadas ignorancias y también descansar y disfrutar.

Los libros relacionados con la cultura clásica que pienso llevarme son los siguientes. Uno me llegó el pasado junio y es el volumen 379 de la Biblioteca Clásica Gredos. Contiene varias biografías de Plutarco: las Vidas paralelas de Demetrio y de Marco Antonio, las independientes – es decir, que no forman parte de las vidas paralelas - de Arato, un general que pugnó por mantener la independencia del sur de Grecia frente a los reyes macedonios, del emperador persa Artajerjes, de los emperadores romanos Galba y Otón. También contiene las Vidas paralelas de Dión y Bruto, dos tiranicidas. El primero mató a Dionisio de Siracusa y el segundo cooperó en el asesinato de Julio César. La que en este momento recuerdo que me impactó mucho fue la Vida de (Marco) Antonio, que refleja magistralmente cómo Marco Antonio se enamoró de Cleopatra y cómo este amor lo llevó a la perdición. Una parte de la película de 1963 Cleopatra de Joseph L. Mankiewicz – lo mismo que el Antonio y Cleopatra de Shakespeare – se basa en los últimos capítulos de esta biografía. La batalla naval de Accio, en la que el que el futuro Augusto derrotó a la flota oriental de Marco Antonio y Cleopatra, es uno de esos momentos decisivos de la historia narrado en esta biografía.

Los otros dos libros relacionados con el mundo clásico que me voy a llevar tienen aún más que ver con el mar. Uno es una historia del imperio ateniense de época clásica contemplado desde la perspectiva del poderío naval y de los adelantos técnicos en la fabricación de barcos de guerra. El autor es John R. Hale. El título es Lords of the Sea: The Epic Story of the Athenian Navy and the Birth of Democracy, Viking Penguin, 2009. Me lo dio a conocer mi cuñado recién llegado de California. Me figuro que presenta al gran público ese capítulo de la historia de modo ameno y fidedigno al tiempo.

El otro libro de tema clásico que me llevaré es un poco más técnico. Está relacionado con la geografía antigua[1]. Se trata de una edición con traducción de varias obras de autores griegos poco conocidos que relatan sus periplos, es decir, viajes por mar que describen la costa por la que el autor va pasando. El más antiguo es el Periplo de Hanón. Su autor fue un supuesto almirante cartaginés. La obra que conservamos es una traducción anónima al griego. Describe las costas de África desde el estrecho de Gibraltar hasta lo que parece ser la costa de la actual Sierra Leona. Ya que no voy a hacer un crucero de recreo, haré un periplo imaginario desde Ceuta hasta Sierra Leona.

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Emilio Crespo se tomará un merecido descanso y volverá a escribir a principios de septiembre.

[1]  Periplógrafos griegos I, edición y traducción de F. J. González Ponce, Zaragoza, 2008.

Discóbolo.

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Discóbolo

El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) ofrece una espléndida y cuidada exposición titulada La belleza del cuerpo en la antigua Grecia hasta el 13 de octubre. La exhibición reúne 125 piezas del Museo Británico que van desde una estatuilla cicládica modelada sin cinceles de metal hace más de cuatro mil años hasta grandes esculturas de época romana, que son copias de obras griegas anteriores.

Las piezas reunidas tienen en común el tema: representan el cuerpo de seres humanos,  de dioses antropomórficos típicos de la civilización clásica y de seres míticos como esfinges, faunos y sátiros. La unidad temática contrasta con la variedad de objetos expuestos: esculturas de mármol y de terracota, relieves, vasos de cerámica pintados y figurillas de bronce. El amplio abanico temporal de las mismas permite al visitante hacer un recorrido completo del arte clásico a través de la representación de la belleza del cuerpo humano, un tema esencial del genio grecolatino.

La exposición ocupa tres salas. La primera contiene ejemplos de belleza masculina, de belleza femenina y rostros. En muchos casos contemplamos figuras ideales, tan características de la estatuaria griega arcaica y clásica y del periodo clasicista y neoático de la escultura romana. Hay también curiosas figurillas de bronce, como la arcaica que representa a Ayax en el momento de arrojarse sobre la espada para suicidarse, sobre la que un amigo llamó mi atención.

La segunda sala exhibe figuras más próximas a la realidad: niños, jóvenes, adultos y viejos en variadas actitudes. Hay también estelas sepulcrales y un intento de violación. La mayor parte es de época helenística.

La tercera sala regresa a las representaciones ideales en un itinerario que lleva al Olimpo, la sede de los dioses. Hay representaciones de Hércules, el hombre que logró ascender al Olimpo haciendo gestas portentosas y eligiendo la virtud frente al vicio. Pero los hombres también alcanzan el Olimpo con la victoria en una competición atlética. Además de una maqueta del santuario de Olimpia, el espectador admirará en esta sala el Discóbolo, una de las esculturas más destacadas del arte clásico severo, que representa la estructura corporal más que las emociones del alma.

El Discóbolo que se exhibe en esta exposición es una copia en mármol del original griego en bronce que creó el escultor Mirón hacia 450 antes de Cristo. El original se perdió y solo conocemos copias y recreaciones. La que se contempla en esta exposición procede de la villa de descanso que el emperador Adriano se construyó en Tívoli, cerca de Roma. Allí fue hallada en 1790. La adquirió en una subasta un marchante inglés, que la vendió a un coleccionista llamado Townley, quien la hizo restaurar. A su muerte, el Museo Británico compró la colección de Townley.

Este Discóbolo presenta la peculiaridad de que el lanzador de disco mira hacia delante, mientras que otras copias representan al atleta mirando hacia atrás, hacia el disco que se dispone a lanzar. El escritor Luciano menciona en el capítulo 18 de su obra El aficionado a las mentiras la escultura de un lanzador de disco que tiene la cabeza vuelta hacia atrás y da otros detalles que indican que está describiendo el Discóbolo de Mirón. Esto quiere decir que la restauración del Discóbolo de Townley tiene la cabeza del atleta en posición errónea.

imagen Discóbolo



La obra representa a un atleta ideal y a alguien concreto. Otra reproducción antigua en una gema lleva el nombre Jacinto acompañando a la figura[1]. Es decir, el discóbolo representa a un atleta ideal y a Jacinto, aquel joven mítico amado por Apolo, que murió por accidente cuando fue a recoger el disco lanzado por Apolo y este rebotó y le golpeó fatalmente en la cara. Así lo relata Ovidio en las Metamorfosis, X 162-219, que añade que de la sangre de Jacinto derramada en tierra brotó la flor del jacinto.

Página web de la exposición sobre La belleza del cuerpo

 http://www.marqalicante.com/bellezadelcuerpo/index.php

 



[1] Véase A. Blanco Freijeiro, Arte griego, Madrid, 1971, 3.ª edición, página 136.

Sorolla Clásico

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Sorolla


La exposición de 102 pinturas de Sorolla en el Museo del Prado este verano de 2009 proporciona un inmenso goce sensual e intelectual. En ella se pueden contemplar escenas de trabajo o recreo junto a la playa bajo la intensa luminosidad mediterránea, retratos de miembros de la familia del artista, de científicos y escritores españoles y el imborrable retrato familiar de un diplomático chileno de comienzos del siglo XX, estampas costumbristas a las que el título da una interpretación social y recreaciones que evocan a Velázquez, como su Desnudo de mujer, que sigue de cerca la Venus ante el espejo. Por primera vez se exhiben en España los frescos que Sorolla pintó para la Hispanic Society of America de Nueva York bajo el tema general de Visión de España. Aparecen en estos frescos una fiesta castellana, una danza aragonesa, un juego de bolos vasco, bailes sevillanos, romerías gallegas, palmerales ilicitanos, mercados extremeños, lonjas de pescado en Cataluña y en Ayamonte. Aparte del disfrute que cada lienzo y cada fresco proporcionan, el conjunto añade más en la medida en que presenta una trayectoria artística cerrada. Nunca antes, al parecer, hubo una exposición tan completa de la obra de Sorolla, y eso que ha habido algunas recientes memorables. El éxito social y de crítica que el pintor obtuvo en vida se redobla ahora y no languidece con el tiempo.

Hay también algunos temas clásicos. Uno de los primeros cuadros del pintor representa a una Bacante en reposo. En otro aparece su esposa Clotilde contemplando la Venus de Milo. Pero me voy a detener en el óleo sobre lienzo titulado Saliendo del baño, pintado en 1908, que pertenece a la Hispanic Society of America de Nueva York. Representa a una bella joven sonriente que camina subiendo a la playa desde el mar al tiempo que se abrocha sobre el hombro derecho el botón o el imperdible que sujeta su vestido mojado. Lleva sandalias y el empapado vestido, suelto desde el talle a la altura del pecho, deja transparentar su pierna derecha y su cintura. Detrás de ella, un joven cubierto con un sombrero de paja se dispone a envolver el cuerpo de la joven en una tela blanca extendida, que ocupa buena parte de la pintura. Al fondo, las olas rompen en la playa y algunas personas se bañan en el mar.

La escena evoca muchas esculturas y relieves clásicos. Unas representan el nacimiento de Afrodita surgiendo de las aguas, como el llamado trono Ludovisi, o cualquier Venus desnuda al entrar o salir del baño. Por su parte, los paños mojados de la bella joven remontan a los que se pueden admirar en el relieve que representa a la Victoria atándose la sandalia procedente del templete de Atenea Niké que se alza a la entrada de la acrópolis de Atenas o en la llamada Victoria de Samotracia.

Esta escena de playa pintada por Sorolla permanecerá todo el verano en mi retina.

saliendo del baño

Joaquín Sorolla (1863-1923), Saliendo del baño


trono

Trono Ludovisi


venus de milo

Venus de Milo


Victoria

Victoria atándose la sandalia

victoria de samotracia

Victoria de Samotracia

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El codex Sinaiticus

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Codex



El pasado 7 de julio se inauguró la website que ofrece la imagen digitalizada y la transcripción del códice sinaítico. El codex Sinaiticus, en latín, como es conocido en la bibliografía internacional, es uno de los libros más antiguos que conservamos. Se trata de un códice escrito a mano sobre pergamino o piel de animal tratado. Fue escrito hacia 350 d.C. Contiene la versión griega de la Biblia cristiana. Conservamos algo más de la mitad. El códice es de importancia suma para reconstruir el texto original de la Biblia, la historia de la Biblia y la historia de la fabricación de libros. Fue descubierto a mediados del siglo XIX, por lo que las ediciones de la Biblia ya tomaban en cuenta el texto. Para el Nuevo Testamento, es la versión completa más antigua que ha llegado a nosotros.

En su forma actual, el codex Sinaiticus contiene la versión griega de aproximadamente la segunda mitad de los libros del Antiguo Testamento. Esta versión se denomina de los Septuaginta ('Setenta'), porque, según la tradición, es la traducción del hebreo al griego que elaboró un grupo de setenta y dos sabios judíos en Alejandría. Esta traducción pertenece al siglo II antes de Cristo. El códice incluye obras que no aparecen en la Biblia hebrea y que son consideradas apócrifas por la tradición protestante. El orden de los libros que componen el Nuevo Testamento también presenta peculiaridades. Tras el Nuevo Testamento, el códice contiene la Epístola de Bernabé y El pastor de Hermas, dos tratados que la mayoría de las iglesias cristianas actuales no consideran canónicos. Lo anterior muestra que en la época en que se copió este códice no existía unanimidad entre las comunidades cristianas acerca de los libros canónicos que componen la Biblia.

El libro completo estuvo formado por unas 730 hojas de pergamino de gran formato: alrededor de 38 cm de largo y 34 cm de ancho. Conservamos algo más de 400. Excepto las que copian pasajes poéticos, las demás presentan el texto griego en cuatro columnas. Las letras son mayúsculas de gran tamaño, tipo llamado uncial. No hay separación de palabras ni acentos ni signos de puntuación. El análisis de la escritura y ciertos hábitos ortográficos indican que el trabajo de copia lo realizaron al menos tres escribas diferentes. El códice presenta numerosas correcciones de manos posteriores.

Codex


La manufactura del libro fue programada con cuidado: se sacrificaron los animales necesarios y se trataron las pieles; se eligió para la copia la forma de libro en lugar de la forma tradicional de rollo; se seleccionó un gran formato para las páginas; se dividió la copia entre varios escribas a los que se suministró un modelo y se dio el encargo de dividir cada página en cuatro columnas y usar las mismas convenciones gráficas; se ordenaron los cuadernillos de cuatro hojas y se encuadernaron todos en un solo libro. En conjunto, la manufactura del libro debió de requerir avances técnicos notables. Quien lo proyectó debía de estar seguro de que era posible reunir todo el texto en un solo libro. Cabe pensar que el resultado influyó sobre el propio concepto de Biblia como conjunto de libros sagrados editados en un solo códice.

Hay muy pocos libros antiguos comparables al codex Sinaiticus. Tan solo le supera el codex Vaticanus, que contenía la Biblia y fue copiado también hacia 350 d.C.

La novedad de esta website reside en que ahora por primera vez se puede ver a escala global una imagen digitalizada del códice completo. El texto ya se conocía desde el siglo XIX en todas las ediciones de la Biblia. Tampoco es novedad que el texto de la Biblia esté en internet. En la realidad, las hojas que se han conservado están repartidas entre la British Library, la biblioteca de la universidad de Leipzig, la biblioteca nacional de Rusia y el monasterio de Santa Catalina del Sinaí. Este monasterio se encuentra situado en un valle rodeado de montañas en la zona Sur de la cordillera del Sinaí. En el siglo XIX un erudito alemán lo visitó tres veces y en las sucesivas visitas fue descubriendo todo lo que ahora está fuera, que sacó para su publicación. Diversos avatares llevaron algunas a los lugares en los que hoy se encuentran. Unas pocas hojas y fragmentos de otras se conservan aún en el monasterio de Santa Catalina. En el 2005 las cuatro instituciones en las que se conservan partes constituyeron una sociedad para llevar a cabo la reunificación virtual en un website. Es el que ahora se ha inaugurado con el material completo.

Es difícil predecir qué otros progresos en el conocimiento facilitará la reunificación virtual del códice. El hecho es que solo ahora la nueva website permite examinar la totalidad del libro en detalle.        


Website del Codex Sinaiticus

http://www.codexsinaiticus.org


Vídeo de presentación con entrevistas e imágenes del códice Sinaítico:

http://www.youtube.com/watch?v=fd_x1yuIrZ8&feature=related


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Edipo

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Edipo

Durante este verano se podrá contemplar el espectáculo teatral titulado Edipo, una trilogía en el teatro romano de Mérida y en el Grec 09 de Barcelona. En Madrid hemos podido presenciar las representaciones desde fines de mayo a fines de junio. La mayor parte de mi familia y yo asistimos el día en que la compañía se despedía de Madrid. Lo que más me gustó: el texto, declamado con palabra intensa, es el núcleo del espectáculo.

Esta representación teatral está basada en tres tragedias de Sófocles: Edipo Rey, Edipo en Colono y Antígona. La primera consiste en el descubrimiento de la propia identidad. Presenta en escena a Edipo, rey de Tebas, que lleva a cabo una investigación para librar a su país de la peste que lo asola. Sus indagaciones lo conducen a descubrir que mató a su padre y está casado con su madre. Cuando descubre su desgracia, entra en el palacio y se ciega clavándose las fíbulas que sujetan su manto. Edipo en Colono es un canto a Atenas, cuyo rey otorga asilo a Edipo, que, ciego y desterrado de su patria, llega a Colono, villa próxima a Atenas, guiado por su hija Antígona. Edipo decide morir allí y así da cumplimiento al oráculo que vaticina que la tierra donde él descanse se conservará incólume a los ataques extranjeros para siempre. En Antígona, la hija de Edipo, en plena soledad, tributa honras fúnebres a su hermano Polinices, que atacó Tebas con un ejército extranjero para reconquistar el poder y murió matando a su hermano Eteocles en duelo singular. Creonte, que ha prohibido de modo solemne enterrar a Polinices, castiga a Antígona con la muerte. Hemón, el joven hijo de Creonte prometido con Antígona, se opone, pero no logra alterar la terca decisión de su padre. Finalmente, Creonte cae en la cuenta de su error, pero cuando llega a la gruta en la que había encerrado a Antígona descubre que ella se ha ahorcado y ve cómo Hemón se suicida. Un mensajero relata cómo la esposa de Creonte también se ha suicidado al enterarse. La tragedia presenta dos derechos en disputa: la ley positiva del Estado contra la ley natural que obliga a dar sepelio a los muertos.

El francés George Lavaudant es el autor de la versión francesa, que resume las tres tragedias en una representación de unas dos horas y cuarto. La traducción española - nítida y recta - de la versión francesa es de Eduardo Mendoza. El resumen se centra en el tema central. Han desaparecido el coro y pasajes inolvidables como la aparición de Edipo ciego sobre la escena, la oda coral a Atenas y el canto a la capacidad inventiva del ser humano. La eliminación de lo accesorio u ornamental contribuye a dar intensidad a la palabra declamada. En algún caso el minimalismo escénico es molesto: al comienzo del Edipo Rey, el protagonista se dirige a los suplicantes como soberano diligente y capaz para decirles que ha tomado todas las medidas para hallar un remedio contra la peste; pero el espectador solo ve doce sillas vacías ante el estrado desde el que Edipo hace su proclama. Tampoco entendí por qué la actriz que interpreta a Yocasta – que se ha suicidado - asume el papel de mensajero que relata cómo Edipo se ha clavado las fíbulas en los ojos.

Las tres disputas verbales de Creonte - con Antígona, con Hemón y con el adivino Tiresias - son inolvidables: el dramatismo surge solo de los argumentos enfrentados, que cada actor expone de modo neutro como silogismos objetivos. La centralidad de la palabra en este espectáculo teatral se manifiesta también en que los personajes suelen dirigir sus parlamentos al espectador, a quien miran de frente, no al interlocutor que está sobre la escena. El espectador es el destinatario primordial de la palabra del actor.

Sófocles no compuso estas tres tragedias como una trilogía destinada a ser representada en la misma sesión. De hecho, Antígona se representó en 442 a.C., Edipo Rey en algún año entre 430 y 424, y Edipo en Colono en 401 de manera póstuma. Las dos primeras tienen en común rasgos nucleares de los que carece la última. En aquellas el héroe y la heroína revelan su identidad heroica en escena mediante sus tercas decisiones, de llegar al fin de la investigación o de dar sepelio al hermano. En Edipo en Colono el héroe maldice con la misma obstinación a sus hijos varones, pero también pasa a mejor vida en un lugar sagrado de los arrabales de Atenas, procurando al país inmunidad contra ataques enemigos. La villa de Colono había rechazado milagrosamente hacía poco un ataque de los enemigos de Atenas; entre ellos se contaban los tebanos, en cuyo país Edipo no desea que lo entierren. Esta tragedia tiene el mismo tema, pero difiere de las anteriores en tono y en que el héroe no descubre en escena su condición de héroe, porque ya la poseía. Por eso algunas personas decían al salir que no habían entendido esa parte.

En cuanto a mí, casi siempre me gustan las adaptaciones de las obras clásicas. Y esta es una de ellas. Espero tener oportunidad de disfrutar otra vez en julio, bien en Barcelona bien en Mérida, de la intensidad de la palabra sobre la escena, de la interpretación aparentemente neutra, de este tríptico que exhibe a los lados simetría y un friso central diverso por sus tonos.

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La Torre de Hércules

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Torre de Hércules


El pasado 27 de junio la UNESCO acordó incluir la torre de Hércules en la lista de lugares que son patrimonio de la humanidad. Culmina así con éxito la solicitud que con gran apoyo popular sucesivos responsables españoles –especialmente gallegos – elevaron y defendieron ante la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura.

Situada en la entrada de la bahía de A Coruña, esta torre fue edificada sobre un promontorio rocoso, probablemente en la segunda mitad del siglo I d.C., para servir como faro marítimo de navegación. Es única porque a través del tiempo ha conservado en cierta medida su estructura íntegra y su continuidad funcional. Es el faro más antiguo del mundo que sigue en funcionamiento y es el único ejemplo – en todo caso, el mejor - de esta faceta de la ingeniería romana. Conocemos acueductos, termas, teatros, basílicas y otras obras públicas romanas, pero no se ha preservado ningún otro faro en tales condiciones. La torre de Hércules evoca el coloso de Rodas y el faro de Alejandría, las más famosas construcciones de este tipo en la Antigüedad.

La torre es de piedra, tiene una planta exterior sensiblemente cuadrada y se eleva a una altura de unos cincuenta metros. Sobre el prisma inferior se alza un cuerpo menor de planta hexagonal, y sobre este otro también hexagonal aún menor. El fanal actual corona el cuerpo superior. Los aspectos más destacados de la fachada son la faja helicoidal ascendente y las ventanas en posición asimétrica.

La torre


Es probable que su construcción se iniciara poco después de la llegada de los romanos a Gran Bretaña, en época del emperador Claudio (41-54) y de su hijo Británico, como ayuda para los barcos romanos que navegaban hacia las nuevas tierras del imperio. A fines del siglo I después de Cristo debía de estar terminada. Excavaciones recientes sacaron a la luz fragmentos de lo que podría ser una estatua que fue machacada deliberadamente. Los arqueólogos los interpretan como restos de una estatua del Domiciano (emperador de Roma desde 81 hasta 96), que a su muerte fue castigado con la damnatio memoriae ('condena de su memoria'). Habría sido entonces cuando los romanos destrozaron la estatua del emperador que acabó la obra. Esta efigie habría estado cerca de la propia torre, como la estatua colosal de Nerón estaba cerca del anfiteatro de Roma, que terminó por llamarse coliseo.

Es probable que a fines de la Antigüedad, cuando la ciudad se abandonó, perdiera su función como faro. Cuando A Coruña se refundó en la Edad Media, las piedras de la cerca que rodeaba la torre fueron usadas para las nuevas construcciones. La mayor remodelación de la torre tuvo lugar a fines del siglo XVIII.

En su base se encontró una inscripción latina con el siguiente texto: 'a Marte Augusto lo consagró C(ayo) Sevio Lupo, arquitecto de Aeminium, lusitano, como exvoto'. No se sabe si el oferente fue el arquitecto de la torre – como es probable – o solo el que la dedicó.

La primera noticia sobre el faro se encuentra en las Historias contra los paganos de Paulo Orosio. Esta obra, escrita hacia 415, menciona 'Brigantia, ciudad de Galicia, que levanta un altísimo faro que mira a Bretaña y es obra digna de memoria como pocas'.

Ahora, la torre de Hércules se une a la serie de sitios y monumentos romanos ubicados en España que han sido declarados patrimonio de la Humanidad: el acueducto de Segovia, las murallas romanas de Lugo, los conjuntos arqueológicos de Mérida y de Tárraco y el paraje natural de las Médulas, en la provincia de León.

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Inauguración

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Inauguración

El sábado, 20 de junio, se inauguró el nuevo museo de la acrópolis de Atenas. Presencié en directo la mayor parte de la ceremonia de inauguración a través de internet, lo que da idea del énfasis que el Gobierno helénico puso en el acontecimiento. La retransmisión comenzó con imágenes del museo y de la acrópolis, situada enfrente, mientras de fondo sonaban compases de los conciertos de Brandenburgo de Bach. A veces se oía a los policías advertir a los conductores de los coches según iban llegando: "Desciendan y continúen, por favor". La ceremonia consistió en tres breves discursos y finalizó con el enterramiento de una pequeña vasija – un skiphos – inscrita con un texto que leyó el director del museo. Muy acorde con los tiempos, incluía una plegaria a la diosa Atenea, diosa tutelar de la ciudad en la Antigüedad. A continuación, los miembros del Gobierno griego y algunos invitados visitaron las instalaciones guiados por el director del museo, que fue dando breves explicaciones. Todo discurrió con los mejores augurios para un proyecto que comenzó hace veintisiete años y promovieron e impulsaron muchos Gobiernos sucesivos.

El museo viene a sustituir al que se construyó en el siglo XIX sobre la propia acrópolis. Aquel era un semisótano angosto y oscuro, siempre masificado. Este de ahora se alza al pie de la acrópolis, en el lado Sur de la calle de Dionisio Areopagita, en el barrio de Macrigianni. Es espacioso y goza de la cegadora luz de Atenas. Como dijo un orador en la ceremonia, combina historia antigua con arquitectura y tecnología del siglo XXI. Los conceptos clave que lo guían son el uso de la luz solar, que penetra a raudales a través de los muros de vidrio, y el movimiento constante de los visitantes. El interior está dividido en tres niveles. Los dos inferiores tienen planta trapezoidal. En el inferior se muestran las estructuras arquitectónicas halladas durante las excavaciones realizadas luego de demoler las edificaciones anteriores al museo. La planta central, también a diferentes niveles unidos por rampas, incluye un auditorio y un restaurante con vistas a la acrópolis. Exhibe las esculturas de los periodos arcaico y romano encontradas sobre la roca. En el año 480 antes de nuestra era los persas invadieron el lugar y causaron gran destrozo. Cuando los atenienses decidieron treinta años después por iniciativa de Pericles reedificar los templos de la acrópolis, utilizaron los materiales diseminados para ensanchar la base sobre la que se disponían a levantar los cimientos del Partenón. Gracias a ello estas esculturas se rescataron en el siglo XIX.

La planta del piso superior es rectangular. Tiene las mismas dimensiones y orientación que el Partenón. Es decir, el espacio es una copia del templo en honor de la diosa virgen (eso es lo que significa Partenón). Su planta está inscrita sobre las inferiores. Los muros que limitan el espacio con el exterior consisten en una galería de vidrio sensible a la luminosidad, a través de la cual se divisa al Norte la roca de la acrópolis y sobre ella la fachada meridional del templo de Atenea. Alberga la decoración escultórica del Partenón. Cada pieza se exhibe en la ubicación relativa que cada metopa, cada escultura de los frontones y cada relieve del friso corrido ocupó en el templo. Y se muestran no solo las piezas conservadas en Atenas, sino también imágenes de las ausentes – emigrantes que añoran retornar a una tierra que no tenga "un cielo tan pequeño", según expresión del poeta Ritsos –. De este modo, el recorrido del visitante por esta planta se convierte en un paseo por dentro y alrededor del Partenón, y al tiempo lo divisa a través del muro de vidrio. El trayecto por las tres plantas del museo es en su conjunto un repaso por la historia del arte de las épocas arcaica, clásica y romana.

interior



La primera vez que visité la acrópolis aún se permitía recorrer el interior del Partenón. Nos endomingamos a pesar del calor. Más tarde, viví en un ático de la cercana calle Promaju. Cada mañana, lo primero que veía al despertar era la fachada Sur del Partenón, aunque tras un bosque de antenas de televisión. Hasta ahora no he disfrutado de la experiencia de pasear entre la decoración del Partenón y al tiempo ver el exterior a través de la galería. Debe ser emocionante. Espero volver pronto.

 

Página web del nuevo museo de la acrópolis de Atenas:

 http://www.theacropolismuseum.gr/

 

St. Andrews

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St. Andrews



Así reza la traducción de la dedicatoria, grabada en griego, sobre una estatuilla de Esculapio, dios de la salud, que se exhibe en el museo romano de Maryport, una ciudad situada en la costa occidental de Inglaterra, frente a la isla de Man, en Cumbria, al Noroeste de Inglaterra:

 

A Ascleplio la ofreció Aulo Ignacio Pastor

 

Seguramente la pieza procede de la fortaleza romana que hubo allí, llamada Alauna, uno de los puestos defensivos que en conjunto se conocen como muro de Adriano, que durante largo tiempo constituyó la frontera o limes septentrional del imperio romano en Gran Bretaña. La estatuilla se data en algún momento indeterminado entre los siglos I y V de nuestra era. Hasta un lugar del imperio romano tan remoto llegó un exvoto de un piadoso oferente que hablaba griego y tenía nombre romano.

Con una referencia al texto citado comenzó el pasado lunes, 15 de junio, su conferencia un profesor sueco en el congreso de especialistas que estos días se celebró en la universidad de St Andrews. Este simposio reunió a un pequeño grupo de especialistas para conmemorar el centenario de la muerte de un estudioso griego, llamado Antonios Jánnaris, que enseñó en aquella universidad de Escocia y que, como buen políglota que debía de ser, publicó - aunque murió a los 56 años de edad - diccionarios de inglés, alemán, griego y francés, aparte de una conocida gramática de la lengua griega en inglés.

Antonios
Antonios Jánnaris


Un estatuilla de Asclepio – y quizá su dedicante – llegaron hasta el Noroeste de Inglaterra en la Antigüedad. Un erudito griego que murió ahora hace un siglo llegó hasta St Andrews, más al Norte aún, y allí enseñó cultura clásica. Ahora, un grupo de especialistas nos hemos reunido para conmemorar sus enseñanzas. Pero sin proseguir hacia el Norte, nos quedamos en St Andrews, un buen lugar no solo para el golf, sino también para la cultura clásica.

 

Texto de la inscripción en griego:

 Ἀσκληπιῷ Α(ὖλος) Ἐγνάτιος Πάστορ ἔθηκεν. (IG XIV 2551)

Información sobre el museo de Maryport en

http://www.senhousemuseum.co.uk/index.html

Mapa de Cumbria:

http://www.visitcumbria.com/romans.htm

foto de Antonios Jánnaris:

http://www.christilling.de/articles/Poster.pdf

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Sufragios

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Sufragios



Una de las instituciones actuales más directa y exclusivamente relacionada con la Antigüedad clásica es la democracia, que se manifiesta entre otras cosas a través de la elección mediante sufragio secreto. Los padres de la patria estadounidenses y la Revolución francesa, que crearon unas instituciones de las que somos herederos inmediatos, se inspiraron sobre todo en la República romana. Por eso los procesos electorales, que sobre todo permiten a los ciudadanos expresar su voluntad, también a veces traen a la memoria aspectos, trascendentales o meramente curiosos, de las votaciones en la Antigüedad clásica.

El domingo pasado, al ver en las noticias a los candidatos depositar en la urna su papeleta para las elecciones del Parlamento europeo, me vino a la cabeza un aspecto esencial del voto: su carácter secreto, que es lo que evita la intimidación.

El derecho de voto es poca cosa si no es secreto. Ahora garantizan eso los sobres en los que metemos la papeleta y las cabinas en las que podemos aislarnos para seleccionar una candidatura. La antigua República romana descubrió el voto secreto en el último tercio del siglo II antes de Cristo. Según Cicerón, entonces se aprobaron cuatro leyes, llamadas en conjunto leges tabellariae ('leyes sobre las tablillas'), que establecían el uso de tablillas - probablemente de madera, razón por la que ninguna se ha conservado -, para elegir determinados magistrados, votar en ciertos pleitos y votar ciertos proyectos de ley. Al comenzar la asamblea, cada ciudadano con derecho a voto recibía dos tablillas, una con voto afirmativo y otra con voto negativo. Al terminar, cada uno salía por el lugar establecido y al tiempo depositaba una tablilla en un recipiente para los votos y la otra en otro destinado a los sufragios no válidos.

Hasta entonces parece que el voto nunca había sido secreto en la República romana. Probablemente a ese periodo primitivo pertenece la palabra latina suffragium, de la que procede sufragio. El término evoca fracción y fractura, que se refieren a la acción de quebrar algo. La denominación parece proceder del hecho de que los romanos usaron también cascos de vasijas o téseras como sufragios.

El secreto del voto ya estaba garantizado en la democracia ateniense mediante procedimientos quizá rudimentarios, pero efectivos. En su Constitución de los atenienses, Aristóteles describe el sistema con el que votaban los miembros de los jurados hacia 350 antes de Cristo. Los votos eran discos de bronce que tenían un eje que podía ser macizo o hueco. A la vista de los litigantes, los funcionarios entregaban a cada miembro del jurado dos discos: uno con eje macizo y otro con eje hueco. En el momento de votar, los miembros del jurado depositaban el voto en un ánfora metálica a través de una ranura estrecha que impedía depositar dos discos y el otro disco en otra ánfora de madera. Para mantener el secreto, al votante le bastaba con tapar los extremos del eje con la yema de dos dedos.

Gracias a la precisa descripción de Aristóteles, los arqueólogos americanos lograron identificar como votos objetos de bronce hallados en las excavaciones del ágora de Atenas como los que se ven abajo.


Votos

Votos de bronce del siglo IV antes de Cristo hallados en las excavaciones del ágora de Atenas. Diámetro: 6 cm. El que tiene el eje macizo tiene una E, que probablemente indica que el voto pertenece a la división quinta (la letra E es la quinta del alfabeto griego) de las diez en que estaban distribuidos los ciudadanos atenienses. A la derecha, el que tiene el eje hueco tiene la inscripción ΨΗΦΟΣ ΔΗΜΟΣΙΑ 'voto público'.

Imagen tomada de http://www.agathe.gr/cgi-bin/text?lookup=democracy, donde se podrán encontrar otros objetos relacionados con la democracia griega.

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Homenaje

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Homenaje


Estos días en que el Barcelona acaba de proclamarse campeón de la Champions League y la Feria del libro de Madrid pone de actualidad todo lo relacionado con los libros, conviene rendir un homenaje al equipo vencedor y a este instrumento de la cultura, aún insustituible.

Uno de los hitos más sobresalientes de la historia de la investigación sobre la Antigüedad, al tiempo que una gran empresa editorial, es el léxico que los hispanohablantes solemos denominar El Pauly-Wissowa y que se cita como RE, abreviatura de la primera palabra de su título en alemán[1]. Este diccionario dedica un lema a cada persona y objeto concreto y real de la Antigüedad.

La primera edición de esta enciclopedia comenzó a publicarla un profesor llamado A. Pauly. Sus seis volúmenes aparecieron hacia 1850. La segunda se inició poco después, pero no se llegó a completar. G. Wissowa, experto en religión romana y en mitología, empezó a editar la tercera en 1890. El último de sus 83 gruesos volúmenes apareció en 1978. Un sinfín de historiadores, filólogos, filósofos y arqueólogos colaboró en ella.

Una versión reducida, que se conoce como El kleine ('pequeño') Pauly, se terminó de publicar en 1975. Debió de ser un éxito editorial. Yo tengo una edición de bolsillo de 1979, que ocupa cinco manejables volúmenes de unas 1.600 páginas cada uno. En el último decenio se editó una nueva versión en 18 volúmenes titulada Der neue Pauly (El nuevo Pauly), que refleja el estado actual de la investigación. En 2007 terminó de publicarse una traducción inglesa de esta nueva versión[2].

Los datos anteriores muestran la magnitud – intelectual y económica - de la empresa, pero no pueden dar siquiera una idea de la calidad de la obra, que es inigualable. Muchos estudiosos de habla alemana reunieron en esta enciclopedia gran parte del saber sobre un periodo de la historia europea.

El último editor que coordinó a tantos sabios se permitió un chiste. El volumen 1 de El nuevo Pauly contiene el lema titulado Apopudobalia - palabra que en griego clásico significaría 'balompié', pero que de hecho no se documenta y por tanto nadie encontrará en otro diccionario - y lo explica como deporte antiguo parecido al fútbol actual. Después de aducir citas inventadas de autores antiguos ficticios que mencionan este inexistente deporte, el lema expone que los soldados de las legiones romanas lo llevaron a las islas Británicas, donde volvió a surgir renovado en el siglo XIX.

El fútbol no tiene precedente en la Antigüedad por mucho que aparezca en un lema de El Neue Pauly. Tampoco la hazaña del Barça esta temporada. Pero de su victoria en la final nada puedo añadir a lo que solo en España vieron casi doce millones de personas.

Pauly

     



[1] Realencyclopädie der Classischen Altertumswissenschaft.

[2] Brill’s New Pauly: Encyclopaedia of the Ancient World.

Ágora

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Ágora

 

Hace unos días se presentó en el festival de cine de Cannes la película de Alejandro Amenábar titulada Ágora, que se estrenará el próximo otoño. He visto el tráiler en youtube.com y, en efecto, excita la curiosidad[1].

 

La acción se desarrolla en Alejandría de Egipto en el 391. El avance se abre con escenas, que parecen tomadas de google maps, que muestran el emplazamiento singular de Alejandría, entre el mar Mediterráneo y una inmensa laguna que suministraba agua potable y protegía las murallas de la ciudad fundada por Alejandro Magno el 331 antes de Cristo según planos del urbanista Dinócrates.

 

A continuación aparece el cuerpo superior del faro, la torre que albergaba una luminaria que señalaba a los navegantes la posición de los puertos de Alejandría. Poco antes de 250 antes de Cristo, el arquitecto Sóstrato había levantado esta torre sobre la antigua isla de Faros, que dio el nombre a este faro y a todos los posteriores. Una de las maravillas del mundo. Los Ptolomeos construyeron una vía para unir la isla al continente. Esta lengua de tierra junto con la isla de Faros, que corría paralela a la línea de la costa, formaba dos puertos. El oriental era el más importante. Junto a él se alzaba el palacio, del que formaba parte el museo, lugar dedicado a las musas en el que cenaban juntos los sabios y eruditos pagados antes por los Ptolomeos y en esa época por Roma.

 

El tráiler continúa con escenas de una concurrida calle. Debe de ser la llamada vía Canópica, que recorría la ciudad de Este a Oeste. Todavía hoy es el corazón de Al-Iskandariyah, nombre oficial de la actual Alejandría.

 

La protagonista de la película es Hipatia, la filósofa y matemática que murió despedazada por una horda de cristianos fanáticos en el año 415. No conservamos las obras que escribió, pero conocemos su biografía gracias a un discípulo suyo, el obispo Sinesio[2], y a la Historia de la Iglesia que escribió Sócrates el eclesiástico hacia 440. El asesinato de Hipatia es un episodio famoso de la historia de la Antigüedad. Pero la película no parece tratar sobre su muerte, sino sobre otros conocidos sucesos del 391.

 

Ese año, el obispo Teófilo logró que el emperador promulgara un edicto que ordenaba destruir los templos de los dioses paganos que había en la ciudad y encargaba al propio Teófilo llevar a cabo la orden. En el tráiler la turbamulta golpea con un ariete las puertas cerradas del Serapeo - santuario del dios Serapis - y luego de abatirlas penetra en el templo y derriba la estatua de Serapis, esa especie de Júpiter melenudo que se representa con una cesta sobre la cabeza y una serpiente a los pies[3]. En el alboroto Hipatia procura salvar del desastre algunos libros. Mientras, un personaje masculino (quizá Pedro, el que más tarde encabezó la horda de energúmenos que despedazó a Hipatia, o Cirilo, el obispo de Alejandría sobrino de Teófilo, que los enardeció) enarbola un libro cerrado con una cruz grabada sobre la cubierta.

 

El Serapeo albergaba muchos libros, que formaban parte de la biblioteca de Alejandría. Ésta sufrió un incendio pavoroso en época de Julio César, la destrucción del Serapeo a la que se refiere el tráiler y el incendio definitivo cuando Alejandría fue conquistada por los árabes. Afortunadamente, hoy la ciudad se enorgullece con su nueva biblioteca. Como dice el avance de la película, estas catástrofes cambiaron el mundo para siempre.

 

Restos

“Columna de Pompeyo” y restos del templo de Serapis en Alejandría


 



[1] Se puede ver el tráiler en http://www.youtube.com/watch?v=u50zEun07b4

 [2] Sinesio de Cirene es autor entre otras obras de un Elogio de la calvicie, editado y traducido por Iván de los Ríos y Helena González Vaquerizo en una edición deliciosa de Errata naturae (Madrid, 2008).

[3] La escultura griega hallada en Ampurias conocida como de Esculapio parece representar en realidad al dios Serapis como J. Ruiz de Arbulo y otros arqueólogos sostienen ahora con buenos argumentos.

Carranque

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Carranque



La presencia de la Antigüedad clásica en nuestra vida es especialmente visible en los restos arqueológicos. Muchos se encuentran en el interior o en las proximidades de nuestras ciudades. Un buen número de ellas se fundó en época romana y conserva en el propio núcleo urbano vestigios que siempre han permanecido visibles. Así, en Tarragona, Mérida y Astorga las antigüedades romanas destacan a la vista de los viandantes. En Zaragoza, Barcelona y Málaga, los restos, maravillosamente expuestos, están a la luz del día desde hace menos tiempo, bien porque aparecieron en excavaciones arqueológicas, bien porque se exhiben en el subsuelo. En Alicante (Lucentum), Cartagena, León y Oviedo los restos romanos sobre los que se levanta la ciudad moderna se pueden visitar desde hace menos tiempo. Cerca de Sevilla están las ruinas de Itálica, la primera colonia que los romanos fundaron en la península Ibérica, aún en el siglo III antes de nuestra era. Y así sucede en otras muchas ciudades.

 

Madrid era una excepción. Hasta hace poco había que sentirse contento con lo que exhiben los museos, tanto el del Prado, como los arqueológicos nacional y regional. Pero desde no hace mucho tenemos otros dos lugares muy señalados: el yacimiento romano de Complutum en Alcalá de Henares y, ya en la provincia de Toledo pero muy cerca de límite con la de Madrid, el parque arqueológico de Carranque.

 

El yacimiento romano de Carranque se descubrió en 1983. En 2001 se celebró una exposición que recogía los resultados de las excavaciones y se editó un notable catálogo. Entre los edificios de los que hay restos destaca una villa romana con estructura semejante a un cortijo, que tiene veinte habitaciones pavimentadas de mosaico. Gracias a una inscripción redactada en latín conocemos el nombre de su propietario – Materno -, que vivió a fines del siglo IV después de Cristo.

 

En el conjunto también destacan los restos de otro edificio conocido como basílica, que se construyó para uso civil pero que pronto fue empleado como lugar de culto. Los arqueólogos han logrado demostrar que las dos columnas de mármol de una sola pieza que se alzan en él fueron traídas expresamente desde canteras de Oriente.

 

El próximo jueves por la tarde visitaré Carranque con una historiadora experta en el lugar. Si quieres unirte, ponte en contacto conmigo.

mosaico

 

Mosaico que representa al dios Océano. Comedor de la villa de Materno en Carranque.

 

Visita virtual del parque arqueológico de Carranque:

http://www.patrimoniohistoricoclm.es/parque-arqueologico-de-carranque/multimedia/reconstrucciones-3d/villa-materno-carranque-3d/

Si quieres contactar con Emilio para la visita del jueves, escríbemos un email a info@wikisaber.es



 

 

Humanistas

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Humanistas



Humanistas de siempre

 

Príncipes y HumanistasEl pasado jueves varias personas hablaron en la Fundación Pastor sobre el reciente libro de Antonio Fontán titulado Príncipes y humanistas. Yo ya lo había leído en el transporte público: es tan claro y ameno que apenas requiere esfuerzo de concentración. Trata sobre algunos humanistas admirables del siglo XVI; entre ellos, Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana y del primer libro sobre nuestro patrimonio histórico, y Juan Luis Vives, que compuso el primer libro que defiende la idea de que la sociedad debe ayudar a los miembros de ella que carecen de recursos económicos.


El libro se centra sobre las relaciones de los humanistas con los príncipes y estadistas europeos de la época. No podía haber autor más adecuado: Fontán, estudioso de las humanidades y defensor de los valores humanistas, asesoró a príncipes y él mismo ha tenido altas responsabilidades en el Estado.

 





Humanistas de hoy y de mañana

 

He escuchado en la radio a los estudiantes de Historia Antigua y de Filología Clásica de la Universidad Autónoma de Madrid informando en las aulas de centros de Educación Secundaria sobre nuestro inminente Grado en Ciencias y Lenguas de la Antigüedad. Me emocionó oír su garra, su espontaneidad y su agilidad argumentativa en el programa "España Directo" de Radio Nacional de España, compartiendo micrófono con periodistas y con estudiantes y profesores de Secundaria. Dicen que el nivel ha bajado, pero no será el de esos a los que yo escuché.

"Acercando el mundo clásico a los jóvenes" - España Directo - Clic para escuchar

 

Lisístrata en Kenia

 

Una federación de agrupaciones feministas de Kenia ha promovido una huelga sexual la primera semana de mayo para exigir entendimiento mutuo a los responsables de los dos partidos que forman la coalición que gobierna el país. Las esposas del presidente y del primer ministro han secundado la convocatoria. En la comedia Lisístrata de Aristófanes, estrenada en Atenas el 411 antes de Cristo, el tema de ficción es que las mujeres de los estados griegos en guerra acuerdan hacer una huelga sexual para obligar a sus maridos a hacer la paz entre sus estados. Lisístrata se ha hecho realidad en Kenia.


 

Presentación

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Cultura Clásica y Tú

 

Hoy es un día muy especial en wikisaber: estrenamos un nuevo blog que ha venido para quedarse. Y no un blog cualquiera, sino uno escrito por todo un experto en su campo: Emilio Crespo, catedrático de Filología Griega de la Universidad Autónoma y presidente de la Fundación Pastor. Su nuevo blog se llama “Cultura Clásica y tú”, un espacio que actualizará cada miércoles, en el que se hablará del Mundo Clásico, pero también del mundo en el que vivimos hoy, ya que la actualidad está más conectada con el pasado de lo que pueda parecer a primera vista. Así pues, te invitamos a leer el blog, consultarlo y participar en esta nueva aventura. De momento, te dejamos con una entrevista introductoria para que conozcas un poco mejor a Emilio Crespo, a quien nos honra tener como guía en este apasionante viaje. Y el miércoles que viene, publicaremos el primer artículo. ¡Que lo disfrutes!

 

Entrevista a Emilio Crespo

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CURRÍCULUM DE EMILIO CRESPO

Emilio Crespo

Emilio Crespo Güemes, nacido en Madrid en 1950, cuenta con un amplísimo historial de logros académicos. Compagina su puesto como Catedrático de Filología Griega de la Universidad Autónoma de Madrid con la presidencia de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos. Fue profesor visitante de la Universidad de Oxford y fellow del Wolfson College, vicerrector de la Universidad Autónoma de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

 

A su dilatada experiencia hay que añadir dieciséis libros publicados, los cuatro más recientes:

 

- El Banquete de Platón, Madrid, Editorial Síntesis, 2007,

- Word Classes and Related Topics in Ancient Greek, Louvain-la-Neuve, 2006, Peeters (coeditor),

- Obras completas de Esquilo, Sófocles y Eurípides, Madrid, 2004, Editorial Cátedra (coeditor),

- Sintaxis del griego clásico, Madrid, 2003, Editorial Gredos (coautor).

 

Cuenta en su haber con cerca de ochenta artículos de revista y capítulos de libros colectivos, además de una treintena de reseñas de libros en Emerita, Estudios Clásicos, Kratylos y Gnomon, cuatro tesis doctorales y seis memorias de licenciatura dirigidas.

 

Emilio Crespo ha dado conferencias por invitación en España, México, Holanda, Bélgica, Grecia, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Brasil, Argentina, Colombia y Letonia. Ha participado en la organización de cuatro congresos coorganizados sobre estudios clásicos e indoeuropeo, y realizado catorce proyectos de investigación financiados por el MEC y la Comunidad de Madrid.

 

También ha ejercido de asesor de la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (2000-2), que le ha concedido cinco sexenios.


 

ENTREVISTA

 

Emilio, tú tienes una amplia experiencia en la enseñanza de Cultura Clásica, ¿cómo crees que se trata esta disciplina en el marco de la Educación? ¿Sientes que está peor atendida que otras asignaturas y ramas de la enseñanza, tanto en la Educación Obligatoria como en la universidad?

 

Lo más importante no es considerar cómo está tratada la Cultura Clásica en la Educación, sino tratar de que los estudiantes reciban una formación completa y homogénea en la que se incluyan no sólo aspectos científicos, sino también aspectos humanísticos. En este sentido, creo que la Educación española está, en términos generales, excesivamente volcada en aspectos memorísticos, en detrimento de la creatividad. Sería importante reducir la presencia de lo memorístico en la Educación y potenciar lo creativo. Mi opinión es que, si se hace así, la Cultura Clásica tendrá una mayor presencia en la Educación en general. Si hablamos específicamente de la enseñanza universitaria, creo que sería bastante adecuado que un grupo más amplio de los estudiantes de Humanidades se acercase a la Cultura Clásica.

 

Emilio, queremos preguntarte tu opinión sobre el Plan Bolonia. Como bien sabes, está levantando mucho revuelo entre los estudiantes, ¿crees que el problema está en el mismo Plan o que más bien se trata de falta de información sobre el Plan y su contenido?

 

Yo considero la reforma de Bolonia algo positivo. Es un sistema que lleva años en vigor en diversos países y que va a unificar los estudios, permitiendo a los estudiantes una mayor movilidad y más posibilidades de encontrar trabajo en el marco europeo. Creo que el principal problema es que existe mucha desinformación. Hay miedo a que esta reforma signifique la privatización de la universidad, cuando no es así. Los títulos universitarios seguirán teniendo precios públicos en las universidades públicas. No hay que confundir la licenciatura con el Máster: aquí se ha extendido la idea de que el Máster va a ser prácticamente obligatorio, cuando no lo es. La idea es que un título de grado sea suficiente y el Máster, como hasta ahora, algo opcional.

 

Es cierto que se va a tender a, en cierto sentido, agrupar en un tronco común carreras de, por ejemplo, Humanidades, lo que no tiene por qué ser negativo. En la Universidad Autónoma, por ejemplo, tenemos una licenciatura de Filología Clásica, es decir: orientada a la traducción y a la lengua. A partir de ahora, vamos a tener tanto Lengua y Literatura como Historia, Arqueología, Filosofía e Historia del Arte. ¿Es esto peor? Personalmente, lo considero mejor, más abierto: da más posibilidades a los estudiantes.

 

En España existe, sin embargo, un problema añadido a Bolonia: el Ministerio ha impulsado unas normas adicionales que no forman parte de los preceptos de Bolonia. Un ejemplo: la Declaración de Bolonia señala que los grados pueden tener tres o cuatro años. En cambio, aquí el Ministerio ha establecido que todos han de tener cuatro años. Como éste, hay varios ejemplos más. Esto contribuye a la desinformación y no tiene por qué ser positivo.

 

¿Cuál crees que es el mayor aprendizaje que se obtiene enseñando? Y ¿qué opinas tú del nivel de los estudiantes de hoy? 

 

Lo más bonito es estar tratando con jóvenes, no hay trabajo más afortunado que éste. Por muchas razones, fundamentalmente porque estás trabajando con gente que normalmente tiene ilusión, que tiene capacidad, aspiraciones. Eso es lo mejor de todo.

 

Los estudiantes de hoy en día tienen una preparación distinta. Ellos saben hacer muchas cosas que yo, cuando estudiaba, desconocía por completo. Pero es verdad que hay algunos conocimientos librescos, por así decirlo, que mi generación sí tenía y ellos no tienen. En mi opinión, ellos tienen una formación más amplia, pero menos técnica, sobre lo que estudian. Pero eso es bueno: tienen conocimientos generales, y la información específica se puede adquirir fácilmente.

 

Hay otro factor importante: cuando yo era estudiante, la dificultad residía en encontrar la información. Ahora, esto no constituye ninguna dificultad. La posición que los jóvenes tienen frente al aprendizaje es naturalmente distinta, porque informarse es mucho más fácil.

 

Desde el punto de vista de la experiencia de un profesor, se puede apreciar que antes había un grupo homogéneo de estudiantes en cada curso y, en este momento, hay una mayor heterogeneidad: coinciden en la misma aula personas con mucho interés e ilusión con otras que no manifiestan ese interés. Esto hace un poco más difícil impartir clases, pero yo no comparto la idea de que los estudiantes tienen mala preparación: la tienen en algunas cosas en las que generaciones anteriores tenían una formación superior, pero, en cambio, tienen una preparación muchísimo mayor en aspectos en los que generaciones pasadas tenían una referencia nula. Considero que, en general, hay muchas más habilidades sociales, más experiencia.

 

Emilio, si tuvieras que animar a un estudiante a estudiar Cultura Clásica, ¿qué le dirías?,  ¿cómo le motivarías?

 

Ante todo, a un estudiante le diría que siga sus instintos. Si le gusta una cosa determinada, que la haga, y que sea con ilusión, con todo el esfuerzo y toda la audacia. Si lo que le gusta es la descripción de los moluscos, que ponga todo su empeño en ello. Si le gusta la Lingüística general, que se dedique a eso. Cuando yo era estudiante, en los años sesenta, mis profesores me decían: “Con esto que ustedes estudian no van a encontrar trabajo”. Es verdad que, quizá, los de mi generación tuvimos más dificultades que los que estudiaban otras cosas, pero finalmente hemos encontrado trabajos muy diferentes. Lo más importante es la capacitación: el futuro es tan imprevisible que es posible que aquel que pensamos que ahora tiene preparación para ejercer unas profesiones estupendas, se encuentre con que en el futuro no es así, debido a que la realidad es muy cambiante. Lo más importante es saber resolver problemas.

 

La Fundación Pastor de Estudios Clásicos ha creado con wikisaber contenidos de Cultura Clásica. Cultura Clásica y Nuevas Tecnologías son un hermanamiento poco común, ¿en qué crees que pueden beneficiarse mutuamente?

 

Creo que pueden beneficiarse mucho mutuamente. En la promoción de los Estudios Clásicos se puede obtener un beneficio muy grande. Sobre todo porque podemos actualizar el conocimiento, difundirlo en un lenguaje actual, con instrumentos actuales; conocimientos que con herramientas antiguas son y fueron muy difíciles de transmitir. Por ejemplo, una reconstrucción virtual requiere muy pocas palabras; en cambio, una explicación teórica demanda muchísimo tiempo y esfuerzo, por lo que puede resultar algo tediosa. También la inmediatez y la disponibilidad de estos instrumentos tecnológicos son una gran ventaja: la capacidad de difusión es muchísimo mayor que la que se logra con otros medios.

Para nosotros es muy importante combinar, por ejemplo, lo que dicen los autores con lo que se ve en un museo, con lo que se visita en una excavación arqueológica, con aquello que otros dicen que sucedió o con la manera en que se veían las cosas desde otros entornos… muchas de estas cosas se pueden combinar mediante la tecnología actual, lo que constituye una gran ventaja.

 

Por otro lado, somos las personas las que humanizamos la tecnología: convertimos el medio en contenido. En este sentido, la Cultura Clásica puede aportar al medio el contenido necesario para dotarlo de sentido y convertirlo en conocimiento significativo.

 

¿Cómo vives tú la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el ámbito de la Educación? ¿Crees que es una realidad palpable en el día a día educativo o todavía lo ves incipiente?

 

Han cambiado muchas cosas en poco tiempo. Por ejemplo, en lo que refiere a la gestión de los centros. En la universidad, la gestión se hace a través de páginas web, a través de correo electrónico, etc. Están empezando a desparecer rápidamente cosas que antes eran comunes, como la distribución de publicaciones escritas entre los colegas o el envío de las actas de reuniones mediante copias escritas. Pero en el uso de las Nuevas Tecnologías en el aula, todavía hay muchísimo que explorar. Es verdad que es difícil, porque se necesita capacitar a los docentes, familiarizarlos con las Nuevas Tecnologías y convencerlos que los alumnos, aunque expertos en su manejo, necesitan la orientación de los docentes para hacer un uso adecuado de ellas, separar lo útil de lo que no lo es, focalizar la información y discernir, aportando un punto de vista y un conocimiento críticos.

 

En lo que refiere a la investigación, el avance ha sido enorme. En este momento, casi todo lo puedes encontrar en Internet, de tal modo que incluso el ir a las bibliotecas, una tarea imprescindible antes, ahora es algo muy accesible; puedes consultar catálogos de bibliotecas online, desde casa. Antes era muy importante tener publicaciones en papel; ahora, cuando uno necesita hacer un trabajo, el método ha variado: comienzas viendo si encuentras algo en Internet y, después, eso te conduce a otras cosas. Todo ha variado enormemente.

 

Emilio, recomiéndanos a algún autor o lectura del mundo clásico.

 

Recomendaría, para empezar, leer pasajes selectos de La Ilíada y La Odisea. En mi generación, antes de ingresar en la universidad estudiábamos La Ilíada, La Odisea y La Eneida, de Virgilio. Y esto era para muchos de nosotros un momento culminante, constituía un punto de inflexión y orientaba nuestras preferencias. Aconsejaría empezar por ahí y seguir investigando en lo que más guste a cada uno.

 

¿Hay alguna enseñanza que hayas extraído de lecturas grecorromanas y forme parte de tu manera de encarar la vida?

 

Una enseñanza que uno obtiene al estudiar a los Clásicos refiere a la noción de progreso: actualmente, tenemos la percepción de que la Historia va hacia delante, que sólo se avanza. Quien se dedica a la Cultura Clásica observa que, a lo largo de la Historia, unas veces se ha progresado y otras se ha retrocedido. La enseñanza más significativa es que hay que estar todo el tiempo atento, porque la evolución humana no va necesariamente hacia delante, se puede ir hacia delante, pero también se puede retroceder; puede haber, en cierto sentido, una involución. Se trata de una enseñanza general aplicable a muchos ámbitos de la vida.

 

Tu blog se va a llamar “Cultura Clásica y tú”, ¿puedes adelantarnos algo?

 

La idea general es hablar de cualquier tema que tenga que ver con la Cultura Clásica y la actualidad. En principio, tengo la mente centrada en comentar algunas cosas que suceden en la actualidad que tienen precedentes clásicos, o que son transmutaciones similares a lo que hubo en la sociedad clásica. Ésta es la idea básica, pero también estoy abierto a tocar cualquier otro tema relacionado con el Mundo Clásico y la actualidad.

 

Emilio, tu producción literaria es muy amplia. ¿Estás trabajando en algo ahora?

 

Tengo ahora dos compromisos próximos: un congreso en Escocia dentro de poco, y otro en Italia. Estoy preparando las intervenciones para dichos congresos, al principio y al final del verano, respectivamente.

 

El lema de la universidad (UAM) es la frase latina “Quid Ultra Faciam?”. Esta frase significa “¿Qué más debo hacer?”. ¿Qué más debe hacer Emilio Crespo?

 

En el aspecto profesional, lo que me gustaría hacer es una traducción de La Odisea. Hice una traducción de La Ilíada hace unos veinte años, que sigue vigente en distintas editoriales. Me gustaría hacer una traducción de La Odisea en algún momento. También quiero escribir un libro para defender la idea de que en la Antigüedad Clásica hubo política lingüística, y eso explica la difusión del latín o la expansión del griego en un determinado momento histórico, además de la desaparición de otras lenguas. No es el único factor, pero sí explica buena parte de estos acontecimientos. Ahora, en España, en muchos países de Europa y en Estados Unidos, está de moda la política lingüística particular, ya que nuestras sociedades son plurales y conviven en ellas varias lenguas. Trato de perseguir los orígenes de esto en la Antigüedad Clásica. Creo contar con pautas fiables para demostrar que las discusiones que hay ahora en nuestras sociedades existieron también en el pasado, en momentos anteriores de nuestra Historia.