
Andújar,
su comarca y distintas poblaciones más tienen el privilegio de contar
con la cercanía del Parque Natural Sierra de Andújar (con la
participación de los términos de la ciudad iliturgitana, Baños de la
Encina, Villanueva de la Reina y Marmolejo). Pero además la zona cuenta
con una amplia extensión serrana, no adscrita al espacio natural
protegido, que tiene multitud de atractivos. Es la demonizada zona de
las Viñas, así llamada porque en tiempos pasados bastantes pagos de
estos lugares eran viñas en el uso correcto de la expresión.
Precisamente este año con la crisis económica, son muchas las familias
que siendo propietarias de una segunda vivienda en las Viñas se han
trasladado a la misma para pasar el verano a tiempo completo, mientras
que otros años dejaban algún tiempo para ir a la playa, ya que las
Viñas teniendo poca elevación geográfica y por su situación, en verano
sufren bastante los rigores del calor. La tradición antigua viñera no
se refería al verano, sino que las Viñas era el lugar de escapada
durante el resto del año ( y septiembre como temporada estrella), para
fines de semana y espacios vacacionales. En los años setenta
y ochenta que fue el bum constructivista en esta zona, fue también el
tiempo donde se hicieron piscinas en estos lares serranos y comenzó a
usarse en verano igualmente, aunque muchos propietarios, con posibles,
los días de más rigor estival, han buscado escapadas complementarias a
la playa.
Este
año se ha notado que las Viñas son un buen recurso, siendo muchas las
que se alquilan , ya que sus precios, comparados con los de las playas
son muy competitivos, sobre todo para familias con un número de
miembros, digamos, grande. Igualmente se ha notado mayor presencia de
público en las zonas de recreo, bares y restaurantes, aunque los
propietarios de éstos, señalan que ha disminuido el gasto medio de los
clientes. Asimismo en zonas de esparcimiento, como son los aledaños del
Encinarejo y la llamada la Recta, ambas localizaciones junto al río
Jándula, en la misma puerta del parque Natural, se ha notado, según
señalan los vigilantes mayor presencia de público que han buscado pasar
jornadas sueltas en estos lugares, donde desde la mañana a la caída de
la tarde, se disfruta de un microclima especial, con grandes sombras y
la presencia del río que es un elemento que influye en amortiguar las
tórridas temperaturas.
Este
lugar, las Viñas ; antaño famoso por sus uvas, en la actualidad es un
lugar de recreo y ocio. En la zona han proliferado las construcciones
que se encuentran por todo el lugar; formando extensas urbanizaciones.
En lo que antaño fuera el bosque y matorral mediterráneo, hoy
proliferan las plantaciones de coníferas, sobre todo de pinos piñoneros y otras especies no autóctonas de la zona. Tiene
este lugar asentamientos humanos que datan hasta del neolítico,
teniendo manifestaciones antropológicas y culturales de gran interés.
Además podemos contemplar uno de los paisajes serranos de la región más
cantados por los viajeros ingleses del siglo XIX, refugio legendario de
viejas hechiceras y bandoleros.
De sólo unas pocas casitas perdidas
en la amplia orografía que había en el siglo XIX y primera mitad del
XX, el desarrollismo fue el pistoletazo de salida, e hizo que hubiera
distintas oleadas de nuevas construcciones que tras algunos paréntesis,
volvían a levantarse en parcelas cada vez
pequeñas, ocupando no sólo la tradicional zona de Peñallana, sino las
anteriores, zona de la Atalaya y el Naranjal, se desplegaron a lo largo
y ancho de la carretera de la Alcaparrosa hasta llegar a Malabrigo y la
zona de la Cadena y luego también se fueron multiplicando por muchas
zonas de la carretera denominada de la Lancha, que lleva al embalse del
Jándula y a Los Escoriales. Así nos encontramos viejas casas de anchos
muros y representativas de las pretéritas épocas de estos lugares;
construcciones historicistas; algunas viñas convertidas en verdaderas
mansiones propias de grandes empresarios o personajes, y
en medio de distintas variantes; sencillas construcciones que en un
momento determinado sirven para vacaciones familiares de un modo
económico y muy cómodo.
Hoy
por hoy las Viñas es una amalgama de construcciones enlazadas por
estrechos carriles y subcarriles, lo que hace que la vigilancia por parte de las autoridades de Medio Ambiente en estas fechas de extremado calor sea muy
estrecha para prevenir incendios forestales. Aunque ahora es
fundamental que los propietarios cumplan las normativas de prevención.
Igualmente la llegada de ambulancias de emergencia a la zona es
compleja, por la estrechez de algunos carriles y la difícil
localización de bastantes de estas construcciones, donde es complejo en
una situación de emergencia señalar en la extensa red de carriles sin
nombre, el lugar concreto, donde hasta hay mala cobertura de móviles.
Es el momento de iniciar planes significativos de ordenación ( dentro
de lo que cabe) de la zona, señalización, dinamización, etcétera.
Curiosidades
de las Viñas hay muchas y de variado tono, desde el social al
costumbrista. Maestros transterrados por el franquismo que a domicilio
impartían clases en estos pagos; aguadores que con borrico y cántaros
llevaban a las viñas agua dese las alcobillas, viejas matronas que
sabían los secretos del alma viñera; bailes como el “pisauvas”; cantes
flamencos como alguna alboreá, caña, taranta –las minas están muy
presentes en la zona- las bodegas de ese “amontillado” de las vides de
la zona. El habla característica de esta zona fue recogida por Antonio
Alcalá Venceslada o más modernamente el profesor
José Carlos de Torres Martínez, hijo del historiador Torres Lasguna,
con viña igualmente en la zona principal de un momento. En las viñas
aún quedan vestigios de los viñeros, que eran personas que toda su vida
la hacían en la zona, sin bajar a Andújar. Se dedicaban a una económía
de subsistencia, basada en vivir de lo que la natauraleza ofrece,
además de hacer distintos trabajos para los propietarios de la zona.
Muchos viñeros completaban su economía recogiendo piñas, níscalos o
vendiendo algún que otro conejo que se cazaba.
También entre los años cincuenta y tantos y sesenta y tantos por parte de personajes correspondientes al poder local del momento se asentaron distintas de estas construcciones en
el corazón de las Viñas y por ejemplo a la del que fuera alcalde y
amigo personal de la familia Franco e íntimo del ministro Camilo Alonso
Vega, Argemiro Rodriguez, se le llamó “los nuevos ministerios”, por su
prestancia y ostentación constructiva y por la cantidad de personajes
de la época, muchos ministros entre ellos, que pasaban por ella. Jaime
de Foxá, gobernador civil de Toledo y personaje preeminente de la época
se hizo construir la suya en la misma zona. La familia Huete, con un
miembro, alcalde de Madrid y en una época muy influyente, igualmente
construyó su viña en una de las mejores zonas de estos pagos serranos.
Como
la vida se hace muy de puertas para adentro en cada viña, las gentes
que están de temporada, para mostrarse o para encontrarse con amigos ,
quedan en la Parroquia, tradicional escaparate de las Viñas ( al margen
de su función religiosa) o en el Complejo de los Pinos.
Curiosamente
la idiosincrasia de las Viñas es muy particular y si mientras en otros
conglomerados de viviendas de ocio y recreo en otras partes, se ha
creado algún tipo de organización representativa y con los años se han
organizado fiestas, campeonatos deportivos, actividades culturales y
hasta educativas (clases organizadas, etc para repaso)que en el fondo
refuerzan ciertos roles y sirve de unión de personas, aquí no se da
eso. Somos de otra pasta
CENTRO DE VISITANTES
En las Viñas se encuentra el Centro
de visitantes del Parque Natuarl , donde se puede encontrar una primera
aproximación a los diferentes ambientes y ámbitos de la Sierra de
Andújar.
Como
si se hubiese extraído una porción del Parque Natural, en este centro,
el visitante puede palpar su morfología o pasear por un recreado bosque
mediterráneo donde identificar especies vegetales y sus aromas o
descubrir a sus habitantes de forma divertida.